Por: Ing. Pedro Julio Quezada
Director de la Academia Olímpica Dominicana.
Con la expresión, “El deporte está de moda”, quiero iniciar esta conversación que sirve como indicador del despertar y la inclusión de las políticas de desarrollo del sector turístico hacia un escenario de mayor amplitud y novedad, quizás de casi ilimitada amplitud, que ofrece el deporte como ecosistema económico, social y cultural.
Y es que en el Primer Foro Estratégico de Turismo Deportivo que se realizó en el país en el mes de agosto del año pasado, organizado por la Comisión de Turismo del Parlamento Centroamericano -PARLACEN- expusimos este trabajo sobre cómo una estrategia apoyada en el ecosistema del deporte puede repotenciar las políticas públicas de desarrollo del turismo en nuestro país.
Que el sector turismo elija un aliado tan multifacético y apreciado como lo es el deporte, es todo un reto y una oportunidad a la vez. El deporte ha crecido, su volumen en cantidad y calidad ha sido extraordinario, se ha diversificado, y es hoy una de las actividades humanas mas importantes en el mundo.
En el caso de República Dominicana hoy se practican más deportes que nunca. Hace apenas unos años atrás, no tenìamos experiencias en prácticas como el deporte recreativo, deporte ecoturístico, salud y deporte, deporte competitivo al más alto nivel, y hoy disponemos de un gran menú de deportes tradicionales y no tradicionales, vinculados a la recreación, la salud y la competencia como nunca antes. Y si a esto le sumamos que a partir del año 2010 fue constitucionalizado como derecho de la población, lo cual es un valor agregado que compromete al Estado Dominicano con su desarrollo y asequibilidad.
Como un precedente importante, vale destacar que a finales del siglo XX, 1999, se originó un acuerdo entre el Comité Olímpico Internacional (COI) y la Organización Mundial del Turismo (OIT), donde ambas organizaciones acordaron estrechar sus lazos de colaboración.
Este acuerdo se fundamentò en premisas, de las que abordarè solo tres de las que considero más importantes, por cómo vinculan ambas actividades humanas, el turismo y el deporte.
«Deporte y turismo comparten objetivos comunes: tender puentes de comprensión entre culturas, formas de vida y tradiciones diferentes, promover la paz y la buena voluntad entre las naciones, motivar e inspirar a los jóvenes y brindar entretenimiento y disfrute para aliviar las presiones de la vida cotidiana de grandes sectores de la población».
De esta declaración de entendimiento he tomado tres notas para compartirla. La primera es: «Turismo y deporte se relacionan y complementan. El deporte, como actividad profesional, afición o forma de ocio, conlleva un volumen considerable de viajes para jugar y competir en diferentes destinos y países.
Los grandes acontecimientos deportivos, como los Juegos Olímpicos, los campeonatos de fútbol o de rugby y las carreras automovilísticas se han convertido de por sí en poderosos atractivos para los viajeros, y han contribuido muy positivamente a la imagen turística de los destinos que acogen esos eventos.»
Visto el gran interés que despierta en la gente los eventos deportivos, de forma tal que movilizan a millares de seres humanos entre continentes, y potencian un intercambio que se manifiesta a través de los flujos de viajes, ocupación de hoteles, turismo interno en las ciudades sedes de estos eventos, y reconocimiento de las culturas locales traducidos en experiencias gastronómicas, ecoturísticas, sociales y culturales.
El turismo y el deporte, «ambos son fuerzas poderosas de desarrollo, al estimular la inversión en infraestructuras tales como aeropuertos, carreteras, estadios, complejos deportivos, hoteles y restaurantes, proyectos que no sólo disfrutan los visitantes que acuden y los utilizan, sino también la población local. Una vez creada la infraestructura, el turismo y el deporte, dos sectores que se benefician mutuamente, se convierten en el motor de un crecimiento económico sostenible, de la creación de empleo y de la generación de ingresos”. El tema del impacto de las inversiones deportivas en el calentamiento de la economía nacional es innegable, así como su beneficio en la mejorìa de la calidad de vida de la gente. Ambas actividades tienen este componente de inversión extranjera directa e inversión pública, que van a incidir sobre el desarrollo económico y social del país.
