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Opinión

Un millonario mexicano, casi excepcional (19)

Este tema ha sido una especie de reto para mí; y, la verdad, me ha movido un deseo vehemente para enfocarlo. Abrimos el libro en la página 158, donde encontramos el enfoque del autor:

GEORGE EARL TOOLSON/ Fuente Externa

Por Cesáreo Suárez Naranjo

PRÓLOGO.  

Considerando que una historia no puede quedar completa si no se incluyen detalles importantes, transcribimos una parte del libro de John Virtue: «SOUTH OF THE COLOR BARRIER», en esto de la lucha en contra de las injusticias que cometía el beisbol organizado en conjunto, por lo que hace a los derechos de los jugadores, a fin de analizarla y encontrar su interpretación correcta, procurando ser lo más fiel en la traducción; y ya, «de pasada”, veremos también qué papel jugó una persona, de nombre ROBERT MURPHY, al cual menciona el mismo VIRTUE. 

Este tema ha sido una especie de reto para mí; y, la verdad, me ha movido un deseo vehemente para enfocarlo. Abrimos el libro en la página 158, donde encontramos el enfoque del autor: 

«… JORGE PASQUEL sentía una gran satisfacción por los juicios (entablados en su contra en los tribunales del vecino país), debido a que ellos le proporcionaban la oportunidad (sic) de llevar ante la corte la parte más vulnerable del beisbol de las Ligas Mayores: LA CLÁUSULA DE RESERVA, que ata(ba) a un jugador a un solo equipo por toda su carrera…». Saltamos unas cuantas líneas (pero seguimos en la misma página): 

«… Los PASQUEL (sic) encontraron un inesperado aliado en su lucha contra el beisbol organizado en ROBERT MURPHY, abogado que formó el «Gremio del beisbol norteamericano» dos días antes de que diera inicio la temporada de 1946. 

Eso, de «aliado» solo existe en la mente de VIRTUE, pues la única relación que se puede encontrar entre PASQUEL y MURPHY, y eso nada más que como coincidencia, es en cuanto al año, pues cada quien tuvo objetivos totalmente diferentes. 

A JORGE PASQUEL LE GUSTABA PELEAR. Eso ha sido fácil de ver durante todo el tiempo que hemos estado hablando de él. En cualquier terreno; ya fuese a «moquetes», con cortaplumas, con armas de fuego, en los tribunales. Ese afán de lucha – al parecer – «lo traía en la sangre». Al menos eso lo dio a entender uno de sus apologistas; me refiero a FRAY NANO: «… JORGE nació para estar luchando constantemente; pelear era su vida… si no estaba peleando, (era como si) no viviera..»(pág. 18). 

Pero en ningún momento podemos creer que PASQUEL tuviese el espíritu de lucha noble con el que el autor noruego, HENRIK IBSEN dota al personaje principal de su novela «Un Enemigo del Pueblo». El doctor THOMAS STOCKMANN, está listo para dar la batalla; y dice: «Cuando vayas a luchar, no te pongas tus mejores pantalones». 

¿PASQUEL? ¡Qué va! A él, dado siempre a la ostentación, elegantemente vestido, y lleno de alhajas, le bastaba mover un dedo para que todo mundo se pusiera a su servicio. 

ESTES KEFAUVER/ Fuente Externa

(Esto, de «lleno de alhajas, y elegantemente vestido» lo dijo JOE DIMAGGIO, cuando PASQUEL se entrevistó con él, buscando contratarlo). 

Tratando de no perder el «hilo» de nuestra historia, acerca del magnate veracruzano, es pertinente que recordemos que en el capítulo anterior llegamos hasta donde MAX LANIER y muchos otros jugadores que habían sido suspendidos por el beisbol organizado, por haber dado el salto a la Liga Mexicana, pudieron reintegrarse a sus equipos, por haberles sido levantado el castigo. E, incluso, llegamos hasta el punto en que DANNY GARDELLA pudo tener «su última vez al bat», en abril de 1950. 

Más, por ser necesario, vamos a retroceder «unos cuantos años», pues aún queda mucho por hablar acerca de la cláusula de reserva, de los hombres que la apoyaron (a veces «a ciegas» – desorientados, como dijo uno de los jugadores -, y en otras por conveniencia); así como, también, de los que la combatieron; o, al menos, en este último aspecto, buscaron reducir las diferencias entre dueños de los equipos y los jugadores que a ellos pertenecían. 

