NUEVA YORK – Si había un rival ideal para que los Yankees recuperaran el rumbo en una serie, eran los Mellizos, una franquicia a la que han dominado durante más de dos décadas. En el Bronx no han salido bien las cosas últimamente, pero esa historia sigue vigente.
La recta de Will Warren estuvo encendida hasta el séptimo inning y los Yankees conectaron cuatro jonrones en solitario para imponerse 6-2 a Minnesota la noche del lunes en el Yankee Stadium.
Warren permitió tres imparables en 6.2 innings, castigado únicamente por vuelacercas en solitario de Byron Buxton y Trevor Larnach. El novato derecho se convirtió en el primer abridor de los Yankees en completar seis episodios desde que él mismo lo hizo el 30 de julio ante los Rays. No concedió bases por bolas y ponchó a siete.
Cody Bellinger dio ventaja temprana con su jonrón número 21, un batazo por el jardín derecho en la primera entrada frente al novato Zebby Matthews. Giancarlo Stanton y Ben Rice ampliaron la diferencia con cuadrangulares consecutivos en el tercer capítulo. Fue el bambinazo 440 en la carrera de Stanton, empatando a Jason Giambi en el puesto 44 de la lista histórica de las Mayores.
Trent Grisham y Aaron Judge agregaron sencillos productores en el séptimo capítulo y Jazz Chisholm Jr. disparó un vuelacercas en el octavo, una señal alentadora para unos Yankees que han perdido cinco de sus últimas seis series, incluyendo dos de tres ante los Astros el pasado fin de semana. También fue bien recibido el rival, ya que desde el inicio del 2002, Nueva York tiene marca de 124-44 (.738) contra Minnesota, incluyendo la postemporada.
Antes del juego, el mánager Aaron Boone reunió a jugadores y coaches con un mensaje que resumió así: “Manténganlo sencillo”.
“Manténganlo realmente simple. Vamos a encargarnos del trabajo esta noche”, dijo Boone. “Vamos a ganar pitcheos, vamos a tener buenos turnos al bate. Vamos a cuidar la pelota. Ahí es donde empieza todo. Una vez que eso empieza a suceder, los muchachos se asientan un poco. Es entonces cuando puede llegar una verdadera racha”.
Correa, Bregman se lucen en emotivos regresos a Houston: “Se siente genial estar de vuelta

HOUSTON — El campocorto de los Astros, el puertorriqueño Carlos Correa, se preparaba para su debut en las Grandes Ligas en Chicago el 8 de junio de 2015 cuando su compañero George Springer, mientras veía el Draft amateur de MLB por televisión, notó que Houston había seleccionado a un torpedero de la Universidad Estatal de Luisiana (LSU) con la segunda selección global.
“Eh, Correa, ya eligieron a tu reemplazo”, bromeó.
Los Astros movieron a esa selección, Alex Bregman, a la tercera base, donde se unió a Correa, Springer y al intermedista venezolano José Altuve para formar el núcleo de un club en ascenso que ganó la Serie Mundial en 2017. Bregman se convirtió en una estrella y ganó dos títulos de Serie Mundial en Houston antes de firmar con los Medias Rojas antes de esta temporada.

Correa, por su parte, dejó a los Astros rumbo a los Mellizos tras la campaña de 2021, pero nunca encontró el mismo éxito colectivo que tuvo en Houston. El sorprendente cambio del mes pasado para traerlo de vuelta convirtió el lunes por la noche en un regreso especial a Daikin Park, donde Bregman visitó por primera vez con el uniforme de Boston para enfrentar a los Astros en su primer juego en casa desde que readquirieron a Correa.

