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Siete estadios bien extraños de la historia

Los equipos suelen aprovechar esta oportunidad – probablemente más en el pasado que en la actualidad. Aquí, presentamos algunos de nuestros detalles favoritos (y extraños) de algunos estadios en la historia.

Art by Tom Forget

Hay algo único que tiene el béisbol: Cada estadio puede ser diferente.

Las dimensiones del diamante (cuadro interior) tiene un estándar, pero más allá de eso, cada equipo puede diseñar su casa como quiera. Puede extender la pradera central 550 pies, o construir una pared gigante en el jardín izquierdo o hacer que el territorio de foul parezca infinito.

Los equipos suelen aprovechar esta oportunidad – probablemente más en el pasado que en la actualidad. Aquí, presentamos algunos de nuestros detalles favoritos (y extraños) de algunos estadios en la historia.

Monumento de piedra en el CF

Ahora, el “Monument Park” está ubicado más allá de la pared del jardín central del Yankee Stadium. Pero durante años, entre 1930 y 1970, los primeros tres monumentos estaban en el terreno. Eran los reconocimientos de Miller Huggins, Lou Gehrig y Babe Ruth, que estaban a 460 pies del home. Muy pocas veces los bateadores alcanzaban esa distancia con sus batazos, en especial en esa época, pero cuando lo hacían, había problemas.

Eventualmente, el propietario George Steinbrenner movió las placas detrás de la pared. Probablemente fue lo mejor.

¿De dónde salió esta lomita?

Como una oda al Crosley Field y sus irregulares jardines en el siglo 20, el ejecutivo de los Astros, Tal Smith, convenció a los Astros para que colocaran una loma con 30 grados de elevación en el jardín central del Minute Maid Park.  Entre el 2000 y el 2016, ahí estuvo, generando muchas fotografías interesantes.

Hizo que hasta los mejores patrulleros centrales tuvieran problemas.

Pero también les permitió a otros hacer atrapadas milagrosas.

Kingman's ball gets lost in roof

La loma fue eliminada tras la temporada 2016, para permitir más asientos y opciones de negocios. Muchos aficionados se entristecieron por la erradicación de tan curioso detalle. Pero, los defensores de la posición no pensaron igual.

Una plataforma de 10 pies en el jardín derecho

Las renovaciones del Briggs (luego llamado Tiger) Stadium en la década de 1930 aumentó la pared del jardín derecho por 42 pies. Sin embargo, el nuevo dueño Walter O. Briggs quería añadir más asientos.

Así lo hizo en el segundo piso, construyendo una terraza en el jardín derecho que sobresalía unos 10 pies sobre el césped del terreno. Justo encima de patrullero. Miren dónde estaba el antiguo poste, con respecto al nuevo.

Así, elevados de 315 pies se convertían en jonrón. Ted Williams, uno de los mejores bateadores zurdos en la historia, dijo que hubiese podido dar 80 bambinazos de haber jugado ahí una temporada.

¿Una pared de 60 pies?

… y pensabas que el Monstruo Verde del Fenway Park de 37 pies de altura era grande.

El Baker Bowl, casa de los Filis entre 1887 y 1937, tenía una distancia de apenas 280 pies hacia el jardín derecho. Era porque que el equipo no podía construir el estadio más allá de eso, debido a unos rieles del tren y otros negocios. Entonces, hicieron lo único que podían hacer: Construir una pared gigante de 60 pies.

De cualquier manera, debido a las dimensiones del campo, los Filis acostumbraban a liderar la liga en jonrones. En 1929, Lefty O’Doul, de Filadelfia, dio 114 hits en 318 turnos, para liderar la Liga Nacional con promedio de .398. Pero con el pitcheo la historia era otra. Hugh Mulcahy, quien perdió 20 partidos en 1938 y nunca ganó más de los que perdió, se ganó el cruel apodo del “Pitcher Perdedor” — gracias en parte por haber lanzado en el Baker.