Así pues, para efectos del caso, nos ubicamos nuevamente en 1946 pues, casi al mismo tiempo en que JORGE PASQUEL y sus hermanos iniciaban de nuevo sus correrías en el beisbol de Estados Unidos, esta vez llevando a cabo un ataque directo en contra del beisbol organizado, para traer a la Liga Mexicana jugadores de bastante buen nivel con el fin de elevar la calidad del circuito; las más de las veces mediante una operación ilegal, conocida como «tampering», haciendo que los peloteros pasaran por alto los contratos que tenían con sus respectivos equipos – sobre todo los GIGANTES de NUEVA YORK y los CARDENALES de SAN LUIS, que fueron los más afectados – aparecía en el «mapa» por la reivindicación de los derechos de los jugadores, otro personaje que también merece nuestro reconocimiento. 

ROBERT MURPHY es «nuestro hombre», y aparte de ser mencionado por JOHN VIRTUE también lo hacen, con bastante amplitud, LEO LOWENFISH, en su libro : «El Diamante Imperfecto: una historia de las Guerras Laborales del beisbol», y MICKEY GALLAHER, colaborador de una columna denominada «DISPATCHES», cuyo artículo apareció el 16 de julio de 2019 con el título de «Desde el lado rojo del terreno: el Gremio Norteamericano de Beisbol». 

Por lo tanto, es agradable ver que más «héroes» en la lucha contra la injusticia de «bajos salarios y la falta de libertad» de los peloteros por decidir «sus propios destinos e intereses» – en una palabra, que buscaron su reivindicación – van apareciendo en el ámbito beisbolístico que estoy investigando. 

Pero, reiteramos; y hay que ser claros en ese sentido: esos «héroes» no venían de «fuera»; es decir: de otro lugar, de otro país, como se ha pensado, y se ha querido hacer creer; específicamente en relación con JORGE PASQUEL, sino gente de «ahí», que se preocupaba por la situación. 

PASQUEL, ¿UN PALADIN, O UN VENTAJISTA? Bueno, y entonces, a todo esto, preguntaré: ¿Qué pito tocó JORGE PASQUEL en ese «rollo» de la cláusula de reserva? Porque por ahí hay quienes piensan que el magnate veracruzano fue un «factor importante», como también lo dicen de él en cuanto a la «integración racial». 

De ello, comentó CONOR NICHOLL en su artículo PASQUEL, «UNA FUERZA PARA LA INTEGRACIÓN»: «…las intenciones de los PASQUEL, de ir por los mejores jugadores de las Ligas Mayores (big names bigleaguers) obligó a los propietarios a buscar la integración (sic), como una forma de evitar que los jugadores brincaran al beisbol mexicano, en busca de mejores salarios». 

A mí modo de ver las cosas, “integración”, no tiene nada que ver con “mejores sueldos” (¿o sí?). 

Por eso es que habrán notado, mis estimados amigos, que en mi artículo anterior – donde me referí ampliamente (ad nauseam) a la cláusula de reserva – muy pocas veces se presentó la oportunidad de mencionarlo. 

Es obvio; porque, al menos en mi «humilde» opinión, muy poco, o nada, tuvo que ver con la LUCHA por la desaparición de esa CLÁUSULA. . 

Sé que algunos podrán decir que estoy totalmente equivocado; dirán que al pagarles – PASQUEL – los sueldos a los jugadores de las Ligas Mayores que trajo, muy por encima de lo que les pagaban sus equipos, «obligó» a que los dueños hicieran una revisión de las condiciones que operaban en el Gran Circo por ese tiempo. 

Pero esa es una verdad ni siquiera «a medias». Del único jugador que yo pueda decir que aprovechó la «coyuntura» fue VERNON STEPHENS quien – como es de todos sabido – dio «el brinco» a la Liga Mexicana, para arrepentirse a los pocos días, y con ello se libró de ser suspendido por el Comisionado, al mismo tiempo que lograba que su equipo, los CAFÉS DE SAN LUIS, le subieran el sueldo de acuerdo con sus pretensiones (JOHN VIRTUE, pág. 137). 

Si esta «batalla» que se le atribuye a PASQUEL, «en favor de los DERECHOS de los jugadores» hubiera sido CIERTA (y EFECTIVA)» tal vez ya no hubiera ocurrido que a GEORGE EARL TOOLSON lo perjudicaran la gente de «pantalón largo» de los YANKEES (llamense GEORGE WEISS, LARRY MCPHAIL y DAN TOPPING, propiamente «the top brass”) en 1950; ni que este jugador entablara juicio contra ese equipo, por bajarlo de categoría sin razón alguna. ¡Así que no me salgan, ahora, de que PASQUEL fue un PALADÍN! 

