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Opinión

Un millonario mexicano ‘casi’ excepcional

PRÓLOGO. Emitir un juicio de valores acerca de una persona es muy delicado. Aunque muchas veces los hechos nos dan la razón. 

MANUAL DE CARREÑO/ Fuente Externa

Por: Cesáreo Suárez Naranjo 

CAPÍTULO VEINTISÉIS. 

MODALES PARA CADA OCASIÓN. Aunque muchas personas provienen de hogares de condición humilde, como es mi caso, aun así – en los años de mi infancia y adolescencia (los «cuarenta y cincuenta») – en mi casa escuchaba a mis padres hablar de «las buenas costumbres». 

No teníamos un «Manual de Carreño» a nuestro alcance, pero se mencionaban los principios básicos de comportamiento, que debíamos tener tanto en el hogar como fuera de él. 

Muchos de nosotros – hoy ya de «la cuarta edad» – recordamos cómo se enfatizaba el respeto hacia todas las personas, especialmente a las que eran mayores que nosotros. Y, en la mayor parte de los casos, cuando era una persona mayor que inspiraba respeto, se le besaba el dorso de la mano. 

No había, en esos hogares, refinamiento en los modales, como el que sí se les enseñaba a los niños y jóvenes en los hogares de gente «pudiente». 

Pero se nos hacía ver que debíamos «ser respetuosos y honestos» en nuestra forma de comportarnos; además de ser obedientes con nuestros superiores, una vez que teníamos que ir a la escuela, de niños, o al trabajo, si ya éramos «mayorcitos». 

Me viene esta reflexión porque me puse a pensar «cómo sería la forma de educar, a sus hijos», del matrimonio formado por FRANCISCO PASQUEL LANDERO y MARTHA CASANUEVA BALSA; gente, como hemos dicho, de muchísimas posibilidades económicas. 

En esos hogares, y tal como podemos ver en algunas películas, en las que se hacen destacar esas costumbres, se puede ver que las personas saben comportarse en la mesa, manejando los cubiertos de la forma adecuada, y nunca falta el «detalle» de la posición de la servilleta, dependiendo en qué momento se utilizaba.  

En un hogar modesto no se acostumbran tantas formalidades (cuando teníamos que limpiarnos la boca, lo hacíamos con el borde del mantel…cuando lo ponía nuestra madre). Y viene a «mi idea» que en el hogar del «amigo de JORGITO» – esto es, “en el de MIGUELITO» – las formas eran más «rústicas», en su pueblito de nacimiento, y que fue donde pasó sus primeros años: SAYULA, hoy de ALEMÁN. ¡Ahí sí que le «falló» a JOHN VIRTUE! 

PASQUEL acompañando a MIGUEL ALEMÁN y a HARRY TRUMAN/ Fuente Externa

Pero, más bien, «a donde» quiero ir, es que estoy seguro que desde pequeño, JORGE PASQUEL CASANUEVA aprendió a comportarse «en cualquier situación o circunstancia». Mientras que «su amigo» MIGUEL ALEMÁN VALDÉS, vino a aprender esos modales «sobre la marcha». 

Cuando llegó el momento, ambos (cada quien por su lado, al principio) se sabían comportar «debidamente» ante las personalidades con las que tenían que tratar. Desde políticos de «mediana monta», hasta Presidentes, Reyes, Príncipes, Embajadores, Diplomáticos, etc. 

No hay que olvidar que en muchas ocasiones, ALEMÁN tuvo a su lado a PASQUEL; como en esta foto que sacamos del libro de JOHN VIRTUE, donde PASQUEL aparece con ALEMÁN y el entonces Presidente de los Estados Unidos: HARRY S. TRUMAN. 

Pero, entonces, y refiriéndonos al título que le pongo a este capítulo, ¿dónde quedaban «los modales», refinados de PASQUEL, aprendidos en su hogar, cuando se irritaba, y se volvía violento, irascible, perdiendo «los estribos”, que no se medía un sus actos? Esa era “la otra cara” de PASQUEL. 

Ya fuese disputando los «amoríos» de una damita, con un militar de alto grado, y a punto de enlazarse en un duelo a balazos; o fuese en un partido de beisbol, en donde no le gustó lo que le gritó un aficionado en Córdoba, y sacó la pistola. 

O cacheteando a unos muchachos que se le cruzaron por su camino, mientras hacía “jogging”; y quienes, juguetones, dijeron «algo» cuando corría acompañado de una joven por rumbos del bosque de Chapultepec; tal vez esto se justifique (aun cuando los amenazó con su pistola….¡bueno!, es que el arma la cargaba siempre, «para que le hiciera contrapeso”). 