El aspecto humano, no menos importante, se encuentra sobre la mesa en este intercambio de intereses y acciones entre el turismo y el deporte. En la conversación del 1999 entre el COI y la Organización Internacional del Trabajo se aduce: “Pero, al mismo tiempo, son actividades que reúnen a los seres humanos y ayudan a forjar estrechas relaciones personales. De esta forma, hacen del mundo un lugar más pequeño y contribuyen a fomentar el entendimiento entre culturas, la tolerancia y, en última instancia, la paz mundial”.
El deporte como producto. Valores tangibles e intangibles asociados al deporte.
No podemos ver el deporte como cualquier “producto”, ya que es difícil medir su verdadero valor. Muchas veces sería más fácil ver los elementos tangibles vinculados al deporte, que los intangibles. Sin embargo, como actividad integral se hace imposible desdoblar la actividad deportiva en estos dos efectos asociados. Por ello, a la hora de evaluar los beneficios del deporte y querer medirlo, hay que tomar en cuenta el aspecto del deporte como actividad integral.
No obstante, siempre serán válidas las herramientas de valoración a los fines de aterrizar un plan y cuantificar sus costos y beneficios.
Dicho esto, el deporte como producto ha sufrido grandes transformaciones desde finales del siglo XIX con la formación del Comité Olímpico Internacional en 1894 y la celebración de las primeras Olimpiadas de la era moderna de 1896. Las transformaciones van desde el establecimiento de reglas de competición cada vez mas rigurosas, donde se promueve y protege el “juego limpio”, hasta la transformación del deporte apoyados en la ciencia de sus implementos, utilerías, salud física, para aumentar el rendimiento de los deportistas; el surgimiento de una ingeniería vinculada a las exigencias de las estructuras deportivas, hasta la lucha contra el dopaje y la consolidación de la gobernanza en las principales entidades que dirigen el deporte en el mundo. Todo esto para lograr hacer del deporte una actividad atractiva y que conquista el corazón de la gente, que todos quieren sentir la emoción de una actividad deportiva, y la excelencia de su práctica.
Han surgido nuevos deportes, han desaparecido otros. Las competiciones cada vez son más y más exigentes, tenemos cuatro versiones de los Juegos Olímpicos (Juegos de verano, juegos de invierno, Juegos Paralímpicos, y los Juegos de la Juventud). En América tenemos varias organizaciones regionales: Panam Sports, Centro Caribe Sport, Asociación Caribeña de Comités Olímpicos Nacionales (CANOC), Organización Deportiva Bolivariano (ODEVO). Organización Deportiva Suramericana, y posiblemente seguirán surgiendo otras en los próximos años.
Y es que como dije al inicio, “el deporte esta de moda”, y con cada organización, surgen unos nuevos juegos, nuevos deportes, disciplinas actualizadas a los gustos de la juventud, y una nueva oportunidad para promover el deporte como producto y como valor humano.
Juegos Centroamericanos y del Caribe, Santo Domingo 2026.
En este Ciclo Olímpico 2024-2028 América estará en el centro de muchos proyectos deportivos del mundo. La XXXIV Olimpíada será en Los Ángeles LA 2028, y eso debe ser ponderado en cualquier plan estratégico que involucre esta visión y propósito de deporte y turismo.
Posiblemente para finales del 2026 y el 2027-2028 vamos a ser como continente el epicentro de una gran movilidad alrededor del deporte. Debemos estar preparados para aprovechar las oportunidades que vendrán con la proximidad de las Olimpiadas del 2028.
En este ciclo, los Juegos Centroamericanos y del Caribe a celebrarse en la ciudad de Santo Domingo en el año 2026 serà nuestro principal compromiso en este ciclo, y constituye una medida de nuestra capacidad para generar impacto desde un evento que ha sido considerado como nuestras verdaderas olimpiadas. En el año 2026 se va a celebrar el centenario de Centro Caribe Sport, y ese será un extra para hacer de los JCAC un acontecimiento regional-continental deportivo y cultural de primer orden, donde el turismo deportivo puede manifestarse en su máxima expresión, y se logren objetivos-paìs mas allá de las medallas y los reconocimientos.
Se hará necesario asumir un compromiso-país en este esfuerzo que ya debe haber comenzado, y articular a todas las fuerzas que están asociadas al deporte y al turismo. Con un enfoque adecuado, desde el ámbito que se ha venido manejando en este Foro, es probable que hagamos una versión única y mejorada de este evento, a favor de la República Dominicana.
Espere la segunda parte de este artículo.



