
Miami, Fl.-En mi columna anterior me hice eco de un comentario de un veterano periodista deportivo, sobre la comodidad y seguridad del cronista en la Gran Arena de Cibao para sus labores como profesional de la comunicación y al parecer, algunos de mis colegas han malinterpretado mi inquietud,
El Torneo de Baloncesto Superior de Santiago y la LNB generan debate. Y eso está bien, siempre que se vea con altura, sin trincheras ni agendas personales.
Aclaro desde ya: esto no es un ataque a ABASACA. La Asociación de Baloncesto de Santiago ha demostrado que organiza el mejor baloncesto de la República Dominicana. Su torneo es referencia nacional: nivel competitivo, fanaticada, tradición y cobertura mediática. Eso no se improvisa.
Comprendo y respeto a quienes hoy forman parte de ABASACA y defienden su espacio laboral. Este debate no va dirigido a personas ni gestiones específicas, sino a reflexionar sobre condiciones de trabajo para todos los cronistas, independientemente de dónde laboren.
Algunos se preguntan: “¿por qué hablar de esto ahora?” La respuesta es simple: las instituciones y los estándares evolucionan, y lo que puede haberse tolerado antes hoy puede ser revisado para mejorar. Este no es un cuestionamiento tardío ni un señalamiento contra nadie; es una reflexión constructiva que busca fortalecer el torneo y la labor de la prensa.
Hablar de ubicación, seguridad y funcionalidad para los cronistas no es criticar por criticar. Es reconocer que condiciones dignas permiten un trabajo más profesional, mejor cobertura y más transparencia para el público.
Defender al gremio no es confrontar. Reconocer lo bueno y señalar áreas de mejora no es contradicción, es madurez. ABASACA ha sido clave en el crecimiento del baloncesto dominicano, y cuidar estos detalles solo fortalece su liderazgo.
El baloncesto se juega en la cancha, pero se sostiene fuera de ella. Cuando se habla con respeto, sin bandos y con sentido común, gana el torneo, gana el periodismo y gana el deporte.












