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Visita a Hiroshima y el bajo costo de todo en Japón

Hiroshima es una de las ciudades más hermosas de Japón

Claudio Rodríguez Otero. Fuente Externa

 Claudio Rodríguez Otero

 El Bate del Samurai

  JAPON.- La tercera semana de nuestra presente visita a Japón estuvo llena de viajes a lugares históricos, reencuentros con viejos amigos, excelente comida y la confirmación de que Japón posee el mejor servicio de transporte público del mundo.

Visitas a Himeji y Hiroshima

Hiroshima es una de las ciudades más hermosas de Japón

  El lunes pasado realizamos una visita rápida al famoso Castillo de Himeji, que es el más grande y mejor conservado de todo Japón y que fue designado patrimonio de la humanidad por la UNESCO en 1993. A diferencia de lo que ocurre en los grandes castillos europeos, en los que se pueden ver muebles y obras de arte dentro de la mayoría de los salones, en el caso del Castillo de Himeji sólo se puede ver la estructura como tal. No obstante, no deja de ser interesante ver su arquitectura y la razón por la que cada parte del mismo fue diseñada de esa manera. También hay mucha información disponible explicando la historia y los detalles de la vida diaria en el mismo. Sin embargo, el viaje que mejor impresión nos dejó esta semana fue nuestra visita a Hiroshima el martes. Allí visitamos el Museo de la Paz, que está dedicado a mostrar, con total crudeza, los devastadores efectos de la bomba atómica que destruyó la ciudad el 6 de agosto de 1945. Muchos sobrevivientes donaron objetos, fotos, dibujos y testimonios que describen con todo detalle las desgarradoras experiencias que vivieron ese día. Se puede ver, por ejemplo, un reloj de pared detenido a la hora que explotó la bomba (8:15 de la mañana), un dibujo de una niña que sobrevivió la explosión porque el tronco del árbol bajo el cual estaba descansando en su escuela la protegió de las llamas y el testimonio del primer fotógrafo que llegó al centro de la ciudad después de la explosión explicando que se tardó como una hora para empezar a tomar sus fotos porque no podía parar de llorar con lo que estaba viendo. Lo más importante de todo es el mensaje que deja el museo. A pesar del trauma y la destrucción que dejó la explosión, los habitantes de la ciudad no están buscando venganza, lo único que quieren es vivir en paz y están haciendo todo lo posible por evitar que un ataque de ese tipo se repita en el futuro. En su momento, se pensó que nada crecería en Hiroshima por los siguientes 100 años, pero poco después de la emergencia inicial, los sobrevivientes empezaron el proceso de reconstrucción. En 1949, incluso donaron dinero para la fundación de su equipo de béisbol, Carpas de Hiroshima, que todavía se mantiene activo, y más adelante lo hicieron también para la construcción de su actual estadio de béisbol, que es uno de los más hermosos de Japón. Hoy día, Hiroshima es una ciudad vibrante, moderna, llena de vida, buena comida y un grupo de personas que están haciendo todo lo posible para recordarnos el mensaje más importante de todos, que debemos hacer todo lo posible para vivir en paz.

Lo barato que está todo en Japón

El yen japonés se ha debilitado mucho en los últimos años

   En los últimos años, la moneda japonesa, el yen, ha perdido fuerza con respecto a sus principales competidoras en el mundo desarrollado y eso ha producido algo que tenía mucho tiempo sin ocurrir, que las cosas en Japón estén ahora más baratas que en otras partes del mundo. La semana pasada ya hablamos en este espacio de las máquinas expendedoras y de cómo sus precios oscilaban entre uno y dos dólares, mientras que en Canadá, donde vivimos nosotros, una botella de agua mineral en ese tipo de máquinas puede costar 3, 4 y hasta 5 dólares. En los dos viajes que hemos realizado a Tokio en esta ocasión, hemos podido conseguir habitaciones de hotel que cuestan apenas 100 dólares por noche y están ubicadas en pleno centro de la ciudad, muy cerca de las principales estaciones de trenes de la misma. Por si eso fuera poco, por apenas 8 o 10 dólares más uno puede agregarle un desayuno continental a su estadía, cuando ese servicio en Canadá costaría 20 o 30 dólares más. Obviamente, se pueden conseguir hoteles más caros en Japón en este momento, pero el simple hecho de que ese tipo de precios están disponibles y que se puedan conseguir apenas unos días antes de viajar es algo increíble. En comparación, en el viaje que hicimos a Sapporo hace semana y media, la habitación de hotel más barata que conseguimos nos costó como 175 dólares la noche. El precio de la comida también es algo que también está en un rango increíble. En un restaurante de comida rápida como McDonald’s, uno puede comprar un combo de hamburguesa, bebida y papas fritas por menos de 10 dólares. En Canadá, ese mismo combo cuesta más de 13 dólares. Multipliquen eso por una familia de 4 personas y saquen la cuenta al dinero que pueden ahorrarse en Japón con los precios actuales. Para aclarar, no es que los precios en Japón hayan bajado. De hecho, ha subido en comparación al pasado, pero como el yen ha perdido mucha fuerza, todo está más barato en ese momento en comparación a otras monedas, como el dólar canadiense, por ejemplo. En términos de poder adquisitivo, no existe mejor momento para visitar Japón que este.

