Por Jesús Alberto Rubio
Mire: Del Grupo Barrio Deportivo Reforma me llegaron dos puntuales opiniones en relación a la solicitud de colocación de la Placa Conmemorativa que en los últimos dos días hemos abordado-expuesto aquí en su columna:

Dr. Álvaro Reyes León: Mis estimados amigos, sé que todos nos unimos a esta loable petición-sugerencia que debe ser exigencia puesto que es lamentable que nuestros inmuebles históricos en pro de la modernidad se olviden. Urge la instalación de esa placa como recordatorio de tanta historia de la Casa del Pueblo-Fernando M. Ortiz.

Alejandro Gallardo: Jesús Alberto, mi amigo: sería muy loable la colocación de la placa de tan memorable inmueble; le doy gracias a Dios me tocó jugar en el desaparecido estadio Fernando M. Ortiz con Paperos vs. Ferretería y Maderas del Pedrín Flores. Bonitos recuerdos; enhorabuena por la publicación/propuesta!
Alfredo Rivera: Sería muy loable que se colocará la placa conmemorativa dónde alguna vez estuvo la Casa del Pueblo y el estadio Fernando M. Ortiz!! ¡Enhorabuena por esa gran iniciativa-propuesta! ¡Todos los hermosillenses debemos apoyar!
Florentino Duarte Ahumada: Mis respetos a ese gran estadio, uno de los primeros en donde jugaron equipos de Grandes Ligas; hay a cuidar la historia. Nunca debió ser demolido. ¡Recuperemos esa memoria hoy desconocida por las actuales generaciones!

Inolvidable juego
La afición de entonces vio por primera y única vez en aquel histórico escenario a cuatro miembros del Salón de la Fama del beisbol de las Ligas Mayores: Connie Mack, manager y dueño de los Atléticos, con Al Simmons de coach; y por Pittsburgh, Frankie Frisch, mánager y Honus Wagner, coach.
Wagner, de 66 años (Primera generación 1936) y Mack, 77, electo en la segunda generación 1937. Después fueron llevados al Recinto, Frank Frisch en 1947, Simmons (1953) y Joseph Floyd «Arky» Vaughan en 1985.

Debido al realce del evento, Sporting News le dio difusión nacional en Estados Unidos; en esa época el baseball vivía su época de oro.
Aquella vez se cobró en gradas preferente $10 y en Sol $3, y la novena de Pittsburgh ganó 7 a 5.
Connie fue mánager/propietario de aquella famosa franquicia a cuyo equipo le llamaron “Elefantes Blancos de Connie Mack”, con la que siempre aparecía con un traje, por lo general color azul o negro.

Mack manejó durante 53 años, 50 de ellos, entre 1894-96 a Piratas y 1901-1950 a Filadelfia.
Aquel juego de nivel internacional tuvo tal impacto que luego vendrían con gran fuerza integradas por notables jugadores de México, el Caribe y Ligas Negras, los circuitos Sonora, Costa del Pacífico, Invernal de Sonora, Invernal Sonora Sinaloa y la actual Mexicana del Pacífico (LMP).
Incluyendo, claro está, la incorporación en 1971 de la LMP a Series del Caribe.
Edwin Pérez: ¡Gracias, Jesús! Entre los logros de los nuestros hay que ponderar que uno de los impulsadores para la integración de las GL fue la gesta de los hermanos Pasquel allá por mediados de los 40’s entre otros elementos propulsores. Está en el capítulo IV de mi libro. Nuevamente Gracias por tus palabras y ojalá podamos vernos pronto allá en México. Abrazos.
Recinto Sagrado

Lo invito a que se recree accediendo al sitio del Salón de la Fama del Beisbol Mexicano. El propio recinto lo puntualiza señalando que la institución representa un museo donde reconocen y honran a los mejores protagonistas de nuestro deporte rey a través de su inmortalidad recopilando, preservando y exhibiendo la historia del beisbol. Eso y más encontrará en tan noble espacio, Ya verá:
https://www.facebook.com/salondelafamadelbeisbolmx
Juan Carlos González Iñigo: El Salón de la Fama es una institución clave para nuestro beisbol. Hay que apoyarlo, fortalecerlo como institución e instrumento de difusión. Creo que cada estadio de la LMP y LMB debiesen tener un espacio alusivo a esta actividad.




¡Otro regalazo!: el colega amigo ingeniero y comunicólogo Dante Hernández Véjar –Sastrería México— compañero de lídes periodísticas en El Imparcial, verá la clase de obsequio que nos hizo: se trata de uno de los vasos que obsequió el Recinto Sagrado del beisbol mexicano cuando en 1982 se inmortalizó a Horacio López Díaz. (Junto a Panchillo Ramírez, Manuel “Ciclón” Echeverría, Mario Ariosa y Burnis “Wild Bill” Wright.
Dante fue reportero, coeditor y editor de la sección deportiva en El Norte de Monterrey; también trascendió como académico en el plantel Conalep No. 1 ubicado en el Parque Industrial de Hermosillo donde editó una revista y un Anuario (1996).


La Peña Beisbolera de Ensenada festejando con mucho afecto y cariño a los cumpleañeros del mes de abril: Amado peralta Núñez, Jesús Cobos García y Héctor Granados Zermeño. De pie: Héctor Barrios Fernández, Luis Peralta Espinoza, Jesús Bernal Cuéllar, Jesús Cobos García y José Luis Meza Márquez. Sentados: Marco Antonio Amao Villavicencio, Francisco Higuera González y Rubén García Domínguez.
Del cráter El Elegante al hoy Fernando Valenzuela
En respuesta al amigo Juan Carlos González Iñigo, Asesor de la Presidencia de Charros de Jalisco: : El Estadio Fernando Valenzuela (anteriormente conocido como Estadio Sonora) en Hermosillo, inaugurado en 2013, fue diseñado con una profunda inspiración conceptual en la geografía volcánica del estado, específicamente tomando como referencia el Cráter El Elegante, situado en la Reserva de la Biósfera El Pinacate y Gran Desierto de Altar.

La IA nos precisa de la siguiente manera:
La semejanza entre el estadio y el cráter es tanto física como temática:
Forma de Cráter/Anillo: El estadio presenta una estructura arquitectónica de anillo continuo, imitando la forma circular y cóncava del cráter El Elegante. Esta estructura busca mimetizar la arquitectura del recinto deportivo con el paisaje natural de la zona.
Identidad Regional: El diseño, encargado a la firma de arquitectura, buscaba crear un elemento iconográfico de identidad sonorense. El Pinacate es uno de los elementos geológicos más emblemáticos de la región, y trasladar su forma a un campo de béisbol fue un esfuerzo por vincular la cultura del deporte con la belleza natural local.
Colores y Materiales: El diseño exterior incorpora tonalidades y texturas que evocan la piedra volcánica, el desierto y el entorno árido que rodea al cráter El Elegante.
Integración Funcional: La orientación y diseño del estadio permiten que el aire beneficie el recorrido de la pelota, al mismo tiempo que mantiene un ambiente fresco en la zona de las tribunas, evocando la forma en que los cráteres retienen o desvían el viento en el desierto.
El Cráter El Elegante es uno de los cráteres más grandes y perfectos de la zona del Pinacate, con aproximadamente 450 metros de diámetro. El estadio busca trasladar esa «magnitud y fuerza» al contexto urbano de Hermosillo.



