Ojo…¡No lo digo yo! Es una verdad universal en las 30 organizaciones de MLB.
Esta hazaña, que sigue siendo hazaña, lograda en última instancia por el venezolano Miguel Cabrera en 2012, mitifica de forma automática en la historia a quien la logra por considerarse uno de los logros más difíciles del béisbol. Ha sido concretada sólo en 17 veces en la historia (sin incluir las ligas negras), incluyendo repeticiones por parte de Ted Williams y Rogers Hornsby.
En la larga historia del béisbol y su obsesión con las estadísticas, el lograr alcanzar el liderato en estas categorías ofensivas refleja la habilidad extraordinaria de un jugador de batear para promedio, poder y al mismo tiempo colaborar con la producción de carreras para su equipo. Sin embargo, en el mundo de la analítica avanzada, el cual hoy ya es de amplio dominio para los fanáticos y el pan nuestro de cada día en cada dugout y oficina de las Grandes Ligas, considerar que un jugador por liderar estas categorías supone un total dominio ofensivo de alto valor para su equipo, es no querer ver el panorama completo y la dimensión que hoy conocemos del juego como tal.
Más allá del promedio de bateo
En ningún momento planteo que es «fácil» ser líder en HR, promedio y remolcadas. Si fuese así, la repetición de la hazaña sería más común. De hecho, en el béisbol moderno se torna mucho más difícil y hasta casi imposible en el futuro, debido a las nuevas perspectivas y lineamientos ofensivos que los equipos esperan de cada jugador con perfil distinto. Así vemos nuevas dimensiones de jugadores como, por ejemplo, el jardinero de los Yankees Joey Gallo , quien según los esquemas tradicionales luce como un jugador de pobre rendimiento, ostentando promedio de .202 y liderando la liga en la poco decorosa categoría de ponches.
Pero es difícil creer que el líder en ponches es también el líder en bases por bolas, por lo cual adquiere una dimensión distinta su contribución al club. Ni hablar de sus 38 cuadrangulares, 13 de ellos en sus primeros 48 juegos en el Bronx. Gallo tiene porcentaje de embasamiento de .355, lo que representa que llega al menos a primera base en 3.5 de cada 10 turnos, lo cual le permite a su equipo contar con un hombre que para los estándares del deporte es muy exitoso en su trabajo en el plato, y a la vez tiene la capacidad de generar carreras, bien sea anotando, avanzando o trayendo al plato. De ahí, su WAR combinado de 4.1 jugando para Texas y New York esta temporada.
Números que dicen mucho más allá de un promedio de .202.
Igual ocurre con las careras impulsadas, tradicionalmente el estándar de la contribución de un bateador. Con la particularidad de que para remolcar carreras, debe haber hombres en base… ¡otros hombres en base! El jugador que más compañeros consiga en los senderos y sea productivo en esa instancia tendrá más remolcadas que quien sea doblemente productivo pero que por una u otra razón, tiene menos corredores en su camino. En resumen, las carreras remolcadas no dependen en su totalidad del bateador en el plato y esto no es un secreto.
Con jugadores que hoy se enfocan solamente en conectar cuadrangulares y avanzar corredores, el peso del promedio de bateo y hasta de las remolcadas se desvanece. Los jonrones siguen siendo la «vedette» del juego, pero al final la cantidad no supera a la calidad del batazo, es decir, es más importante un jonrón con bases llenas que uno solitario. En pocas palabras, usted puede ser el líder de HR de Grandes Ligas, pero si la mayoría de ellos no tienen relevancia en el marcador, solo cuentan para su marca personal.
Como dice un compadre mío: «Usted puede ser el líder en jonrones sin importancia, y no pasa nada con usted». O ser el líder en sencillos sin remolque. Así sean 200 hits, no son de mucho valor más allá de su ficha personal.
Hoy se piensa más en el equipo y la evolución del juego nos muestra estadísticas mucho más certeras para determinar el valor y peso de la contribución de un jugador a su causa. En base a esta premisa podemos celebrar una triple corona, pero no necesariamente dicho bateador sea quien más aportó a su equipo, o quien más se destacó en departamentos que hoy representan mucho más para las inversiones multimillonarias de una organización de liga mayor.
