Pedro Almonte

Cuando un deportista, como lo soy yo, se decide a escribir sobre la importancia de incorporar un veedor a las instituciones que dirigen el deporte en RD, no lo hace como una denuncia, contrario, lo pienso como una ayuda para las mismas autoridades, presentes y futuras, pues un veedor que sea una persona, hombre o mujer -que existen muchos en el país- , cuya vida pública y privada es límpida, le haría un gran favor al deporte y la educación física y por vía de consecuencia al país.
Los doctrinarios del deporte, definen al deporte y la educación física, como la actividad mas sana con que cuenta el hombre ( ente social) entonces, seria sabio que los recursos puestos a disposición de la actividad más sana, también sean administrados y ejecutados, igualmente, de una manera sana, pues sería una gran contradicción, que quisiéramos tener cuerpo sano en mente sana, cuando los recursos dedicados, no se manejan de manera sana.
Un veedor, no es un auditor, no es un perseguidor de comportamientos malos o buenos, para eso los Estados tienen su burocracia gubernamental y sus departamentos, un veedor es una persona, explicado de manera simple, es un ciudadano reconocido como enteramente probo , que por petición de grupos sociales, dotado de buena voluntad y libre de todo tipo de compromisos e intereses, es incorporado a una institución de manera honorifica, el cual apoya los procesos limpios de compra, contrataciones e inversiones etc, pero al mismo tiempo, se para en dos patas y rechaza, cuando ve que estas no se realizan a favor de las instituciones y de quienes hacemos uso de ellas, en el caso que nos ocupa, a favor del deporte y la educación física.
Resultados positivos del veedor:
Se sabe que el presupuesto para deporte y educación física, no es un presupuesto holgado, que , que es de aproximadamente, 4 mil millones, por ello, se tienen muchas carencias en el deporte y la educación física y por tanto, se tiene la necesidad de maximizarlos y eficientizarlos, ese es el trabajo principal del veedor.
Por poner un ejemplo, el dolor de cabeza que representa el mantenimiento de las infraestructuras deportivas, que se deterioran a niveles de inservibles, por la falta de un mantenimiento preventivo y sostenido, en la mayoría de ocasiones, por falta de recursos, sumados por años, pero también por apatía.
Por otra parte, un veedor para el deporte y la educación física, motivaría a la empresa privada para apoyar esas actividades mucho más, pues de hecho, se sabe que, los recursos aportados por ellos, van a ser bien utilizados, y más aún , repito, el incumbente de la institución y sus ejecutorias, estarían más avaladas y el funcionario más tranquilo, frente al gobierno y la sociedad, pues estas estarían vistas, seguidas y aprobadas por el VEEDOR.



