Por Alexander Gómez
Ramón Martínez todavía habla con admiración de los años que compartió con Orel Hershiser en los Los Ángeles con los Dodgers, una etapa que considera determinante en su crecimiento como lanzador en las Grandes Ligas.
Martínez recordó que convivir con Hershiser durante la temporada de 1988, cuando los Dodgers conquistaron la Serie Mundial, le permitió entender la disciplina y la precisión necesarias para triunfar en el más alto nivel.
“Orel fue un gran mentor”, expresó Martínez. “Le decían ‘Bulldog’ y fui muy afortunado de compartir con él cuando ganamos la Serie Mundial en 1988. Pasar tiempo con él fue increíble”.
El exderecho dominicano explicó que gran parte de su evolución vino de observar cómo Hershiser manejaba cada aspecto de su trabajo sobre el montículo.
“Éramos similares en algunas cosas y él lanzaba sincronizado”, señaló Martínez. “Yo también aprendí a lanzar sincronizado y fue algo increíble para mí”.
Martínez confesó que una de las actuaciones que más lo impactó fue la histórica racha de Hershiser sin permitir carreras, una marca que todavía considera casi imposible de repetir en el béisbol moderno.
“Fue muy duro lo que hizo”, afirmó Martínez. “Yo vi toda la trayectoria y todo estaba perfecto. No había errores. Simplemente pintaba en cada salida. Fue una de las mejores experiencias que viví en Grandes Ligas”.
El dominicano también recordó con orgullo uno de los momentos más especiales de su propia carrera: el juego sin hits que lanzó con los Dodgers.
Martínez admitió que comenzó aquella noche algo descontrolado, pero encontró rápidamente el ritmo necesario para dominar.
“Antes del juego estaba un poco fuera de zona”, recordó Martínez. “Pero esos son los días en los que uno se siente cómodo. Después de los primeros innings todo empezó a funcionar y sentí que estaba en control de cada pitcheo”.