La nueva Triple Corona para ponderar el valor real de un jugador
Enfoquémonos en ofensiva y solo en ofensiva. Saquemos a los prodigios defensivos o a los fenómenos de dos-vías de este criterio y hablemos solo de bateo puro y simple. Esto le abre las puertas finalmente y de forma justa al Bateador Designado a esta consideración, pues así como cualquier rol en el béisbol el Bateador Designado existe, es relevante y no debe minimizarse por el hecho de que poco o nada colabora a la defensiva.
La sabermetría o estadísticas avanzadas del béisbol, nos muestran un panorama claro de valor y contribución al equipo. Por eso, para este ejercicio quiero enfocarme en tres aspectos a medir para determinar un «Rey» triple Coronado:
• Aporte de valor ofensivo. • Circulación en las bases y poder. • Generación de oportunidades ofensivas.
Yo prefiero en mi lineup un jugador que tenga contacto y poder. ¿Quién no? Ojalá hayan nueve de esos. Un bateador virtuoso en ambos sentidos como Aaron Judge o Vladimir Guerrero Jr. por encima del mejor chocador de pelotas del mundo o del hombre con más fuerza sólo cuando logra enganchar. El bateador de valor ofensivo es aquel que logra generar oportunidades en las posibilidades reales que se encuentran en el plato.
Comencemos con la reina de las estadísticas avanzadas para determinar valor: El WAR o las Victorias Sobre el Reemplazo.
Baseball Reference, FanGraphs y Baseball Prospectus calculan de forma distinta el valor de un jugador a través de un complejo cálculo que en común considera las carreras anotadas y como el jugador alcanza bases, en relación a la carreras anotadas por jugadores de «reemplazo» y la cantidad de carreras totales del equipo. En términos generales el WAR incluye también la consideración del aporte defensivo en cuanto a la certeza del posicionamiento del jugador y su aporte en prevención de carreras, sin embargo la estadística nos brinda la capacidad de saber el aporte general o únicamente tomando en consideración la porción ofensiva, lo que conocemos con el WAR Ofensivo (oWAR) . Esto arroja una cifra entera o con un decimal que representa la cantidad de victorias que un jugador trae a la mesa en comparación de un jugador de reemplazo, que no es titular. Cada punto o «victoria» en el WAR representa 10 carreras de aporte para el equipo. Así, entendemos hoy, por ejemplo, que si Javier Báez tiene WAR ofensivo acuminado de 1.7 desde su llegada a los Mets, su presencia en el lineup representa casi 2 victorias para el club garantizadas sólo en base a su producción de casi 30 carreras en estos primeros 42 juegos, por encima de un jugador no titular.
El OWAR sería entonces la primera de estas categorías, ampliamente digerible en la actualidad. El líder en esta categoría en la Liga Nacional es Fernando Tatis Jr . con 7.2 y en la Liga Americana es Vladimir Guerrero Jr. con 6.5.
MLB 2021 – LÍDERES EN VICTORIAS SOBRE EL REEMPLAZO -OFFENSIVA (OWAR)
Sigamos con el segundo renglón que mata dos pájaros de un solo tiro: La circulación en las bases y el poder, ambos como elementos independientes, es decir que sólo dependen del jugador. Es relevante saber sólo lo que el bateador puede controlar en el plato, el total de bases que acumula, la frecuencia de veces que se embasa lo que nos revela que tan efectivo es su contacto y poder, para eso tenemos el Porcentaje de embasamiento + Slugging – %EBSLG – (OPS por sus siglas en Inglés) .
El OPS o %EBSLG es la suma de dos porciones estadísticas: el porcentaje en base que va más allá del promedio de bateo, porque incluye bases por bolas y golpeados, y el porcentaje de slugging que mide las bases totales entre los turnos legales. Al incluir la porción de bases totales quienes consiguen más jonrones, obviamente tendrán una leve ventaja en esta categoría obviamente por sumar cuatro bases por cada batazo. El OPS engloba todas las formas en las que un jugador puede ser productivo ofensivamente y nos da un estándar de contribución. Esta suma en los jugadores más productivos supera los 1.000 puntos, pues es la suma entera de ambos promedios.
En 2021 el líder en OPS en la Liga Nacional es Bryce Harper con 1.055 y en la Liga Americana es Vladimir Guerrero Jr. con 1.005. Obviamente estos números son directamente proporcionales a la cantidad de jonrones de Vladdy Jr. hasta la fecha, 46, y en Harper su dominio influye no tanto por sus cuadrangulares (34) sino por su cifra de 40 dobles en comparación con los 26 de Vladdy.