Red Smith resumió en una ocasión lo cerca que todo parecía en el Baker Field, en el New York Times, de esta manera: “Parece exagerado decir que la pared del jardín derecho cubría todo el infield, pero digamos que si el jardinero derecho había comido cebolla en el almuerzo, probablemente el intermedista lo sabía”.

El CF más extraño… ¿con una casa para perros?

Luego de que su primer estadio, el National Park, quedara destrozado por un incendio en 1911, los Senadores de Washington construyeron uno nuevo, que se llamaría Griffith Stadium. Las dimensiones de los jardines eran normales, excepto por el central. Hubo cinco dueños de casa en el área que no quisieron vender sus propiedades al equipo, así que el club tuvo que ingeniárselas para construir a su alrededor, generando unos ángulos bien extraños.

Las casas estaban tan cerca que una de ellas tenía una línea amarilla pintada al frente, como parte de las reglas del campo. Los dueños construyeron gradas altas para organizar eventos para ver los juegos.

Volvamos por un segundo al National Park, la casa original de los Senadores–donde lejos en el jardín central, los patrulleros tenían que lidiar con el obstáculo más extraño que jamás haya existido en el béisbol: Una casa para perros. En serio.

Fue puesta para guardar las banderas del estadio. Sí, en una ocasión una pelota viva, conectada por un bateador de los Senadores, entró a la casa. El batazo terminó siendo jonrón dentro del campo.

El CF más profundo de la historia

El Polo Grounds es conocido por tener el jardín central más profundo de todos los tiempos, con una impresionante distancia de 483 pies. Pero cuando el Braves Field fue construido originalmente en 1915, la pared se encontraba aun más lejos. La esquina del jardín derecho-central estaba a 520 pies del plato. Vean esta monstruosidad.

Ty Cobb, quien solía decir que podía dar cuadrangular en cualquier lugar si quería hacerlo, mencionó que nadie daría un jonrón ahí. Estaba en lo correcto, al menos durante los primeros años de existencia del parque. En las primeras siete temporadas, nadie pudo sacar la bola.

Los aficionados se molestaron por la falta de ofensiva de su equipo, hasta que movieron las paredes en varias ocasiones – una vez lo hicieron a mediados de campaña.

El parque “come pelotas”

Apenas tres años después de inaugurado el Metrodome, el manager de los Yankees, Billy Martin dijo lo siguiente: “Este lugar apesta. Es una lástima que lleve el nombre de una gran persona como Hubert Jr. Humphrey”.

La casa de los Mellizos entre 1982 y el 2009 definitivamente tenía sus cosas. El techo parecía un globo — era soportado por la presión de aire positivo. Debido a lo crudo del clima de Minnesota, se desinfló en varias ocasiones. Antes de un cambio en las reglas del campo en el 2005, cualquier pelota bateada hacia el techo o a las cornetas gigantes que colgaban desde el tope y cayeran en territorio bueno eran consideradas bolas vivas. Los defensores tenían que intentar atrapar los elevados que rebotaban del domo. El techo era del mismo color que las pelotas, así que en ocasiones los defensores ni sabían dónde estaban.

En otras ocasiones, los elevados se quedaban en el techo. Se determinaba que eran dobles por regla, sin importar el out fácil que hubiese significado. En 1984, Dave Kingman dio un batazo directo al cielo.

De todas maneras, el Metrodome les regaló a los aficionados de los Mellizos bonitos recuerdos – ganaron dos Series Mundiales y fue la casa de futuros miembros del Salón de la Fama.

El venezolano y dos veces ganador del Premio Cy Young, Johan Santana, lo dijo a la perfección cuando estaba siendo exaltado al Salón de la Fama del club en el 2014, pocos años después de que demolieron el estadio. “Es la misma configuración, pero le falta ese lugar perfecto que solíamos llamar casa. A muchos no les gustaba, pero a nosotros nos encantaba”.

Via: mlb.com

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