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Récords Sagrados se Mantendran en Grandes Ligas

Cuando se abrieron las cortinas de las Grandes Ligas el domingo 1 de mayo, había una serie de records que parecía que serían pulverizados, pero al pasar los días los records sagrados se mantendrán en su altar.

Se podría asegurar que la única marca que será bajada del pedestal es la de todos los tiempos de jonrones (755 de Hank Aaron) a quien Barry Bonds tiene en la mira a ley de 11 pasos.

Cuando terminó el mes de abril se hicieron proyecciones con los 14 jonrones de Alex Rodríguez de que podría superar los 73 de Barry Bonds, pero en mayo la piña está agria para el antesalista de los Yanquis, entrando al juego de anoche con cuatro. Un punto a su favor es que estableció marca de jonrones en abril para la Liga Americana y empató con Albert Pujols la de Grandes Ligas.

Llegó un momento en que se pensó que José Reyes podría barrer con las 130 estafas de Rickey Henderson, pero al paso de los días luce improbable.

Por el momento, las 191 carreras remolcadas de  Hack Wilson en 1930 seguirán en los línderos de los intocables y ni hablar de las 41 victorias de Jack Chesbro en 1941.

Si de hazañas se escribe, Sammy Sosa, con los Vigilantes de Texas, podría llegar este fin de semana a los 600 con el uniforme del equipo que conectó el primero y, vaya coincidencia, al conjunto de Boston que fue a su pitcheo con quien comenzó la marcha de los jonrones el 21 de junio de 1989.

Roger Clemens, quien acaba de pasar una prueba en Doble A con el Trenton y que es uno de los brazos sagrados del big show, tiene 348 triunfos y marcha en el octavo lugar de todos los tiempos. A partir del lunes, cuando enfrente a Toronto, podría pasar los 350 en la primera semana de junio.

Si de records impresionantes e intocables hablamos no se pueden pasar por alto los de hits de Pete Rose y de juegos consecutivos de Cal Ripken.

Rose (4,256) superó la cifra que parecía imposible y que poseía el legendario Ty Cobb desde inicios del siglo XX (4,189) y son los únicos con más de cuatro millares de imparables.

Tal vez si el japonés Ichiro Suzuki no hubiera perdido nueve temporadas en su país, sería el indicado al menos a soñar con quebrar la cifra de Rose, pero aunque mantiene un paso de más de 200 imparables por temporada, llegó a Estados Unidos con 28 años. Ichiro llegó a los 1,000 a una velocidad impresionante, tiene talento y capacidad, pero le faltará tiempo. El japonés tiene la marca de hits 262 en el 2004 superando los 257 de George Sisler desde 1920.

Y lo de Ripken también es cosa seria: dos mil seiscientos treinta y dos partidos seguidos, más de 16 años sin faltar un solo día al trabajo. Miguel Tejada, el hombre de hierro  de Baní, por el momento no puede soñar con esa marca. Lleva 1,100 y aún no ha llegado ni a la mitad de Ripken.

La temporada del 2007 tendrá muchas hazañas, pero no amenazará las marcas intocables. 

– Bienvenido Rojas- Diario Libre

 

 

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