Qatar hizo una promesa a los aficionados hace 12 años, cuando comenzó su campaña para albergar el Mundial: Nos encanta el fútbol como a ustedes, así que vengan y disfrútenlo con nosotros.
El mensaje reconocía que habría escepticismo sobre la posibilidad de que un pequeño emirato cuya selección nacional jamás ha disputado una Copa del Mundo — y ni siquiera un partido de eliminatorias sino hasta 1977 — pudiera equiparar la pasión que había rodeado al máximo evento del fútbol en el orbe durante Alemania 2006, la edición mundialista más reciente hasta entonces.
Incluso en la víspera del torneo, el escepticismo sigue ahí.
Hay dudas de que los aficionados LGBTQ estarán seguros en un país donde se penalizan las relaciones entre personas del mismo sexo, También causa inquietud el plan de Qatar para pagar los gastos de unos 1.500 aficionados, a fin de que visiten el país y generen influencia en las redes sociales.
Los hinchas invitados acudirán a la ceremonia inaugural vestidos con los colores de cada equipo y entonarán cánticos aprobados antes de que Qatar enfrente a Ecuador el 20 de noviembre en el primer partido.
Luego, se quedarán al menos dos semanas, publicando contenido elogioso en las redes sociales y reportando ante los organizadores del torneo a los denominados troles.
¿Tiene Qatar una cultura futbolística suficiente para albergar el mayor suceso del deporte favorito del mundo?
Via: Latimes.com



