Kobe Bryant/ Fuente Externa
Por Raúl del Pino Salfrán
La Habana, (Prensa Latina).- A un año de la dolorosa muerte del mítico Kobe Bryant, el mundo del baloncesto aún llora a uno de los mejores y más carismáticos jugadores de todos los tiempos.
Una vuelta al almanaque después de aquel fatídico domingo 26 de enero de 2020, la leyenda de Los Angeles Lakers sigue inspirando numerosas muestras amor y admiración hacia el extraordinario atleta y ser humano que fue.
En la memoria colectiva todavía permanecen los momentos desgarradores en que medios de prensa de todas las latitudes confirmaron su fallecimiento en un accidente de helicóptero.
Bryant perdió la vida junto a su hija Gianna, de 13 años, y otras siete personas, cuando la aeronave que los transportaba a un juego del plantel de la pequeña sucumbió en las inmediaciones de la ciudad de Calabasas, cerca de Los Ángeles.
El luto regresa al recordar la partida física, a los 41 años edad, de uno de los grandes ídolos del deporte mundial en el siglo XX, solo un cuatrienio después de su adiós como estrella por 20 años de la franquicia angelina.
Quiso el destino que el equipo de los amores de Kobe le rindiera unos meses después de su desaparición el mejor tributo posible: el cetro de la liga que habían ganado por última vez con él como gran protagonista en el año 2010.
Pero Bryant no solo trascendió por sus logros personales y colectivos en la NBA, entre los que sobresalen cinco anillos de campeón y un trofeo de Jugador Más Valioso, sino por su personalidad única y fuerte ética de trabajo conocida como «Mamba Mentality».
Incluso recibió un sorpresivo premio Oscar en el año 2018 por un corto de animación que reflejó en pantalla la carta donde anunció el fin de su carrera como jugador activo, a la que llamó «Querido baloncesto».
Entre todos los homenajes que le rindieron desde su muerte a la actualidad, quizás el más memorable tuvo lugar el 24 de febrero pasado -en honor al número que usara en la segunda mitad de su carrera- en el Staples Center, coliseo donde celebró sus mayores éxitos.
En esa ocasión, a la cual acudieron las grandes figuras del pasado y presente de la liga, el considerado mejor jugador de baloncesto todos los tiempos, Michael Jordan, resumió el pesar colectivo al expresar:
«Cuando Kobe murió, una parte de mí murió, y veo el estadio y una parte de todos murió. De esas memorias tenemos que vivir y aprender. De hoy en adelante, viviré con eso, con mi hermano pequeño que traté de ayudar y amar».



