- El rescate de esta memoria histórica se considera un imperativo cultural para las nuevas generaciones.
- “Un pueblo que olvida sus hazañas, pierde su identidad. La placa en el Parque Infantil es una deuda con nuestra historia”.
Por Jesús Alberto Rubio

A través de los años hemos hecho en Al Bat el siguiente planteamiento y solicitud, la que de lograrse reivindicará y habrá de legitimar un elocuente espacio hermosillense plasmado de historia desde la década de los años 30 del pasado siglo.
La propuesta es ir al rescate de la memoria histórica mediante la instalación de una placa conmemorativa en el área que hoy ocupa el Parque Recreativo de Hermosillo donde se ubicó el emblemático Estadio Fernando M. Ortiz (previamente llamado La Casa del Pueblo).
Al respecto, esta vez nos fuimos con la solicitud de manera formal y oficial: de inicio, nos hemos dirigido a la presidencia municipal de Hermosillo, aunque también lleva posdata directa al gobierno de Sonora a través del DIF estatal.
Una u otra instancia podría dar la respuesta. La demanda/solicitud, del todo loable y grandes alcances, corresponde a los directivos e integrantes de la Asociación de Cronistas Deportivos de Sonora (Asocrodes) que encabeza el colega Pedro Samuel Vázquez Delgado.
Ya hemos dicho que la placa busca honrar las cuatro décadas de pasión histórica beisbolera en ese escenario.
Por supuesto, estamos conscientes de que la modernización urbana es inevitable; sin embargo, consideramos un imperativo ético y cultural que las nuevas generaciones conozcan el valor del suelo que pisan.

La placa conmemorativa, reitero, es necesaria porque ese sitio fue testigo de hitos fundamentales entre 1934 y 1972.
Exacto: entre 1934, 1955 y 1972, este recinto fue el epicentro de la identidad hermosillense albergando las hazañas que dieron origen a la mística del béisbol profesional en nuestra capital.
Podemos decir que formalizar ese rescate-homenaje en el tiempo no representa un impacto presupuestal significativo, pero sí en cambio una inversión invaluable en el patrimonio cultural de Hermosillo.
Nuestra intención es que el sitio sea reconocido no solo como un espacio de esparcimiento actual, sino un recinto histórico donde se forjaron los cimientos de nuestra pasión deportiva, el beisbol.

Origen: «La Casa del Pueblo»
Fue inaugurada en 1934 bajo el nombre de «La Casa del Pueblo», siendo el primer gran escenario deportivo de concreto en Hermosillo.
No solo fue béisbol; ahí se realizaban eventos cívicos, políticos y otros deportes, siendo el epicentro social de la ciudad.
Algo por demás inolvidable: El domingo 31 de marzo de 1940 fue sede del primer partido de béisbol de las Grandes Ligas (MLB) celebrado en México: En este encuentro histórico se enfrentaron los Piratas de Pittsburgh y los Atléticos de Filadelfia.

La Transformación a «Fernando M. Ortiz» (1955): Se le bautizó así en honor al gran impulsor del béisbol en Sonora y entonces presidente de la Liga de la Costa del Pacífico y en 1955 se le hicieron mejoras estructurales para recibir al béisbol profesional de mayor nivel.
Cuna de la Dinastía: En aquel diamante los Naranjeros ganaron sus primeros campeonatos en las ligas Sonora, Invernal de Sonora y Mexicana del Pacífico.
Campeonatos ganados en ese escenario: fue testigo de los títulos de las temporadas de 1944 (Liga de Sonora); 1946, 1955 y 1956 (Liga de la Costa del Pacífico); 1960-61, 1961-62, 1963-64 (Invernal de Sonora) y 1970-71 (Liga Mexicana del Pacífico).
Leyenda que jugó en ese diamante:

Héctor Espino: El «Superman de Chihuahua» comenzó a forjar su leyenda a partir de la temporada 1960-1961 en este estadio antes de la mudanza al «Coloso del Choyal” en 1972.

Hay otros notables jugadores, mánagers, umpires y directivos, por supuesto, que también registraron una muy grata historia-trayectoria.
Cierre de una Era
El estadio cerró sus puertas en 1972, cuando la ciudad y la afición ya habían crecido tanto que se requería un escenario de mayor capacidad.

El primero se inauguró como “El Coloso del Choyal” en 1972; Luego en 1976 fue bautizado como Héctor Espino; más tarde desde el 2013, llamado Estadio Sonora en su nuevo espacio arquitectónico y, más reciente, en el 2023 Estadio Fernando Valenzuela.
En efecto: lo que fueron La Casa del Pueblo y el Fernando M. Ortiz, se encontraba en lo que hoy es un punto neurálgico de la ciudad, lo que lo hace un sitio de altísima relevancia para la identidad e historia hermosillense.

