Por Andrés Aragón
Ricky Rubio aún no sabe si ha jugado su último partido de baloncesto.
Desde que abandonó por sorpresa la concentración de la selección española para el Mundial de 2023, Rubio apenas jugó unas semanas con el FC Barcelona en 2024. Después, silencio.
Silencio en las pistas y fuera de ellas. Silencio que solo ha roto para conceder una entrevista en ‘Lo de Évole’ y hablar de los problemas salud mental que ha sufrido durante una carrera que aún no sabe si ha terminado.
«Me gustaría jugar al baloncesto sin todo lo demás, pero es imposible. Y sin ser Ricky Rubio. Yo quiero jugar al baloncesto, pero no puedo. Estoy exprimiendo el máximo para ver si realmente puedo. La respuesta cada día es más clara», confiesa Rubio.
«También, de las cosas que he aprendido, es que no tenemos todas las respuestas».
En la entrevista Rubio () ayudar a dibujar la figura de un deportista que, si bien alcanzó la cima, no fue capaz de disfrutarla.
«Para mí nunca nada era suficiente», revela Rubio, doble medallista olímpico (plata en Pekín 2008 y bronce en Río 2016), campeón del mundo y MVP en 2019, y doble campeón de Europa (2009, 2011) con la selección española.
El baloncestista español es la última gran estrella del deporte que decide abrirse para concienciar sobre la importancia de la salud mental, como en su día hicieron Simone Biles, Michael Phelps, Naomi Osaka o, más recientemente, Alexander Zverev.
La renuncia de Ricky Rubio al Mundial de 2023
La carrera de Ricky Rubio ha estado marcada por las graves lesiones de rodilla. La primera lo frenó al poco de debutar en la NBA (y le costó los los Juegos Olímpicos de Londres 2012) y la última le cortó las alas cuando vivía su mejor momento en 2022.
En la entrevista para ‘Lo de Évole’, Ricky Rubio habla del difícil momento personal que atravesó después de esta lesión y cómo esa crisis desencadenó primero en su renuncia al Mundial de 2023 y después al abrupto paréntesis en su carrera.
“No quería ni coger el teléfono porque yo sabía que me había roto. Y mi primera reacción es ‘esto no me ha pasado a mí, pero se van a cagar porque voy a volver más fuerte que nunca'», empieza a explicar.
«Estoy todo un año con una sensación que no la entiendo, enfadado con el mundo. Vuelvo a jugar, hago toda la preparación para el Mundial, pero tengo una sensación rarísima. Me miro en un espejo y veo que algo no va bien», continúa.
En alguna ocasión Ricky Rubio había confesado haber pasado por un momento oscuro durante esos meses, y en esta entrevista profundiza sobre esa crisis que se agudizó durante la concentración con la selección española para el Mundial de 2023.
«Hubo un pensamiento muy difícil, y no quiero para nada magnificarlo, pero una de las noches que estaba en el hotel dije ‘no quiero seguir’. Ya no solo con el baloncesto, sino con la vida. Tengo una familia, tengo un hijo… Pero me sentí así por un segundo. Y dije, ‘ojo. Aquí sabes que no eres tú, aquí algo te está tomando el control de ti mismo», confiesa.
«Puedo entender a mucha gente, tanto que está en el momento de éxito como, por desgracia, muchos que se han quitado la vida, o como gente normal que dice que no puede seguir, porque hay un momento donde todo te pesa tanto… En el Mundial, cuando digo ‘paro’, parece que me muero y que mi vida no tiene sentido».
Rubio revela entonces como fue su decisión de abandonar la concentración de la selección española de baloncesto y renunciar al Mundial.
«Pedí ayuda como supe. Me voy con mi preparador físico y mi fisio a tomar un café y les cuento cómo estoy. Y esa tarde venía mi mujer, porque teníamos la tarde libre, y le digo, ‘me tienes que ayudar a hacer las maletas. Yo no las puedo hacer, no me puedo ir. Pero me tienes que ayudar'», explica.
Ricky Rubio y el Mundial de 2019: «Me decía, ‘soy un farsante'»
Durante la entrevista, Ricky Rubio habla sobre la exigencia permanente a la que ha estado sometido desde que debutó como profesional con tan solo 14 años. Una autocrítica que le impidió disfrutar de grandes éxitos como el Mundial de 2019, donde fue elegido MVP del torneo tras liderar a España hacia el título.
«Fue de los éxitos más grandes y creo que fue una experiencia increíble en cuanto a equipo. Y fui nombrado mejor jugador del campeonato, aunque no lo sentía así. Cuando estoy recibiendo el premio, me digo ‘es que soy un farsante, no me merezco esto'», asegura Rubio.
«No estoy eufórico porque, para mí, era como que había que seguir, que no era suficiente. Tenía que controlarlo todo porque lo vivía desde el sufrimiento. Yo pensaba que en cualquier momento me podían quitar los ‘poderes’, y era como que tenía que mantenerlos. Eres como un robot, y no me permitía fallar en esa rutina».
Via: olympics.com