Ni, tampoco, se hubiera dado el «show» de CASEY STENGEL ante la Comisión antimonopolios, conformada por algunos Senadores. Los dos casos los veremos más adelante. 

ROBERT MURPHY CREA EL GREMIO 

El papel que jugó este hombre en la historia del beisbol fue de cierta manera parecido al de John MONTGOMERY WARD 60 años antes, asumiendo, así, el papel de un nuevo «San Jorge contra el Dragón». 

Transcribimos: «en 1946 no existía el salario mínimo en las Ligas Mayores. A los jugadores se les pagaba lo que los dueños decidían, y llevan a cabo el «juego» de tómalo o déjalo». 

(NOTA: Había, por supuesto, sus excepciones. Ya sabemos que, desde treinta y tantos años antes, estrellas como TY COBB, EDDIE COLLINS, y ¡por supuesto!, el Gran BAMBINO, recibían sueldos muy por encima de la mayoría. En esos años cuarenta, únicamente tres jugadores estaban muy bien pagados: JOE DIMAGGIO, HANK GREENBERG y TED WILLIAMS. Ni siquiera STAN MUSIAL era todavía de «la élite». 

Y ya, llevado por mí afán de investigación, encontré que uno de los mejores jardineros de esa época, CARL FURILLO – de los DODGERS – la «tajada» que le correspondió de la Serie Mundial de 1947 fue mayor que su salario, de $3,750 por toda la temporada. Por su participación en el Clásico Otoñal, que requirió 7 partidos, recibió $4,081.19). Continuamos: 

«Pero apareció ROBERT MURPHY, un abogado que había trabajado en la Oficina Nacional de Relaciones Laborales, y graduado de Harvard. 

MURPHY pensó que toda esa situación estaba muy mal, y decidió cambiar el desequilibrio mediante la creación de una unión de jugadores de beisbol». 

LEO LOWENFISH ve la decisión de MURPHY como «emprendiendo una de la cruzadas más quijotescas en la historia del beisbol: organizar por su cuenta a los jugadores de las Ligas Mayores en un sindicato moderno». 

MURPHY se sintió bastante molesto (al saber) que un buen número de jugadores ganaban por debajo de los $3,500; que no se les pagaba por asistir a los entrenamientos primaverales, que no tenían cobertura médica; y que podrían encontrarse sin «chamba» mediante un aviso perentorio dado con únicamente 10 días de anticipo. 

Así, pues, el 17 de abril de 1946 MURPHY, de manera oficial, registró el Gremio de Beisbol (norte)americano como un sindicato laboral. En una conferencia de prensa, al día siguiente, MURPHY declaró que “la finalidad del Gremio es corregir las injusticias en el beisbol profesional; y lograr un trato honesto y equitativo de negociación a los jugadores (que son) quienes hacen posible los grandes dividendos, y los altos salarios de los accionistas y de los ejecutivos de los equipos”. 

“MURPHY delineó un programa de ocho puntos, en los cuales estaba incluido el pago de un salario mínimo, de $6,500, sin que hubiese en techo para el salario máximo; además, arbitraje de salarios, el cincuenta por ciento a un jugador del precio de su venta a otro equipo, como – también- seguro médico, e incentivos por rendimiento de un jugador”. 

(Un salario mínimo, de $6,000 hizo «su aparición» hasta 1967; y, de ahí, fue escalando poco a poco: en 1970 de $12,000; cuando el Toro Valenzuela jugó su primera temporada completa, en 1981, el mínimo era de $32,500 y el recibía $42,000. Pero, si quieren ver las diferencias debido a los logros de los jugadores, les diré que para 2020 el mínimo alcanzaba la cantidad de $563,500). 

“MURPHY no pidió la abolición de la cláusula de reserva, pero sí pidió que hubiesen modificaciones….la respuesta inicial de los dueños a las demandas del Gremio fue el silencio, pues era poco menos que improbable que un solo hombre, con ningún soporte financiero, o un staff de colaboradores, pudiese ser una amenaza. 