La comida japonesa que hemos probado hasta ahora

El Yakiniku es uno de los platos más populares de Japón

   Una visita a Japón nunca podría estar completa sin probar la gran variedad de delicias culinarias que se pueden comer por aquí. Hasta ahora, hemos probado el Ramen, que son fideos japoneses que vienen dentro de una sopa de distintos sabores que están ganando popularidad alrededor del mundo en los últimos años; el Butadon, un tazón de arroz blanco que viene cubierto de tiras de cerdo que también es muy sabroso; el Yakiniku, que es un plato de carne cruda de distintos tipos que cocina uno mismo en la mesa del restaurante y se come tan pronto como esté lista; el Okonomiyaki, que es como una tortilla de vegetales con tiras de cerdo y otras cosas que uno le quiera agregar, como fideos y mariscos; el llamado Hamburger Steak, que es como una hamburguesa sin pan, uno sólo se come la carne acompañada de arroz, sopa y vegetales; el curry japonés, que viene acompañado de arroz blanco y cualquier otra cosa que uno le quiera agregar, como carne y vegetales; las Gyoza, que con como unas empanaditas rellenas de cerdo y vegetales; el Karaage, que es la versión japonesa del pollo frito; y el Teriyaki, que más que un plato es una salsa con la cual se cubre la carne que uno está cocinando y es muy sabrosa. En realidad, nos gustaron todos y los invitamos a que los prueben, si tienen la oportunidad. En nuestras redes sociales ya hemos compartido fotos de la mayoría de los platos que hemos comido. Los invitamos a que las vean para ver cuál de los platos les interesa más. Todavía nos falta comer nuestro plato favorito japonés: el Tonkatsu, que es cerdo frito empanado, acompañado de repollo, arroz blanco y sopa miso. Ya compartiremos la foto cuando lo hagamos. 

La eficiencia de los trenes en Japón

El sistema de trenes de Japón es el más eficiente del mundo

   Japón cuenta con el servicio de trenes más eficiente del mundo, tanto en rapidez, como en seguridad y puntualidad, pero su éxito no viene sólo de su avanzada tecnología e ingeniería, sino de algo mucho más sencillo: sentido común. Lo que diferencia al servicio de trenes japonés del que se ve en otras partes del mundo es la manera en que está organizado. Cada tipo de tren, ya sea un tren bala (Shinkansen) o un tren regular está dividido en tres tipos de servicio: el local, que se para en todas las estaciones; el rápido, que se para sólo en ciertas estaciones; y el súper rápido, que se para sólo en unas pocas estaciones. La velocidad de los trenes es siempre la misma (en el caso del Shinkansen es 300 km/h, en el caso de los trenes regulares es 120 km/h), lo único que cambia es el número de paradas que realiza y eso marca una gran diferencia en la duración final del viaje. Por ejemplo, el Nozomi, el servicio más rápido del Shinkansen, se tarda sólo 2 horas y 27 minutos en viajar de Tokio a Osaka porque sólo realiza 4 paradas en el camino. En comparación, el Kodama, el servicio que se para en todas las estaciones, se tarda 4 horas en completar la misma distancia, precisamente porque debe detenerse en todas las estaciones. Comparemos eso con los servicios de trenes o de metro que tenemos en nuestros países. Imaginemos que, por alguna razón, nos toca viajar de un extremo a otro de la línea. Si el tren debe pararse en todas las estaciones, ese viaje a a tomar mucho tiempo, pero si sólo tuviese que detenerse en la mitad de las estaciones, entonces la distancia podría cubrirse en la mitad del tiempo. El Shinkaisoku, el servicio más rápido de trenes locales, se tarda sólo 20 minutos en ir del centro de Kobe al centro de Osaka. Eso le permite a uno vivir en una ciudad y trabajar en la otra, si uno así lo desea. Imagínense lo mucho que mejoraría el servicio de trenes en nuestros países si estuviese organizado de la misma forma.

Reencuentro con viejos amigos

   Esta semana pasamos un par de días en Tokio y tuvimos la oportunidad de vernos con un par de viejos amigos. Primero, con Tomoki Negishi, el ex CEO de Pacific League Marketing (PLM), la compañía que maneja los derechos de transmisión de los juegos de la Liga del Pacífico de la NPB. El señor Negishi le brindó siempre un apoyo excepcional a nuestra página y trabajamos mucho por casi una década tratando de vender los juegos de la Liga del Pacífico a las televisoras latinoamericanas. Lamentablemente, nunca lo logramos, pero el actual contrato que existe entre PLM y One Baseball Network, que ha estado transmitiendo béisbol japonés desde el año pasado, se hizo realidad, si bien de manera indirecta, gracias al trabajo que realizamos con el señor Negishi durante todo ese tiempo. Después de “graduarse” de PLM, como él mismo lo definió, abrió su propia compañía de consultoría deportiva y a eso se dedica en este momento. Luego nos vimos con Jason Coskrey, del diario Japan Times, quizás el único periodista extranjero que todavía cubre el béisbol japonés en Japón y va a los estadios a entrevistar peloteros. Hubo una época en la que había 6 o 7 foráneos haciendo ese trabajo y nos encontrábamos todos en el estadio, pero lamentablemente ya no. Jason está muy bien y sigue trabajando en el Japan Times y escribiendo de béisbol japonés, si bien con menos frecuencia que antes.

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