O, no sabiendo – o (como buen “mexican macho”) no queriendo – evitar el reto que le lanzó un agente de migración en Laredo, y que terminó con la muerte de este último. O cuando RAY DANDRIDGE intentó irse, al no querer subirle el sueldo, y pedir que mandaran un pelotón de soldados, para detenerlo, como si fuera un delincuente. 

O cuando, con toda frialdad (acostumbrado al manejo de las armas de fuego), puso «su» pistola encima de su escritorio, cuando no le gustó lo que le decía MICKEY OWEN, y lo retó a que tomara el arma”, y…. 

No, definitivamente, no era «el mismo PASQUEL» en esas otras circunstancias. Muchos dirán, para justificarlo: «es que tiene un carácter, fuerte». Pero, «da la casualidad» que hay no pocas personas que tienen «el carácter fuerte», pero saben controlarlo en el momento preciso. 

¡POBRE MICKEY OWEN! De todos los “gringous” que saltaron de las Ligas Mayores a la Mexicana, y que ya no quisieron permancer en ella, este es al que le fue peor….ya ni DANNY GARDELLA, quien se quedó al “garete”, ni el mismo VERNON STEPHENS, que alcanzó a salvarse de la “furia” de PASQUEL. 

Ya de por sí, cargando el “estigma” de aquel famoso “pasbol” en el cuarto partido de la Serie Mundial de 1941, cuando se le fue la pelota en el tercer strike a TOMMY HENRICH, y que hubiera sido el out final del juego, para empatar la Serie. 

Pero, ¡bien!, OWEN no supo en “la que se metió” cuando vino a México, seducido por los $$$$ ¡perdón!, billetes de JORGE PASQUEL. Recibido con todos los honores “por los hermanos PASQUEL”, quienes le obsequiaron a la esposa un ANILLO CON UN GRAN DIAMANTE.  

OWEN se habrá olvidado, bien pronto, de sus problemas con BRANCH RICKEY, de los DODGERS de BROOKLYN, y habrá pensado: ¡aquí la hice! (en realidad, RICKEY no le pagó un mal sueldo, pues apenas por 24 juegos en que participó en la temporada anterior, de 1945, se le llevó $12,500 la que, para aquellos tiempos, no era poco). 

Cuando llegaban los jugadores, tanto de las Ligas Negras como los de Ligas Mayores, era el mismo PASQUEL quien “se encargaba de acomodarlos” en los equipos. “Fulano, para acá, con MONTERREY, zutano con DIABLOS; mengano con AZULES, perengano con ALGODONEROS…”. 

Y era, precisamente, con este equipo, al que iba a destinar a OWEN, para que jugara y lo dirigiera; pero, leo en las páginas del libro de VIRTUE que “a resultas de que el receptor de los AZULES de VERACRUZ – CHICO HERNÁNDEZ – se había lastimado, PASQUEL decidió que OWEN se hiciera cargo de la receptoría de “su” equipo…”. Para entonces, aún seguía RAMÓN BRAGAÑA al mando del conjunto. 

Por un tiempo “no pasó nada” con OWEN; incluso PASQUEL, al ya no estar de acuerdo con la forma en que manejaba el equipo el “PROFESOR”, lo quitó después de dos años y fracción de tener el timón. Así que le dio el mando al norteamericano.  

Pero vino un incidente, una jugada “riñonuda”, que sucedió entre AZULES e INDUSTRIALES, en la cual el corredor CLARO DUANY (negro cubano) llegó al home, y OWEN lo recibió como “se acostumbraba» en esos tiempos, en que el cátcher decía: aquí no pasas, porque ¡no!” Pero, OWEN, en lugar de conformarse con tocar a DUANY, lo empujó, fuertemente, derribándolo». 

CLARO DUANY/ Fuente Externa

El negro se levantó de inmediato, y comenzó a tirarle de golpes a OWEN. Sería este incidente el que lo decidió a irse de la Liga Mexicana (tomando en cuenta que no “era muy agradable para él tener que lidiar con jugadores de color”, y todavía verse involucrado en una riña). O fueron “otras” las causas”.  

El caso de cuando fue a la oficina de PASQUEL, VIRTUE lo reproduce de esta manera (citando como fuente el informativo que publicaba ÁNGEL FERNÁNDEZ, «Momento Deportivo», de mayo de 1997): «MICKEY OWEN no había pensado en que tendría que jugar con negros; y mucho menos recibir órdenes de uno de ellos.  

“Poco tiempo después de que llegó a México, OWEN se presentó ante PASQUEL en las oficinas de este último, y le preguntó “por qué había tantos negros en la Liga”. PASQUEL sacó de la gaveta de su escritorio una pistola (que ha de haber sido «la que siempre usaba») y la deslizó por encima del mueble, en dirección de Owen, mientras decía con voz fuerte: «Si consideras que te he engañado, ¡dispara!, repitiendo: ¡DISPARA, MICKEY!» (el drama no habrá demorado más que unos cuantos segundos).  

