Ante pitcheos lentos en el 2018, Soto fue el 183er bateador más productivo de la Gran Carpa, junto a Daniel Palka y Scott Schebler, dos jugadores que están muy lejos de ser una estrella. En total, bateó .229 con .309 de slugging ante ese tipo de lanzamientos. Pero esos números han mejorado a .271 de promedio y .453 de slugging, el 23ro mejor en ambas ligas, empatado con Mookie Betts.
Y también está esto: Nadie en Grandes Ligas, al menos entre aquellos con 400 visitas al plato en cada una de las últimas dos temporadas, ha reducido su tasa de batazos por el suelo tanto como Soto, quien pasó de 53.7% el año pasado a 41.4% en éste.
A la defensa, está tomando mejores saltos – pies recorridos en la dirección correcta en los primeros tres segundos—y su velocidad de reacción (pies recorridos en el primer 1.5 segundo) es ahora la tercera mejor de las Mayores, detrás de Jackie Bradley Jr. y el también dominicano Ramón Laureano. Al igual que lo que siempre parece hacer Trout, encontró algo para mejorar. Y lo mejoró.
Soto no fue seleccionado en la primera ronda del Draft, porque firmó como agente libre internacional. No fue Novato del Año, porque Acuña también tuvo una temporada histórica. No fue al Juego de Estrellas este año, porque Yelich, Cody Bellinger y Acuña tuvieron sobrados méritos para ser elegidos como titulares y los jugadores, quizás cegados por el promedio de bateo, seleccionaron a Charlie Blackmon, David Dahl y Jeff McNeil como reservas por delante de él.
Todo esto se debe a que Soto es simplemente así, una máquina de constancia sin picos ni caídas que llamen la atención. Quizás también sea porque no es el mejor bateador de su propio equipo (Rendón,) ni la mayor estrella del roster (Max Scherzer) ni el defensor más electrizante de sus propios jardines (el también quisqueyano Víctor Robles).
Pero si usted no le presta atención a Soto porque no acapara titulares, eso es un problema para todo el mundo del béisbol. No es sólo uno de los jugadores jóvenes más impactantes del momento. Es uno de los bateadores jóvenes más electrizantes que hayamos visto jamás. Al menos se merece ese elogio.
Mike Petriello es analista de MLB.com.
Vía: MLB