“Pero MURPHY no se dio por vencido, y su estrategia de organizar a los jugadores comenzando primero con los de un equipo, parecía haber encontrado respuesta en PITTSBURGH, basado en que era una ciudad con fuertes sindicatos; y tenía la esperanza que el respaldo de la gente sería un factor para influir en los jugadores para crear el primer capítulo del Gremio. 

“Incluso prominentes ejecutivos (de los llamados «CIO’s») de la ciudad, y estatales, le dieron el respaldo; además, uno de los “CIO’s” regionales, ANDREW FEDEROFF declaro que: “ningún hombre o mujer valiente (empleo esta palabra, porque en el original se lee como “red-blooded”, lo cual da “muy masculino, o viril”) que tenga una credencial de que pertenece a un sindicato asistirá a un juego de beisbol, en tanto exista una huelga de jugadores”. 

CASEY STENGEL/ Fuente Externa

Los jugadores de los Piratas se mostraron receptivos a la idea, y ya, para mayo, MURPHY consideraba que la mayoría de esos jugadores votarían para otorgarle al Gremio su representación a fin de lograr una negociación colectiva ante el dueño. Éste, WILLIAM BENSWANGER, obviamente no estaba interesado en tratar con un sindicato, e intentó impedir que se llevara a cabo la elección. MURPHY le dio de plazo hasta el 5 de junio para fijar una fecha definitiva. 

Al llegar esa fecha, y no dar ninguna respuesta BENSWANGER, los jugadores se indignaron y querían irse a la huelga, de inmediato. MURPHY los convenció de que no lo hicieran (lo cual, más tarde, comprendió que había sido un error de su parte). 

“Dos días después, cuando se iba a realizar el siguiente juego, los jugadores decidieron votar, para irse a la huelga. Como era de esperarse, uno de los directivos del equipo les habló a los jugadores, mientras MURPHY se mantenía lejos de la escena. La votación final fue de 20 a 16 (incluyendo a los entrenadores y coaches), pero no alcanzaron la mayoría, de dos tercios, necesarios para rehusarse a jugar. 

“Y, aun cuando la mayoría de los jugadores estaba de acuerdo con las acciones del gremio, muchos estaban temerosos de que la directiva tomara represalias en su contra, y degradaran a los que estaban a favor de la huelga, enviándolos a las ligas menores, o los dejaran “fuera”. Uno de los jugadores, el lanzador RIP SEWELL, como “buen sureño”, fue uno de los que no estuvieron de acuerdo con la huelga; y, como premio a su “lealtad”, el Comisionado (HAPPY CHANDLER) le obsequió un reloj de oro…”. 

«El voto de los jugadores de los Piratas, en favor de la «unionización» atrajo la atención de los directivos; y a principios de julio se formó un comité conjunto de propietarios de ambas ligas a fin de proponer una respuesta a las demandas del gremio («El comité», señala VIRTUE, «incluía a WILL HARRIDGE and FORD FRICK, presidentes de ambas ligas; PHIL WRIGLEY, dueño de los Cachorros, TOM YAWKEY, de los Medias Rojas; SAM BREADON, de los Cardenales; y LARRY MCPHAIL, de los Yankees»). 

«Invitaron a algunos jugadores a sus reuniones en un par de ocasiones, aparentemente para escuchar de boca de los jugadores cuáles cambios deseaban (tomando, también, de VIRTUE, encontramos que «esos jugadores, invitados», fueron DIXIE WALKER, de los Dodgers, y JOHNNY MURPHY de los Yankees, en su condición de representantes de los jugadores). 

Pero eso, más bien, resultó ser «un show», aun cuando el comité estuvo de acuerdo con los jugadores en la solicitud de un plan de pensiones. 

«Las recomendaciones que les hicieron los integrantes del «Comité conjunto» a los otros dueños fue el de otorgar a los jugadores algunas concesiones, tales como: un salario mínimo de $5,500; $25 a la semana para sus gastos durante los entrenamientos primaverales (posteriormente conocida como: «el dinero de MURPHY»); además de un fondo de pensiones, que sería patrocinado ampliamente por los dueños, el cual le sería accesible a los jugadores, una vez que pasaran de los cincuenta años, y «siempre y cuando» hubieran jugado más de cinco temporadas completas». 

