Roma, 16 may (EFE).- La ucraniana Elina Svitolina conquistó este domingo el WTA 1.000 de Roma tras imponerse a la estadounidense Coco Gauff por 6-4 y 6-7 (3), 6-2, y levantó un título que no lograba desde hacía ocho años, cuando se coronó por última vez en un evento de esta categoría, también en la capital italiana.
La jugadora ucraniana sumó así su quinto título WTA 1.000 después de dos horas y cincuenta y dos minutos de encuentro que une a los logrados previamente, en Dubai, Roma y Toronto en el 2017 y nuevamente en el Foro Itálico en 2018.
Gauff, sin embargo, volvió a caer por segundo año consecutivo en la final disputada sobre tierra batida romana y sumó así una segunda derrota en una última ronda de esta categoría en lo que va de temporada, quedándose a las puertas de conquistar su cuarto título WTA 1.000.
Svitolina tira de coraje
El partido, que arrancó más tarde de lo previsto por la lluvia, se preveía largo desde el principio, con intercambios constantes y puntos que se alargaron debido a la precaución con la que ambas tenistas saltaron a la pista. Estaban estudiando a su rival, era un choque de estilos, y al comienzo fue muy igualado. Sin arriesgar demasiado.
Se robaron mutuamente servicios, y la mayor parte del juego durante la primera manga sucedió desde el fondo de la cancha, con poca llegada al frente de la red y escasas dejadas.
La estadounidense cogió la delantera y se aventajó, llegó a estar 4-2 por delante con 40-0, pero la ucraniana ya demostró que no se rinde fácil. Tras una demostración de fuerza, como hizo durante el torneo, remontó y cogió confianza. Gauff, en cambio, se mostró muy errática, con dobles faltas en saques muy mal ejecutados.
Al término del primer set, a favor de Svitolina, Gauff se mostró muy frustrada y llegó incluso a golpearse la cabeza con la raqueta antes de lanzarla al suelo y dirigirse al vestuario. Al salir, su entrenador, Jean-Christophe Faurel, trató de animarla: «Eres una campeona, vamos».
Intentó reconectar con su mejor juego la tenista de Atlanta. Trató de tener la voz cantante, y pese a estar igualadas gran parte del set, consiguió imponerse y marcar una ligera diferencia. Svitolina estuvo algo desacertada en ciertos momentos ante una Gauff que poco a poco fue más certera. Y al revés. Una manga equilibrada que se fue a tie-break.
En el desempate, Gauff terminó brillando y llevó el partido al tercer set cuando ya se habían disputado dos horas y once minutos. La última manga fue una radiografía del partido en sí, en el que terminó Svitolina sacando fuerzas y besando la gloria. Merecido, tras un tercer set muy acertado, en el que puso al público en pie y regaló momentos de gran calidad.
Su segunda juventud deportiva
Gauff, pese a la derrota en la final, volvió a firmar en esta edición un recorrido sólido y muy competitivo, y fue una de las grandes protagonistas sobre la tierra batida del Foro Itálico.
No pudo redimirse en Roma, ni todavía este año, después de haber perdido en 2026 la única final que alcanzó, la de Miami, contra la bielorrusa y número uno, Aryna Sabalenka. La estadounidense, que creció admirando a las hermanas Williams, se quedó cerca de convertirse en la primera estadounidense en ganar este título desde Serena Williams en 2016.
En cambio, Svitolina logró el triplete en la arcilla romana, tras ganar la corona en 2017 y 2018. Desde entonces, la ucraniana no ganó ningún Masters 1.000. Ni siquiera consiguió llegar a una final. Con su triunfo, también se convirtió en la jugadora de mayor edad (31) en lograr tres o más victorias sobre un top-5 en un mismo torneo.
Fue una matagigantes en esta edición, tras también acabar con, entre otras, la kazaja Elena Rybakina o la polaca Iga Swiatek. Vive una segunda juventud deportiva ocho años después y, esta temporada, volvió a alcanzar la final de esta categoría en Dubái, aunque cayó ante la estadounidense Jessica Pegula. También regresó al top-10 por primera vez desde 2021.
La ucraniana, número 10, que nació en Odesa, una de las ciudades golpeadas por el conflicto en Ucrania, atravesó años muy difíciles a nivel psicológico y físico. Aun así, utilizó el tenis como su vía de escape y logró mantenerse en la élite, aunque sin lograr triunfos de calado. Hasta este sábado, que volvió a coronar sobre la ‘Ciudad Eterna’.



