SAN PEDRO DE MACORÍS.– «Vino por ahí, vino por ahí y pagó». Con esa expresión, Raimel Tapia resumió el turno en el que conectó un grand slam ante el relevista José López para ampliar la ventaja de las Estrellas Orientales, que terminaron venciendo 12-11 a los Gigantes del Cibao, la noche del sábado, en el Estadio Tetelo Vargas.
El batazo de Tapia llegó en la parte baja del séptimo episodio y colocó a los orientales delante 11-6, coronando una remontada que comenzó después de verse debajo 4-0. Sin embargo, los Gigantes volvieron a igualar el marcador con un cuadrangular de Pablo Reyes con las bases llenas en el octavo, antes de que Marco Luciano decidiera el encuentro en el noveno.

Al recordar su turno ante López, Tapia explicó que estaba preparado para aprovechar el lanzamiento si llegaba a la zona que buscaba.
«Fue a batazo el turno y, bueno, si viene por ahí, va para acá. Vino por ahí, vino por ahí y pagó», expresó el jardinero.
Aunque sintió que había conectado con contundencia, prefirió concentrarse en completar la jugada antes de celebrar el resultado.
«Sabía que le había dado un buen golpe, pero dije: “Bueno, vamos a correr”, y gracias a Dios», añadió.
«Nunca bajamos la cabeza»
Tapia atribuyó la reacción de las Estrellas a la confianza colectiva y a la determinación de sus jugadores para mantenerse enfocados, incluso cuando el marcador parecía adverso.
«Cabeza arriba todo el tiempo. Vamos a seguir peleando y, gracias a Dios, mira lo que pasó», manifestó al recordar cómo afrontaron la desventaja inicial.

El jardinero también resaltó la calidad del grupo y el aporte de sus jugadores jóvenes, convencido de que el respaldo entre compañeros constituye una fortaleza del conjunto.
«Tenemos un equipo demasiado bueno, nos apoyamos uno al otro y, cuando un equipo es así, tú sabes, nunca bajamos la cabeza. Tenemos muchachos jóvenes que tienen demasiado talento», afirmó.
El cuadrangular fue el momento culminante de una noche en la que Tapia terminó de 5-1, con cuatro carreras remolcadas y una base por bolas recibida en el noveno episodio. Además, mantiene su bateo consistente en el inicio de la campaña, con imparables en cinco de los seis partidos disputados por las Estrellas.
La ofensiva oriental produjo 12 carreras y encontró en Luciano al responsable del batazo decisivo: un sencillo con las bases llenas y dos outs en el noveno que remolcó la carrera del triunfo.
Con el resultado, las Estrellas mejoraron su récord a 4-2 y se colocaron en el segundo lugar de la tabla de posiciones, a medio juego de los Tigres del Licey. Los Gigantes quedaron con marca de 4-3, en la tercera posición.