UNDATED: Mickey Mantle of the New York Yankees poses for a portrait before a season game. Mickey Mantle played for the New York Yankees from 1951-1968. (Photo by Photo File/MLB Photos via Getty Images)

«Cuando la noticia acerca de las propuestas del Comité se hizo pública, el entusiasmo por el Gremio disminuyó considerablemente. Los propietarios usaron, exitosamente, la treta de «la zanahoria y el garrote» (literalmente: “carrot and stick”), que consistió en darles un poco de ello, pero siempre esgrimiendo ante ellos la amenaza, en contra de los jugadores que estaban en favor del sindicato, de enviarlos a las Ligas Menores, o de plano, darlos de baja. 

Por eso no causó sorpresa que el 21 de agosto los jugadores de los Piratas votarán 15 a tres (con 13 abstenciones) en contra de buscar la representación del gremio. 

«MURPHY reaccionó ante la noticia, diciendo: «Con el tiempo, los jugadores se darán cuenta de que los dueños de equipos que han tenido 70 años para poder cambiar la unilateralidad de la imagen del beisbol nunca habían actuado hasta que el Gremio del beisbol amenazó sus cimientos – muchas veces «podridos» – de su imperio beisbolero». La lucha por establecer un sindicato de jugadores de beisbol había terminado. 

«MURPHY sabía muy bien de que los dueños no tenían la intención de cumplir sus promesas una vez que el Gremio ya no fuese una opción. 

«El 21 de agosto (?) los propietarios de los equipos anunciaron que el salario mínimo sería de $5,000 y no de $5,500, y añadieron una cláusula a cada contrato que hacía virtualmente imposible para un jugador que pudiese desafiar ante los tribunales la legalidad del contrato.

 

TED WILLIAMS/ Fuente Externa

(Por lo tanto) la cláusula de reserva continuó con toda su fuerza, para desencanto de los jugadores, y tranquilidad de los dueños. 

«El tan «cacareado» plan de pensiones fue una farsa; ya que lamentablemente no se le proveyó de los fondos suficientes, y tres años después ya estaba en bancarrota. 

«La falla de los dueños, de llevar a cabo el plan de pensiones, terminó por ser uno de los factores importantes para el éxito final de la actual «unión» de jugadores: «la Asociación de Jugadores de Beisbol de las Ligas Mayores». 

«(Si bien) el intento de MURPHY de reunir a los jugadores en un gremio se podría considerar como un fracaso, al no lograr sus propósitos, habrá que tener en cuenta que su existencia obligó a los propietarios a hacer algunas concesiones que, de otra manera, no se hubieran dado». 

El autor del artículo cierra con este pensamiento, parte de la canción de compositor Leon Rosselson: «¿A poco no sabes que los patrones no te regalan nada?». Algo que sería prudente que todos recordásemos». 

EL CASO «GEORGE EARL TOOLSON. Traducimos, y adecuamos lo que se dice en una página de Internet: «El pitcher GEORGE (EARL) TOOLSON fue uno de los primeros en desafiar la cláusula de reserva del beisbol…». 

TOOLSON estuvo varios años con la organización de los Medias Rojas de Boston, hasta 1948, jugando para Louisville, de clase Triple «A»; fue, esa, una mala temporada para él, terminando con marca de 4-10. 

«… En 1949 fue cambiado a la organización de los Yankees de Nueva York. En primera instancia, fue asignado al Newark de la Liga Internacional, (dentro del mismo nivel), donde tuvo una marca nada excepcional, de 5-5». 

Al desaparecer la franquicia de Newark, a los directivos de los Yankees se les hizo muy fácil enviarlo al equipo de Birhampton. Pero este era de Clase «A», y TOOLSON se negó a reportarse, por lo que fue colocado en la lista de «inelegibles». 

Esto, en términos muy simples, era el «congelar» a un jugador dentro de una organización, sin permitirle ir hacia algún lado. 

Aquí hay que entender dos cosas; por un lado, el deseo natural de todo jugador, de escalar a mayores (y mejores) alturas, y no el de ser bajado a una categoría menor. 

TOOLSON, a sus 27 años, consideraba que tenía derecho a una oportunidad en las Grandes Ligas, sino con los Yankees, si con otro equipo. (El que tuviera, o no, la calidad suficiente para ver cumplidas sus aspiraciones, ya es otra cosa. Por cierto que, ese año de 1950, los YANKEES subieron al equipo grande a un pitcher prometedor, llamado EDDIE FORD). 

Así que TOOLSON optó por meter una demanda en contra del beisbol organizado; la demanda incluía la organización de los Yankees, a las Ligas Mayores, a la Liga de la Costa del Pacífico (donde se había ido a «refugiar»), así como a dos equipos de este mismo circuito, arguyendo de que «él había sido excluido (banned) del beisbol, pidiendo una indemnización por daños por la suma de $375,000. 