“Dice VIRTUE que «un reportero” (¿quién sería?) que presenciaba la escena no soportó la tensión del momento, y tuvo que entrar al baño a vomitar. Cuando regresó, vio a OWEN con la cara roja de coraje, y dando golpes en el piso con uno de sus pies». ¡UFFFF!

No pasó mucho para que OWEN dejara el país. Lo cual, obviamente, molestó sobremanera a PASQUEL quien, aparte del sueldo de $15,000, le había dado una jugosa bonificación, de $12,500, por firmar. El caso es que mientras OWEN hacía declaraciones ante los medios de Estados Unidos, en unas diciendo la verdad, y en otras exagerando. 

PASQUEL no esperó mucho tiempo para demandar a OWEN ante una de las cortes de Estados Unidos. Pero, para darnos una idea global “de lo que esto significaba para JORGE PASQUEL” y su orgullo herido, hagamos un “pequeño retroceso” en este asunto, y veamos una situación “casi” parecida que se presentó con otro jugador norteamericano blanco. 

PASQUEL VS. VERNON STEPHENS. Este jugador, al dejar Mexico (“escurriéndose” por la frontera, en una “graciosa huida” como decía el comentarista taurino PEPE ALAMEDA), consideró que el trato con PASQUEL podía ser terminado por cualquiera de las dos partes. Pero PASQUEL dijo “eso no es así”. «Su acción, al dejar el país es un insulto para México».

Y agregó: «Y voy a gastar hasta el último centavo con tal de extraditarlo a México, para que pueda ser enjuiciado aquí. LES VOY A DEMOSTRAR A TODOS ESOS PROPIETARIOS DE EQUIPOS DE BEISBOL DE LOS ESTADOS UNIDOS QUIÉN SOY». 

PASQUEL amenazó con presentar una queja formal ante la Embajada estadounidense, y llevar a cabo una demanda en contra del jugador por daños y perjuicios producidos por el rompimiento de contrato….”I’m going to get even with him, if it’s the last thing I do». Me voy a desquitar de él, aunque sea lo último que haga”. Un poco “teatral”, ¿no creen? 

Así que PASQUEL dejó de ser “el hombre generoso”, y mostró una condición de “implacable”, en contra de quien había herido su orgullo. Más aún, cuando STEPHENS propagó ciertos rumores – unos ciertos y otros no – sobre “cómo era la vida en México”. La verdad es que al segundo día de su estancia, ya no le gustó estar aquí, el ambiente, y “todo lo demás”.  

Pero, ¿qué hubo con STEPHENS? Afortunadamente para él, tuvo el sentido común de devolverle a PASQUEL de devolverle el cheque, por $5,000, que le había dado como bonificación. Y, consideramos, que no ha de haber tocado el dinero que PASQUEL había dispuesto como su salario, que sería de $25,000, y que estaba en depósito a su favor en un banco nacional. Solo de esa manera se “aplacó” el magnate. 

A JORGE PASQUEL le gustaba pelear en cualquier terreno. Digamos que eso era de sobra conocido. Ya lo hemos visto. «Pelear era su vida», dijo FRAY NANO. Lo mismo a «trompadas», que con navaja, con armas de fuego; o, bien, en aspectos legales. 

Me preguntará usted a qué viene todo esto. PASQUEL debió haber tenido muy buenos abogados en Estados Unidos (lo mismo que aquí, en México). Solo así se puede uno explicar la forma tan expedita en que arreglaba sus asuntos/problemas que se le presentaban en aquel país. 

Solo un extranjero, como él, tenía los arrestos para demandar al Hotel WALDER ASTORIA, por lesiones que sufrió en su cuarto; ganarles, recibir el cheque por varios miles de dólares, y después romperlo, en una muestra de auto suficiencia (o “seudo generosidad”), como diciendo: “no me importa mucho el dinero, sino que reconozcan quién soy”. 

¡Y AHÍ COMENZÓ EL CALVARIO DE OWEN! VIRTUE, en la página 151, dice: «OWEN badmouthed the Mexican League and the Pasquel brothers» (OWEN habló mal de la Liga Mexicana y de los hermanos PASQUEL»). ¡Bueno, si…»habló mal»; pero, en realidad, tanto así como “denigrarlos” (en el sentido «lato» de la idea) no lo hizo, pues la mayor parte de lo que dijo, era cierto, considerando que eso, del «buen nombre, y el honor» que “los PASQUEL” siempre presumieron, ha sido siempre, a través de la historia, tan solo una pantalla para sorprender a la gente de buena fe. 

Y considero que todos esos jugadores a pesar de que en un momento de debilidad hicieron a un lado su compromiso de honor que tenían con sus respectivos equipos de las Ligas Mayores, eran hombres de «buena fe» (tal vez, si han visto la película «No te engañes, corazón», con Carlos Orellana, me explique mejor).  

