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Serie de las Américas: Odor y el relámpago que reescribió la noche

El marcador parecía una profecía adversa y la noche, un telón que amenazaba con cerrarse demasiado pronto sobre la Nave Turca.

Rougned Odor. Fuente Externa

Por Boris Luis Cabrera Acosta

Caracas, 8 feb (Prensa Latina) Venezuela amanece hoy con el eco de un relámpago: Rougned Odor, volcánico y decisivo, volteó ayer el juego y cambió el destino de Magallanes en la Serie de las Américas Gran Caracas 2026.

El Estadio Monumental Simón Bolívar era una colmena de voces tensas, la mejor concurrencia del torneo sosteniendo el aliento. Cuba había golpeado primero, tres carreras como tres cuchilladas en la misma herida inaugural.


El marcador parecía una profecía adversa y la noche, un telón que amenazaba con cerrarse demasiado pronto sobre la Nave Turca.


Entonces irrumpe Odor a la caja de bateo, desafiante, impetuoso, polémico, con la furia domada apenas por la disciplina del oficio. Marabino de sangre eléctrica, segunda base con una vasta experiencia en Grandes Ligas, hijo de una genealogía de nombres que empiezan con R, como si su destino también tuviera que arrancar siempre con la misma letra: rebelde, relámpago, revolución.


Las bases están llenas, la escena se ralentiza, el pitcher antillano José Ignacio Bermúdez respira como quien se asoma al borde de un acantilado. El swing llega seco, vertical, definitivo. La pelota sale disparada hacia el jardín derecho y viaja 382 pies como una bala con memoria, cruza la noche y se pierde entre los brazos levantados.


Grand slam. Cuatro carreras que no solo voltean el marcador: voltean el ánimo, la psicología y el relato.
Magallanes despierta, la Nave Turca deja de ser barco y se convierte en tormenta. El Monumental deja de ser estadio y pasa a ser anfiteatro romano, donde el héroe acaba de vencer al destino con un solo gesto.


Odor gira las bases con una serenidad que contradice su fama de volcán, pero por dentro arde: es el tipo de pelotero que juega cada turno como si fuera el último plano de una película.


Ese batazo, más que béisbol, fue terapia colectiva, la respuesta emocional a un inicio hostil, el grito que necesitaba una fanaticada para recordar que los partidos no se ganan en la primera página, sino en el capítulo donde alguien se atreve a reescribir la historia.


Y Odor sabe de reescrituras. En la MLB ha vestido los uniformes de Vigilantes de Texas, Yankees de Nueva York, Orioles de Baltimore y Padres de San Diego.


Debutó en 2014, dio su primer grand slam ese mismo año, y también protagonizó episodios de fuego, como aquel golpe a José Bautista que lo convirtió en símbolo de carácter indomable. Odor nunca fue neutral: siempre fue frontera.


En Venezuela es otra cosa, es raíz, es origen. Con Magallanes, campeón de la Liga Venezolana esta temporada, firmó una de las actuaciones más dominantes de las finales recientes: promedio de .435, OPS de 1.169, ocho impulsadas, siete anotadas.


No fue el MVP, pero fue el pegamento invisible que sostuvo la alineación de Yadier Molina. El que no siempre se lleva el premio, pero sí la historia.


Por eso su jonrón ante Cuba no sorprende: confirma. Es la extensión natural de un jugador que convierte los momentos clave en territorio propio, que entiende el béisbol como un arte dramático donde cada turno es un acto y cada swing puede ser clímax.


Magallanes terminó venciendo 8-4. Venezuela suma dos triunfos y un revés, todavía por detrás de las invictas Águilas Metropolitanas de Panamá. Cuba, en cambio, acumula dos caídas y la sensación de haber estado demasiado cerca del milagro.


Pero más allá de la tabla, queda la imagen: Odor mirando su batazo perderse en el cielo de Caracas, como si supiera de antemano que ese vuelo no era solo de pelota, sino de fe.


En un torneo continental lleno de banderas, estadísticas y discursos, Rougned Odor recordó algo elemental: el béisbol, al final, sigue siendo un acto de emoción pura, y hay jugadores que no se conforman con jugarlo. Prefieren dirigir la película.

MIKELL MANZANO Y HENDRIK CLEMENTINA GUIARON EL PRIMER TRIUNFO DE CURAZAO

Macuto.- A tan solo un par de horas de que se escuchara la voz de “play ball” en el Estadio Jorge Luis García Carneiro de Macuto este sábado, Hendrik Clementina aseguró que, si bien Curazao había perdido sus primeros dos juegos en la Serie de las Américas, estaban apenas a un click de distancia de enderezar el camino. Tras una victoria por 7-3ante Nicaragua en esta tercera jornada de actividades de la Serie de las Américas, el toletero confía en que ese momento llegó.

“Se ejecutaron las jugadas que se tenían que ejecutar y los pitcheos también”, indicó Hendrik Clementina, quien despachó un largo cuadrangular de tres carreras en el sexto inning. “No dejamos tantos corredores en base, bateamos mejor y el pitcheo también estuvo mejor. Ese trabajo en conjunto hizo que ganáramos el juego de hoy”, añadió.

El panorama no lucía muy alentador para los isleños cuando Nicaragua, que venía de sumar su primera victoria en el certamen en la jornada previa, picó adelante en el marcador en el mismo segundo capítulo.

Sin embargo, la ofensiva curazoleña respondió en el quinto para igualar el duelo y luego pisó la registradora en cinco ocasiones más en el productivo sexto tramo para tomar una ventaja que no volverían a perder.

“Estaba buscando una recta. El pitcher (Paulino Frías) tenía un buen cambio que me había mostrado y logré conectarlo de foul”, contó Hendrik Clementina sobre los momentos previos al jonrón. “Fue un turno largo. Cuando se me partió el bate, tuve la oportunidad de estirarme un poco para poder conectar la recta que estaba buscando”.

Nicaragua se acercó con un soberbio vuelacercas de dos carreras del venezolano Edgardo Fermín en el cierre de la octava entrada, pero un sencillo de Jecksson Flores impulsó a Luis Atiles con la séptima rayita de Curazao en el noveno y acabó con las esperanzas de una remontada centroamericana.

MIKELL MANZANO SÓLIDO

La victoria fue para el iniciador de la tropa isleña, Mikell Manzano, quien trabajó por espacio de cinco episodios en los que permitió igual cantidad de hits y una carrera, con un boleto y un ponche.

“Lo primordial fue ir uno por uno con los bateadores e intentar ejecutar los pitcheos. Llevarlos a mi juego”, explicó Mikell Manzano sobre la clave de su actuación en la faena. “Era una responsabilidad grande la que tenía hoy. El plan siempre fue ir largo y gracias a Dios se dieron los resultados. Me compliqué un poco en el segundo inning, pero pude salir de eso, me enfoqué y continué en el resto del juego”.

Ahora con récord de 1-2, Curazao despega un poco la espalda de la pared, pero necesitará de más actuaciones colectivas como las de este sábado para poder dejar atrás, sin arrepentimientos, el lento arranque del certamen.

“Esta victoria es súper importante, pero todavía tenemos frente a nosotros varios juegos que también son muy importantes, hay que ganar. Este triunfo levanta mucho el ánimo para poder seguir”, cerró Hendrik Clementina.

EL DATO

El venezolano Jecksson Flores también fue uno de los protagonistas de Curazao en el desafío, en el que finalizó perfecto en la caja de bateo, de 3-3, con dos boletos, una empujada y dos carreras anotadas.
oda/blc

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