MLB 2021 – LÍDERES EN % DE EMBASAMIENTO+SLUGGING (OPS)
NO.
JUGADOR
EQUIPO
OPS
1.
Bryce Harper
Phillies
1.055
2.
Juan Soto
Nationals
1.020
3.
Vladimir Guerrero Jr.
Blue Jays
1.005
4.
Fernando Tatis Jr.
Padres
.987
5.
Shohei Ohtani
Angels
.966
El último criterio que considera la generación de oportunidades ofensivas es uno de los más controversiales, pues se busca medir la contribución individual de un jugador a su equipo. Muchas estadísticas se han probado y considerado desde que Bill James en la década de 1970 propuso las Carreras Creadas (Runs Created) que busca cuantificar el valor reflejado en carreras. Una fórmula técnica original considera todos los posibles resultados que puede tener un bateador en el plato y también en su rol de bateador-corredor. Únicamente se proyectan o cuantifican las carreras producidas por el jugador, sin depender de los jugadores que están en base. En base a esta premisa los equipos determinan el peso de cada jugador, uno a uno, sin depender de la actuación estadística entre ellos. A inicios del siglo 21 una variación de esta estadística incluyó considerar los corredores en posición anotadora (RISP o CEPA), y luego variaciones más específicas como las Carreras Creadas Ponderadas (Weighted Runs Created o wRC) y luego el wRC+, que consideran factores de parques, posicionamiento en la alineación y hasta comparaciones con el jugador promedio en la liga en la categoría de carreras creadas.
Pero para este ejercicios no quiero hundirme en tecnicismos. Así que en este sentido me conformo con la versión técnica de las Carreras Creadas (RC) que es ampliamente usada por Baseball Reference, FanGraphs e incluso MLB. Según esta fórmula de medición, el líder en la Liga Americana es Vladimir Guerrero Jr. con 139 y en la Nacional es Bryce Harper con 131.
MLB 2021 – LÍDERES EN CARRERAS CREADAS (RC)
2021 sin Triple Corona
En base a nuestra propuesta sabermétrica, 2021 se nos va sin un triple coronado. Sin ponernos muy históricos en las veces que esto ha ocurrido podemos ver que la última ocasión que un jugador dominó en los tres renglones fue Bryce Harper en 2015 cuando lideró no sólo la Liga Nacional sino todas las Grandes Ligas en oWAR con 9.1, OPS con 1.109 y RC con 161. En ese año Harper recibió el premio al Jugador Más Valioso, Bate de Plata y fue al Juego de Estrellas. Por su parte, los Nationals sólo ganaron 83 y quedaron en el segundo lugar de su división a 7 juegos de los Mets.
Muchos tradicionalistas dirán…¡Pero no clasificó a su equipo! Bueno, puede ser un súper héroe, pero no es mago. Harper fue sólo uno de tres jugadores de los Nationals con más de 80 juegos en esa temporada en superar el porcentaje de embasamiento de .350. Si un equipo no se embasa no puede ganar ¿No? Prácticamente Harper se cargó al equipo encima y lo llevó hasta donde más pudo. Esta triple corona sabermétrica realmente cuantifica su aporte al club, mucho más allá que las 99 carreras que remolcó, que para muchos votantes tradicionales tampoco fueron de alto impacto en comparación a las 130 que tuvo en aquel año Nolan Arenado .
La intención de la Triple Corona sabermétrica es poner en la mesa una verdadera perspectiva individual del rendimiento del jugador y una visión actualizada de las consideraciones reales en una oficina de Grandes Ligas. Mientras mejor sea digerida por los peloteros, fanáticos y analistas incluyendo periodistas votantes, los puntos de discusión sobre el valor de un jugador con respecto a otro serán más bien puntos de acuerdos. Atrás deben quedar los puntos grises en los criterios de los premios que anualmente se otorgan a los «mejores». La tendencia es que estos procesos sean más objetivos y fríos, y que la subjetividad entre en los factores intangibles del juego y no en la dureza de las estadísticas. Pero este punto, mis lectores, pica y se extiende así que lo dejamos para otro ejercicio.
Leonte Landino es periodista y productor de contenidos de Béisbol de ESPN International. Es miembro activo de la BWAA y Director del Capítulo Luis Castro de SABR en América Latina. Puedes contactarlo vía twitter @leontelandino.
Via: ESPN.com