“Nunca pensé que tendría la oportunidad de ponerme este uniforme otra vez y me siento bendecido de poder hacerlo de nuevo frente a todos los fanáticos aquí en Houston”, externó Correa. “Estamos muy felices, por decir lo menos. Toda mi familia está súper emocionada. Ha sido una buena semana y queremos seguir así”.
Un estadio lleno recibió a Bregman con una gran ovación unos 15 minutos antes del juego, después de un video de homenaje a su carrera que incluyó ocho participaciones en postemporada y siete viajes consecutivos a la Serie de Campeonato de la Liga Americana.
“Se siente genial estar de vuelta”, afirmó Bregman. “Aterrizamos anoche y fuimos directo a Whataburger para retomar un poco el ritmo de Texas. Es increíble. Tantos grandes recuerdos, tanto cariño por la gente aquí en Houston: los fanáticos, mis compañeros, los coaches, toda esta organización. Fue un tiempo increíble aquí. Siempre estaré agradecido con la organización de los Astros”.
Bregman se sintió como en casa cuando conectó un jonrón de dos carreras en el primer inning ante su excompañero, el dominicano Cristian Javier, quien también vivió un regreso propio al hacer su primera apertura en más de un año tras una cirugía Tommy John.
Pero la ovación más fuerte del día fue para Correa, quien renunció a su cláusula de no cambio para regresar a los Astros, que lo seleccionaron con la primera selección global en 2012. Inició en la tercera base, la posición que Bregman ocupó en Houston durante las últimas ocho temporadas y media. El público, lleno de camisetas con el número 1 de Correa, volvió a estallar cuando impulsó una carrera con sencillo en el tercer episodio.
“Déjenme decirles que fui un hombre muy feliz caminando por el túnel de nuevo”, expresó Correa. “Lo caminé los últimos tres años, pero como visitante, y ahora hacerlo como parte del equipo local es una sensación especial. Me remonta a cuando tenía 20 años, hice ese recorrido y cumplí mi sueño de ser jugador de Grandes Ligas. Ahora tenemos nuevas metas y vamos a tratar de lograrlas”.
La esposa de Correa, Daniella, y sus dos hijos estuvieron en el juego luciendo jerseys City Connect de Correa. El boricua dijo que los niños estaban emocionados de saber que su papá volvía a los Astros, donde ya había ganado un campeonato.
“Es una segunda oportunidad para regresar aquí y ponerme este uniforme”, dijo. “Es una oportunidad que nunca daré por sentada. Voy a salir a dar lo mejor de mí cada día que esté en el terreno, pero mi esposa se encargó de todo durante el cambio.
“Estuve fuera por 10 días y ella empacó todo en Minnesota, lo envió para acá, voló con los niños y desempacó todo, así que cuando llegué a casa ya estaba todo listo. Hizo un trabajo increíble. Tengo a una gran compañera”.
Bregman habló con cariño de su tiempo en Houston, donde se fue como el mejor antesalista en la historia del club. Y quedó claro por su recepción que también es uno de los jugadores más queridos de la franquicia.
“Muchos buenos recuerdos, pero ganar es especial, y poder ir a la postemporada ocho años seguidos, llegar a la Serie de Campeonato siete veces en fila, disputar cuatro Series Mundiales y ganar dos campeonatos es algo especial”, culminó. “Siempre estaré agradecido con esta organización”.
Unos Cerveceros a todo motor consiguen segunda racha de 10 victorias este año

