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Salón: El “arrastre” de Big Papi promete grandes multitudes

Con eso, la expectativa es un retorno a las grandes multitudes que llegan al pequeño pueblo del estado de Nueva York del nombre de Cooperstown, sede del museo de los inmortales del béisbol.

COOPERSTOWN, Nueva York.– Con la ceremonia de exaltación del dominicano David Ortiz, los cubanos Tony Oliva y Orestes “Minnie” Miñoso, Jim Kaat, Buck O’Neil, Gil Hodges y Bud Fowler programada para el próximo domingo, el Salón de la Fama de Béisbol espera cierto regreso a la normalidad en cuanto a las actividades alrededor del evento se refieren.

Con eso, la expectativa es un retorno a las grandes multitudes que llegan al pequeño pueblo del estado de Nueva York del nombre de Cooperstown, sede del museo de los inmortales del béisbol.

“Ciertamente, sentimos que la gran mayoría de los eventos estará de vuelta a la normalidad, o casi igual que en el 2019”, dijo el presidente del Salón de la Fama, Josh Rawitch, en una conversación telefónica. “Estamos hablando de los desfiles, las fiestas, torneos de golf. Todas esas cosas estarán de regreso como lo estaban antes de la pandemia”.

Por supuesto, la ceremonia del 2020 fue cancelada debido a la pandemia del COVID-19. Y el año pasado, cuando fueron exaltadas figuras de la talla de Derek Jeter y Larry Walker, además de Ted Simmons y Marvin Miller, el fin de semana de la ceremonia fue en septiembre, en vez de la tradicional fecha de finales de julio.

David Ortiz visita el Salón 

Con todo y el nombre de Jeter, más la relativa cercanía de Cooperstown a la ciudad de Nueva York—donde brillara “El Capitán” en los Yankees durante 19 años-asistió un total estimado de 20,000 aficionados a la exaltación del 2021. En el 2019, el último año antes de la pandemia, Cooperstown contó con unos 55,000 fanáticos en la ceremonia.

Ahora, con el tremendo “arrastre” de Ortiz, la cercanía (relativa) del estado de Massachusetts a Cooperstown y el “Cooperstown Dominican Latin Fest” de Big Papi organizado desde la República Dominicana, podríamos ver una masiva asistencia en los alrededores del Clark Sports Center, donde se realizan la ceremonia y los discursos de exaltación. Ortiz será el cuarto dominicano con placa en el Salón y tercer quisqueyano exaltado en los últimos ocho años, después de Juan Marichal (1983), Pedro Martínez (2015) y Vladimir Guerrero Jr. (2018).

Ortiz sabe que va a ser un fin de semana para el recuerdo.

“Sé que esto es algo que se hace una sola vez en la vida, pero hombre, hay mucho estrés con todas las cosas que vienen con los viajes de la familia, de los amigos, todo el país detrás de uno”, dijo Ortiz la semana pasada en una llamada por Zoom con los periodistas que cubrirán la ceremonia. “Es mucho trabajo, pero estamos emocionados de ser parte de esto. Sé que el año que viene, no voy a estar vuelto tan loco”.

El Salón está a la espera de todo lo que implica la fiesta dominicana y latinoamericana en sentido general.

Papi sobre el Salón

“Creo que tenemos un modelo bastante bueno al ver la exaltación de Pedro, esa combinación de la fanaticada de Boston y la de la República Dominicana”, dijo Rawitch, quien estuvo presente en aquella ceremonia del 2015 con Martínez, acompañando a Randy Johnson en su condición de ejecutivo de los Diamondbacks en ese momento. “Es un ambiente bien festivo, con banderas ondeando, música por todas partes. Esperamos que ese tipo de ambiente (en R.D.) se sienta aquí en Cooperstown. Desde nuestro punto de vista, eso agrega un gran sabor internacional al fin de semana y todos los eventos relacionados”.

En el 2018, cuando Guerrero fue exaltado junto a Trevor Hoffman, Chipper Jones, Jack Morris, Allen Trammell y Jim Thome, asistió a la ceremonia un total estimado de 53,000 fanáticos. Y tres años antes de eso, unos 45,000 espectadores vieron ingresar al Salón a Martínez, Johnson, Craig Biggio y John Smoltz.

La mayor asistencia de todos los tiempos fue en el 2007, cuando unos 82,000 aficionados dijeron presente para ver la exaltación de Tony Gwynn y Cal Ripken Jr.

En el caso de Ortiz este año, no se trata solamente de lo hecho en el terreno de juego–sus 541 jonrones, 1,768 empujadas, OPS de por vida de .931 y su condición general como el mejor bateador designado en la historia—sino también su personalidad y popularidad poco vistas, lo que genera tanto entusiasmo del ambiente que se espera este próximo fin de semana en Cooperstown.

“Sé que hay mucha expectativa con la fiesta que va a hacer David”, expresó Rawitch. “Cualquier cosa que sume más emoción al fin de semana es algo que esperamos con entusiasmo”.

Via: mlb.com

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