Pero el caso fue «echado abajo» en 1951. Se apeló ante la Suprema Corte, pero se emitió una decisión favorable al beisbol. 

Derivado de la resolución en el caso de TOOLSON, el Senado sostuvo audiencias entre Marzo y mayo de 1954, para analizar la proposición del senador Edwin Johnson de Colorado, que «originalmente» proponía quitarles la exención ante la ley antimonopolios a «cualquier equipo que fuese propiedad de una empresa cervecera» (en particular, la legislación buscada se enfocaba a la adquisición de los Cardenales de San Luis, hecha por .August A. Busch, Jr., Presidente de la Anheuser Busch, Inc»). Pero, esto, ya es otro rollo. 

STAN MUSIAL/ Fuente Externa

EL CONGRESO Y SU INTERVENCIÓN EN EL ASUNTO. En cuanto el beisbol logró arraigarse no únicamente como una institución (norte)americana, sino también el ser reconocida como un segmento de la identidad nacional, el Congreso comenzó a enfocar más y más los aspectos concernientes a la integridad y a la ética en el juego. 

CASEY STENGEL Y SU SHOW ANTE EL SENADO. Esto es algo que por ningún motivo podíamos pasar por alto. 

Para entrar en materia, diremos que «1957 fue un año de turbulencias, que repercutió en 1958. Recordarán ustedes que en ese 1957 se dejó venir el anuncio del cambio de sede de dos franquicias, las de los Dodgers y de los Gigantes, hacia la costa oeste del país, que se concretó al año siguiente. Con ello, hay que decirlo – y muy claro – se confirmaba (aun más) la condición «interestatal» de las Ligas Mayores. 

«Aparte de eso, algunas franquicias empezaron a «hacer olas», buscando, también, cambiar de sede. Entre ellas estaban la de los Indios de Cleveland, y los Senadores de Washington. La de este último causó preocupación 

Todo esto coincidió con algunas propuestas de revisión de la forma en que se seguía manejando la exención de las Ligas Mayores a ser consideradas como «negocios interestatales». 

«Surgió una propuesta del diputado por Nueva York, EMANUEL CELLER. Sin que pudiera agarrar demasiado impulso fue descartada, para darle paso a otra propuesta, a la cual se le dio vista en la Cámara de Diputados (House of Representatives); y que recibió el nombre de «ley KEATING/WALTER», por el apellido de dos de los diputados que la apoyaban; la que, con ciertas artimañas legales, era mucho más conveniente al beisbol organizado, pues le daba continuidad a la cláusula de reserva, por lo que obviamente recibió la aprobación de los dueños. Y era esta propuesta, turnada precisamente al Senado, la que se estaba debatiendo. 

De una página de Internet, firmada por ADAN BERENBAK, transcribo lo siguiente: «En el verano de 1958 DWIGHT EISENHOWER estaba en la Casa Blanca; «PURPLE PEOPLE EATER» en la radio, y los YANKEES iban en camino de otro título en la Liga Americana. 

“No obstante, la temporada de beisbol fue interrumpida brevemente cuando varios jugadores estelares del beisbol, incluyendo al manager de los YANKEES, CASEY STENGEL, y a su jardinero el superestrella MICKEY MANTLE fueron llamados para comparecer ante el Subcomité antimonopolio del Comité de la Magistratura del Senado». 

(La «interrupción» que señala BERENBAK hubiera ocurrido, de cualquier manera, tomando en cuenta que si bien la comparecencia de esos personajes del beisbol, y otros más, ocurrió el miércoles 9 de julio, el día anterior, martes, se había efectuado el Juego de Estrellas, fecha que ya estaba programada de antemano). 

Aquí es necesaria una aclaración – a mi favor – y es que la mayor parte de esta información la estoy tomando de páginas de Internet, donde «aparentemente», los dos eventos: Juego de Estrellas y la comparecencia ocurrieron «el mismo día, 8» y, como dicen coloquialmente, «me estaba yendo con la finta»; pero, afortunadamente, aún conservo páginas de la publicación anual de THE SPORTING NEWS, en su edición de 1959 de la Guía Oficial del beisbol, y ello me saca de cualquier duda. Bien, continuamos: 

«…Las audiencias se llevaron a cabo con la finalidad de averiguar la «aplicabilidad de la ley antimonopolios, para los deportes de equipos organizados». 

