La fiesta del deporte se tiñó de vivos colores y sonrisas sumándose al festejo diario de estos II Juegos Panamericanos Junior Asunción 202,5 cuando un grupo de voluntarios sorprendió a atletas, entrenadores y espectadores recorriendo las instalaciones disfrazados de brujas, hadas, maestros Pokémon e incluso dinosaurios.
La iniciativa, organizada internamente por los propios voluntarios, buscó rendir homenaje al Día del Niño en Paraguay, celebrado cada 16 de agosto.
En el país, esta fecha tiene un profundo significado histórico, pues recuerda a los niños mártires de la Batalla de Acosta Ñu en 1869, durante la Guerra de la Triple Alianza, cuando cientos de pequeños dieron sus vidas defendiendo al Paraguay. Por eso, además de ser un día de alegría y juegos, también es una jornada de memoria y homenaje, que este año se vivió con un espíritu especial en medio de la fiesta deportiva continental.
“En el grupo interno que tenemos se coordinó y avisaron que todos los que vinieran disfrazados iban a recibir una sorpresa”, contaron los voluntarios entre risas, mientras posaban para fotos con los niños presentes. Con su entusiasmo, demostraron por qué son considerados el corazón de los Juegos, animando al público e incentivando a alentar con más fuerza a los deportistas.
La jornada festiva reforzó el vínculo entre comunidad, visitantes y protagonistas del evento, mostrando que los Juegos Panamericanos Junior son mucho más que deporte: también son un espacio de cultura, integración y celebración de la vida.
Escrita por Axel Torres y Tiziana Morígo