MILWAUKEE — Nos podemos enfocar en los detalles de la victoria de los Cerveceros por 7-1 sobre los Piratas el lunes, desde Brice Turang iniciando con jonrón por primera vez en su carrera, a Christian Yelich llegando a 22 cuadrangulares en su campaña, hasta un sorprendente toque de Andrew Vaughn, que culminó con Milwaukee convirtiéndose en el 10mo equipo con varias rachas de al menos 10 triunfos en una temporada durante la Era Divisional (desde 1969).
Puede ser que, con la visita de los Bucaneros, podríamos reflexionar en cómo los Cerveceros llegaron a estas alturas.
Fue una buena jornada para hacerlo porque este impresionante recorrido comenzó contra Pittsburgh el 25 de mayo, un domingo en el PNC Park. Milwaukee llegó a dicho partido con marca de 25-28, tras realizar dos reuniones de jugadores, y con el manager Pat Murphy, preguntándose en voz alta dónde estaba la agresividad de su escuadra. No era lo que nadie quería ver.
Los Cerveceros estaban a cuatro outs de sufrir otra derrota cuando el novato Caleb Durbin dio cinco batazos de foul seguidos antes de empatar el encuentro con un doblete en una cuenta de 0-2 en el octavo capítulo. Turang lo siguió con un doblete de la ventaja para salir de un bache de 24-1.
Cuando Milwaukee completó la victoria por 6-5, fue su primera remontada de varias carreras en toda la campaña.
“Así”, señaló Murphy tras dicha jornada, “es como debemos jugar”.
Desde entonces, ha sido exactamente como han jugado.
Desde ese compromiso en Pittsburgh, los Cerveceros se han convertido en el mejor equipo en MLB ganando 49 de sus siguientes 65 choques, incluyendo 25 de sus últimos 29 con una seguidilla de 11 triunfos al comienzo y ahora, una cadena de 10 victorias y contando.
No es común hilar múltiples rachas de al menos 10 victorias en una misma temporada, y mucho menos en un lapso de apenas cinco semanas. Estos son los únicos equipos desde que el béisbol de Grandes Ligas se expandió en 1969 y se organizó en divisiones que lo han conseguido:
• Cerveceros en 2025
• Astros en 2019
• Dodgers en 2017
• Azulejos en 2015
• Bravos en 2013
• Cardenales en 2001
• Piratas en 1978
• Reales en 1977
• Mets en 1969
• Astros en 1969
Aún mejor, los Cerveceros mejoraron a 30 juegos por encima de .500 en una noche en la que los Cachorros descansaron y los Rojos perdieron, lo que amplió la ventaja de Milwaukee a 6.5 juegos sobre Chicago (67-50) en el segundo lugar y a 13 juegos sobre Cincinnati (62-58) en el tercero.
Padres dominan a Gigantes a domicilio y se saborean la cima del Oeste

SAN FRANCISCO — Hace 11 días, los Padres sacudieron su roster de manera significativa, moviendo un total de 22 jugadores el día de la Fecha Límite de Cambios y sumando a seis ligamayoristas en áreas clave de necesidad.
No lo hicieron con la intención de apenas colarse a un Comodín. Tenían la mira puesta en ganar su primer título del Oeste de la Liga Nacional en 19 años.
Ahora mismo, están dando su zarpazo.
Con su victoria por 4-1 sobre los Gigantes la noche del lunes en Oracle Park, los Padres han ganado 12 de sus últimos 15 juegos. Mientras triunfaban en San Francisco, los Dodgers —líderes divisionales— perdían su primer juego de serie ante los Angelinos en Anaheim.
Esos resultados dejaron a Los Ángeles aferrado a una ventaja de sólo 1.0 juego, tan cerca como los Padres han estado de la cima en dos meses, y tan cerca como han estado de la punta después de la pausa del Juego de Estrellas en cualquier temporada desde 2010.
El derecho Yu Darvish trabajó seis innings de una carrera, igualando en gran medida al diestro de los Gigantes, Logan Webb, hasta que el juego entró al séptimo empatado 1-1. A partir de ahí, los dos mejores refuerzos de los Padres en la Fecha Límite hicieron toda la diferencia: el fondo de su alineación y el cierre de su bullpen.
El receptor venezolano Freddy Fermín disparó su primer jonrón como miembro de San Diego, un batazo de dos carreras por la línea del jardín izquierdo que dio a los Padres una ventaja de 4-1 en el séptimo. Coronó un ataque de tres rayitas, creado enteramente por el último tercio del orden ofensivo —la debilidad más evidente antes de los refuerzos.
El bullpen, por su parte, nunca fue un punto débil. Pero ahora es una enorme fortaleza con la llegada del lanzallamas Mason Miller. Una vez que los Padres tomaron la delantera, no dieron respiro. Jeremiah Estrada, Miller y el venezolano Robert Suárez se encargaron del séptimo, octavo y noveno inning, respectivamente, con Miller ponchando a los tres Gigantes que enfrentó.
Via: MLB.com