El beisbol, exento de las leyes antimonopolios desde una regulación emitida en 1922, constituía el principal foco de atención de los trabajos del Subcomité. 

El manager «del Salón de la Fama» (sic) era reconocido por su forma astuta y calculadora de dirigir en el terreno de juego; pero, también – ya fuera de él – era bien conocido por su estilo folklórico e inconexo al hablar. 

Como manager del equipo más popular y exitoso del beisbol, así como por sus casi 50 años de antigüedad en ese deporte, STENGEL fue de los primeros a los que se les solicitó su presencia en las audiencias a fin de hacerle algunas preguntas. 

Su manera desarticulada de expresarse, (que, para el público hispano parlante, sería llamada «stengelesse», comparándolo con la forma de hablar de Cantinflas) hizo las delicias de los reporteros deportivos, y no defraudó a los Senadores ahí reunidos. 

Presentes, ahí, estaban CASEY STENGEL, Senador ESTES KEFAUVER, Senador LANGER, Senador O’MAHONEY, Senador CARROLL y MICKEY MANTLE (otros jugadores también estuvieron: los super-estrellas TED WILLIAMS, y STAN MUSIAL; además de los representantes de los jugadores, de cada liga: EDDIE YOST, por la Liga Americana, y ROBIN ROBERTS por la Nacional). 

Cuando el senador KEFAUVER, Presidente del Subcomité, interrogó a STENGEL acerca de sus puntos de vista respecto a las motivaciones de los equipos profesionales de beisbol, en cuanto a la legislación antimonopolios, la respuesta de STENGEL no se hizo esperar, saliéndose completamente del tema; he aquí: 

«…Por supuesto que hemos tenido mal tiempo; y yo diría de que en CHICAGO se «enloquecen» tanto por nosotros, que llenamos los parques. Ellos han venido para ver una buena actuación. Y (también) diría que en KANSAS CITY pasa lo mismo; pero hemos roto las marcas en asistencia (de aficionados). 

“Ahora, de gira, posiblemente es posible que únicamente obtengamos 27 centavos (?). No me es posible ser positivo en estas cifras, pues no soy un funcionario (del equipo). Si nos fuésemos 15 años atrás, y si yo fuera propietario de acciones del equipo, se las podría dar…». 

«Les diré algo; considero que el beisbol se ha propagado; pero si estamos hablando de algo que se ha difundido con amplitud, entonces deberíamos hablar del futbol soccer. 

«Usted puede viajar por Italia, y pensar que conocen a JOE DIMAGGIO en todas partes. Y, ¡oh, cielos!, usted menciona al futbol, y no tarda en atraer cincuenta o cien mil personas. En cambio, por acá no es muy fácil que tengamos mucho de futbol, el cual sin duda es un gran deporte». 

El senador KEFAUVER, totalmente desconcertado, le dijo al compareciente: «Señor STENGEL, no estoy muy seguro de haber sido muy claro en mi pregunta». Todos los presentes en la sala rompieron en carcajadas. 

Y así «se la llevó el «viejo» STENGEL con su verborrea durante toda su comparecencia, confundiendo a «casi» todos (¡bueno!, a MANTLE y a otros jugadores de los YANKEES no, pues «ya lo conocían»). 

Cuando le tocó el turno de las preguntas a otro senador (y a otros más), pasó lo mismo. 

ROBIN ROBERTS/ Fuente Externa

«El Senador O’MAHONEY le pregunta a STENGEL: «Señor, No está cambiando de tema, ¿verdad?…¿o sí?». 

«STENGEL: No». 

Cuando le llegó el turno al senador LANGER, fue «más de lo mismo”. Así que el senador se dirigió al Presidente, KEFAUVER, y le dijo: «Señor presidente, creo que el testigo es el mejor entretenimiento que hemos tenido por aquí durante mucho tiempo y es una gran tentación seguir haciéndole preguntas, pero creo que es mejor que desista. Gracias». 

La única respuesta, «más o menos» congruente que dio STENGEL fue la siguiente: 

«Bueno, empecé en el béisbol profesional en 1910. Yo diría que he estado en el béisbol profesional durante cuarenta y ocho años. He trabajado en numerosos clubes de béisbol en las mayores y en las ligas menores. Empecé en las ligas menores con KANSAS CITY. Jugué tan bajo como la pelota de clase D, que fue en SHELBYVILLE, Ky., Y también pelota de clase C y pelota de clase A, y he avanzado en el béisbol como jugador» (la verdad es que su primer equipo fue en KANKAKEE, según encontré en su biografía, publicada por THE SPORTING NEWS, en 1959). 