Como lo dijese el mismo MICKEY OWEN, a manera de aceptación cuando HAPPY CHANDLER les reiteró el castigo (pág. 190): «.. si nos fuimos es por haber sido débiles». 

Transcribimos, de la página 151: «… Ellos – dijo OWEN después de haber arribado al aeropuerto de Houston (refiriéndose a los «hermanos PASQUEL») – incumplieron con el contrato en tres diferentes formas», «pues me firmaron para dirigir y catchear para el equipo de Torreón. Pero miren lo que sucedió: primero, que no me dejaron dirigir. Luego, me transfirieron al equipo AZULES del VERACRUZ. Y me pusieron a jugar en la primera base, posición que nunca había jugado antes…. 

«Al igual que (VERNON) STEPHENS, habló de (gente con) pistolas, diciendo que alguien te pondría una pistola por las costillas, si les parecía que no estaban poniendo todo su esfuerzo (¿exageró OWEN? No podríamos decir ni una cosa ni la otra). 

«Y también los acusó de quitarles sus pasaportes» (¿otra exageración?). ¡En fin! Que ahí fue cuando PASQUEL le escribió a J. G. TAYLOR SPINK, del semanario SPORTING NEWS, que «eso no era verdad, pues los jugadores entraban al país con PERMISOS DE TURISTAS (tramitados por los PASQUEL», obviamente, y violando flagrantemente las leyes). 

Aunque, ciertamente, algunos de esos mismos jugadores no concordaron con lo dicho por OWEN. Estos fueron MAX LANIER y FRED MARTÍN. «Los PASQUEL siempre cumplieron con nuestros contratos. Y, nos trataron aun mejor de lo que esperábamos. Y, en cuanto a eso de «las pistolas», nunca lo vimos». Ahí queda.  

Porque la batalla de declaraciones parecía haberla ganado OWEN, ya que los medios norteamericanos (e incluso la “gente” del B.O.) le dieron más crédito a sus palabras. Y, también, «parecía» haberle ganado a PASQUEL con la demanda que interpuso ante los tribunales. ¡Pero…!, decíamos: PASQUEL tenía muy buenos argumentos; y también muy buenos abogados.  

Bien, «y hablando de abogados». Cuando los equipos neoyorquinos – YANKEES, GIGANTES y DODGERS buscaron llevar a PASQUEL a la corte en Nueva York y en San Luis, el magnate jarocho «jaló» en seguida por JEROME T. HESS, del acreditado bufete de abogados Harding, Veas y Elder, quienes – «por cierto» – se encargaban de los casos legales del gobierno de México. 

PASQUEL, IMPLACABLE. En septiembre de 1946, PASQUEL interpuso una demanda ante la corte de Springfield, Mo., en contra de Owen, por la suma de $127,500 por incumplimiento de contrato (pág. 152). 

El abogado de PASQUEL, VICTOR B. HARES, buscando el «lado flaco» del jugador, hizo mención de que «OWEN tenía problemas con sus compañeros de equipo, principalmente con los jugadores «de color» 

MICKEY OWEN, CON PASQUEL y GARDELLA. Fuente Externa

OWEN rechazó el cargo, exponiendo que «el único problema que había tenido había sido con CLARO DUANY; él me tiró golpes, yo le tiré otros, y eso fue todo, porque el umpire intervino». 

El jurado desechó la demanda de PASQUEL, y concedió a OWEN, quien había metido una contrademanda, la suma de $51,428, que cubriría la «parte no pagada de la temporada de 1946, y los salarios de 1947 a 1950”. 

«Pero PASQUEL apeló ante la corte de San Luis, le dieron «vuelta» al veredicto, y lo envío de regreso para una revisión. «Un jurado federal en Springfield concedió a PASQUEL una indemnización por $35,000, muy por debajo de la suma que había pedido originalmente. 

«El juez Albert A. Ridge le pidió al jurado hacer que el veredicto fuese favorable a PASQUEL, dado que «… OWEN había aceptado voluntariamente estar como jugador antes de haber sido despedido como manager”. 

«Esto le causó la bancarrota a OWEN, quien se vio obligado a vender dos ranchos de su propiedad, y hacer remate de su ganado para poder pagar la indemnización a PASQUEL y cubrir otros cargos.  

«La esposa de OWEN le escribió al presidente TRUMAN admitiendo el error que habían cometido (sic) y solicitándole su ayuda. Todo lo que hizo la Casa Blanca fue enviar la carta a la Administración de Veteranos (?) la cual se la pasó al Comisionado CHANDLER… 

Con esto es más que suficiente. Para que demos “el cerrojazo” en nuestro próximo.  

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