Sin duda, un escenario histórico a honrar a través de una Placa Conmemorativa que enaltecerá tan digno espacio hoy recreativo y familiar.
Reiterando a manera de justificación:

La placa conmemorativa se hace necesaria porque ese sitio fue testigo de hitos fundamentales entre 1934 y 1972:
1.- La Casa del Pueblo (1934-1955): Construida en los años 30 como un complejo deportivo y social, se convirtió en el epicentro de la convivencia familiar y el deporte en la ciudad.

2.- Cuna de los Naranjeros: En 1945 nació aquí el equipo bajo el nombre de Queliteros de Hermosillo, siendo uno de los fundadores de la Liga de la Costa del Pacífico.
3.- Hitos Deportivos: En 1940 recibió el primer juego de Grandes Ligas transmitido por radio en la ciudad. (ya mencionado: Pittsburgh y Filadelfia).


Situación actual de la solicitud
Actualmente, los integrantes de la Asocrodes e incluso de la Peña Beisbolera de Hermosillo hemos insistido ante las autoridades municipales en la colocación de esta placa al considerar un «olvido histórico» el hecho de que no exista un distintivo que honre el legado de esas cuatro décadas descritas sobre el hoy Parque Infantil.
Sabemos y así lo sentimos: Ese espacio tiene una carga emocional enorme para muchas generaciones de hermosillenses que crecieron viendo a los Queliteros y luego a los Naranjeros como sus grandes equipos representativos.
La placa conmemorativa…

La placa en mención puede ser de bronce, granito o grabada para que armonice con el entorno del Parque Infantil, ubicándose cerca de donde se encontraba el home plate o el interior de la entrada principal del parque.
También, podemos afirmar que lograr ese objetivo dará respuesta a una justicia histórica ya que es una deuda pendiente tras la demolición del Fernando M. Ortiz en 1972.
Asimismo, tiene un gran valor turístico/Cultural: Una placa no solo es para los hermosillenses, sino que añade un punto de interés histórico para quienes visitan el centro de la ciudad.
Algo más:
El Parque Infantil no es solo un predio público, sino un activo cultural: Revalorizar los espacios implica infraestructura nueva y reconocer el patrimonio que les dio origen.

Sí que sí: Entre 1934 y 1972, ese suelo fue la capital del béisbol en el Noroeste y, la placa conmemorativa, subrayo, representa/significa una inversión que fortalecerá la identidad de la historia del beisbol de Hermosillo.
Antes de los grandes estadios modernos, en ese escenario la pasión se forjó a partir de la Casa del Pueblo, de modo que colocar la placa es devolver el nombre a las hazañas de los Queliteros y los primeros Naranjeros, conectando a las nuevas generaciones con su historia.
Ok.

Estamos en espera de la respuesta del Ayuntamiento para saber si abraza su historia deportiva o permite que el tiempo borre el legado señalado con gran énfasis.
Es un trámite sencillo, sí, con un simbolismo profundo para la afición a nuestro deporte rey en Hermosillo.
Cierro: La historia de Hermosillo no se demolió en 1972 junto con las paredes del Fernando M. Ortiz; quedó guardada en la memoria de quienes ahí celebraron los primeros triunfos de nuestra identidad beisbolera.
Eco.
Exacto: Instalar esta placa –tan ansiada en el tiempo, ya ha visto—será un acto de justicia histórica.
Eso es: ignorar este llamado sería permitir que el olvido gane el juego; responder con prontitud será, sin duda, un home run para la cultura y el patrimonio de nuestra ciudad.
La pelota está en su terreno.




L.C.C. Antonio Aguilar Preciado
marzo 30, 2026 at 11:26 am
Que valiosa información se plasma en este articulo. Esto nos permite asegurar y perdurar la historia de nuestro bello deporte; El Beisbol.
Muchas Felicidades Jesús Alberto!!
Alberto Pérez Najera
marzo 30, 2026 at 1:38 pm
Excelente historia. Narrada con la pasión de un profesional del béisbol, es un orgullo saber que todavía hay gente que rescata la memoria del pasado, en este caso la historia del béisbol en Hermosillo y en Sonora, pero sobre todo rescatar de las brumas del olvido la historia de la Casa del Pueblo en Hermosillo cuna de los Naranjeros antes Queliteros. Dónde jugaron grandes peloteros. Excelente poner una placa para que sepan que ahí existió la casa del pueblo y el estadio Fernando. M. Ortíz. Excelente idea poner una placa para que sepan las nuevas generaciones nuestros abuelos y padres disfrutaron de grandes juegos en la capital sonorense. Es la mejor manera de honrar con esta placa a los ancestros que participaron en la construcción de la casa del pueblo y su estadio. Excelente escrito de Jesús Alberto Rubio Salazar sobre la historia de este Rincón olvidado de la ciudad de Hermosillo donde muchos disfrutaron la fiesta del béisbol y otros eventos culturales. Bienvenida esa placa de la cápsula del tiempo olvidada por las aras del Progreso. Felicito a Jesús Alberto Salazar y a los cronistas deportivos que hacen un esfuerzo enorme por rescatar del olvido este edificio que marcó historia y que fue ícono de los años 30 y a principios de 1970 al 72 del siglo pasado.