«Tuve muchos años en los que no tuve tanto éxito como jugador de béisbol, ya que es un juego de habilidad. Y luego sin duda fui despedido por el béisbol en el que tuve que volver a las ligas menores como manager, y luego de estar en las ligas menores como manager, me convertí en manager de Grandes Ligas en varias ciudades y me despidieron (dieron de baja), lo que llamamos se me «descargó», porque no hay duda de que tuve que irme. (Las risas). Y regresé a las ligas menores en MILWAUKEE, KANSAS CITY y OAKLAND, California, y luego regresé a las ligas mayores. 

«En los últimos diez años, naturalmente, en las Grandes Ligas con los YANKEES de NUEVA YORK; los YANKEES de NUEVA YORK han tenido un éxito tremendo y aunque yo no soy uno de los jugadores que hacen el trabajo, sin duda he trabajado para un club de béisbol que es muy capaz en la oficina..». 

“Si he estado en el béisbol durante cuarenta y ocho años, debe haber algo bueno en ello. En un momento fui capaz y lo suficientemente fuerte para hacer cualquier tipo de trabajo, pero volví al béisbol y he estado en el béisbol desde entonces. He subido y bajado por la escalera. Sé que hay algunas cosas en el béisbol, hace treinta y cinco o cincuenta años, que son mejores ahora que en aquellos días. .» (ya, para entonces, y después de más de cuarenta y cinco minutos, STENGEL tenía mareados a los senadores). 

El Senador KEFAUVER tomó de nuevo la palabra, y le dijo al viejo manager, a modo de despedida: «Muchas gracias, Sr. STENGEL. Agradecemos su presencia aquí». 

El mismo KEFAUVER se dirigió de inmediato a MICKEY MANTLE, para continuar con el interrogatorio, dentro de la misma línea: 

«Sr. MANTLE, ¿tiene alguna observación con respecto a la aplicabilidad de las leyes antimonopolio al béisbol?». 

MANTLE, quien siempre fue alguien a quien uno miraba y causaba gracia, no pudo evitar el seguir con la forma de hablar enigmática, mostrada por su manager. 

La respuesta de MANTLE fue precisa: «Mis puntos de vista son casi los mismos que los de CASEY». La sala entera rompió a carcajadas. 

EDDIE YOST/ Fuente Externa

DUEÑOS Y JUGADORES: TODO MUNDO DE ACUERDO. 

Además del «respaldo» que le dió MANTLE a su manager desde el estrado, también lo hicieron los otros cuatro jugadores. Traduzco, brevemente, lo que consigna «THE BASEBALL GUIDE AND RECORD BOOK», publicada por The Sporting News, fechada a principios de 1959, con toda la información de la temporada anterior (pág. 110): 

«… Los cinco jugadores respaldaron – de manera unánime – la cláusula de reserva, durante su presentación (ante los miembros de la Comisión) e hicieron mención del «buen trato que habían recibido y observado en el beisbol»… tanto YOST como ROBERTS fueron interrogados más a fondo, del «porqué los jugadores le habían dado el respaldo, con anterioridad, a la propuesta del diputado CELLER, y ya, más tarde, se lo habían retirado». 

«Nosotros», dijo ROBIN ROBERTS, «queremos lo mismo que quieren los propietarios de los equipos». Y continuó: «Creíamos que esa (la del diputado Celler) era la que ellos querían. Francamente, estábamos confundidos». 

Con esas palabras, seguía quedando «segura», y firme en su aplicabilidad – por 17 años más – la cláusula de reserva. ¡ni modos! 

Y, para que no quede duda alguna, acerca de «algo», llamado «PURPLE PEOPLE EATER» (mencionado líneas arriba), se trata de una canción que estuvo en los primeros lugares de popularidad, y habla de un «alien» y «aunque no se sabe si él es, o no, púrpura, come gente de ese color; pero aclara que esa no es la principal finalidad porque si vino a la tierra, fue para formar parte de una banda de rock’roll»…». 

Pero, bueno, ¡ya me salí del tema, al estilo de CASEY STENGEL! Pero de que le pusimos un poco de buen humor a todo esto, ni duda cabe, ¿no creen? 

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