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Opinión

Primeras impresiones de nuestra visita a Japón

Por una parte, nos hemos dado cuenta en estos pocos días que llevamos aquí que las cosas sí han cambiado, pero afortunadamente lo han hecho para mejor.

Claudio Rodríguez Otero. Fuente Externa

 Claudio Rodríguez Otero

 El Bate del Samurai

   JAPON.-Como teníamos 6 años sin visitar Japón, primero debido a la pandemia y luego por el alto costo de los boletos aéreos, estábamos ansiosos por ver en esta oportunidad cuánto habían cambiado las cosas en todo ese tiempo.

Por una parte, nos hemos dado cuenta en estos pocos días que llevamos aquí que las cosas sí han cambiado, pero afortunadamente lo han hecho para mejor. Por la otra, hay problemas que se han agravado, si bien no tanto como para arruinar la experiencia de visitar esta tierra.

   A continuación analizaremos con detalle los puntos que más nos han llamado la atención hasta ahora, no sólo en lo referente al béisbol japonés sino sobre todo al país como tal.

 La imagen de Otani está en todas partes en Japón

   Lo primero que notamos al llegar al Aeropuerto de Kansai, en Osaka, es que Shohei Otani está en todas partes. Su imagen acompaña todo tipo de anuncios publicitarios, tanto grandes como pequeños, y de todo tipo de productos. Sólo en el aeropuerto vimos como 5 vallas publicitarias distintas con su imagen, promocionando ropa, relojes y productos de higiene para hombres. Luego, cuando llegamos a la ciudad, lo vimos también en las calles, los supermercados y las tiendas por departamento, en esta ocasión promocionando otras cosas, como té frío. Esa presencia masiva en todas partes no sólo denota el mucho dinero que está ganando debido a todos esos acuerdos comerciales, sino sobre todo el nivel de idolatría que sienten sus compatriotas por él y que es muy probable que se mantenga a ese nivel por muchos años más, como ya ocurrió en el pasado con leyendas como Shigeo Nagashima e Ichiro Suzuki.

 La mayoría de los restaurantes japoneses ofrecen tabletas para tramitar las órdenes

   A pesar de ser un país muy avanzado tecnológicamente, Japón es también un lugar que está muy apegado a la manera tradicional de hacer las cosas. Por ejemplo, la mayoría de las transacciones comerciales todavía se realizan en efectivo y los canales de televisión todavía presentan su información con maquetas manuales para que sea más fácil para el público entender lo que está ocurriendo. Sin embargo, los restaurantes siempre fueron muy avanzados a la hora de atender a sus clientes. Hace unos 20 años atrás ya utilizaban un aparato electrónico que lucía como una calculadora para tomar las órdenes de sus clientes. En esta ocasión, ya están utilizando tabletas en cada mesa para que los clientes ordenen su comida y un robot en forma de carrito que trae la comida a la mesa que la solicitó. Al final, el cliente todavía tiene que realizar su pago en el cajero de la entrada, pero no nos sorprendería que dentro de poco el pago se pueda realizar también en la misma mesa con el uso de la tableta.


La calidad de la comida sigue siendo extraordinaria

   Hablando de restaurantes, algo que no ha cambiado es la calidad de la comida japonesa, que sigue siendo extraordinaria. Por ejemplo, en Sannomiya, la estación central de trenes de Kobe, hay varios puestos de dulces horneados que se pueden oler como a 50 metros de distancia. Tan pronto como uno llega a la entrada de la estación, el sabroso olor se apodera de uno y es casi imposible no detenerse a comprar alguno de los productos. Nuestro favorito es un lugar llamado Manneken, que vende waffles belgas con distintos tipos de sabores, que son todos muy buenos y cambian de acuerdo a la época del año. En primavera, por ejemplo, suelen ofrecer un waffle de fresas que es exquisito. En esta ocasión, están ofreciendo uno llamado “Galletas y Crema” que básicamente copia el sabor de las famosas galletas Oreo y lo agrega al waffle. Hay que aclarar que no se trata de un waffle de tamaño natural, sino de una versión un poco más pequeña que se puede comer sin que uno quede lleno. De cualquier forma, el sabor es espectacular. El resto de la comida japonesa que hemos probado hasta ahora ha estado tan buena como siempre: Karaage (pollo frito japonés), Gyoza (empanaditas japonesas), Hamburger Steak (es como una hamburguesa sin pan) y el arroz blanco japonés, por supuesto, que es de increíble calidad.

La popularidad del Wifi portátil 

   Hace como 15 años, compramos un teléfono celular prepago en Japón para mantenernos comunicados mientras visitábamos el país. Cada vez que veníamos simplemente le agregábamos dinero a la cuenta y lo utilizábamos para hacer llamadas telefónicas y enviar mensajes de texto. Hoy día, esa opción ha caído en desuso. Ahora, la gente prefiere alquilar una tarjeta SIM para agregar al teléfono que ya tienen o, mejor aún, alquilar un Wifi portátil, que es lo que estamos haciendo en este momento. Se trata de un módem portátil que le permite al cliente mantenerse conectado a Internet desde cualquier parte. Así, uno no sólo puede utilizar aplicaciones como Whatsapp para enviar mensajes y hacer llamadas, sino sobre todo utilizar Internet para trabajar, buscar información, escuchar música o ver películas, y no sólo a través de un teléfono celular sino también con una tableta o una laptop. En Japón, el servicio se llama “Pocket Wifi” y es tan popular que sólo en el aeropuerto vimos como 7 compañías distintas ofreciéndolo. Como lo mencionamos al principio, las cosas han cambiado, pero para mejor. Los servicios que están disponibles hoy día son más sofisticados y nos permiten realizar más acciones por un precio muy similar al que pagábamos anteriormente.

Nuestro regreso al Tokyo Dome

   El viernes tuvimos la oportunidad de visitar el Tokyo Dome, sede de los Gigantes de Yomiuri, para entrevistar al cubano Raidel Martínez y al panameño Alberto Baldonado, y a pesar de que por una parte el edificio sigue siendo el mismo, por la otra ha perdido parte de su encanto. En el jardín central, una enorme pantalla gigante cubre casi toda la pared que está encima de los asientos, desde el poste de foul del jardín izquierdo hasta el poste de foul del jardín derecho. Por mucho tiempo, la pantalla gigante sólo cubría el jardín central y le daba paso a una serie de pancartas publicitarias que cubrían el resto del espacio. Una de ellas tenía la imagen del legendario Shigeo Nagashima, el pelotero más popular en la historia del béisbol japonés que falleció recientemente, y otra promocionaba la popular cerveza Kirin. Esta última era muy especial porque la compañía Kirin tenía una promoción en la que cada pelotero que pegara la pelota en esa pancarta con un jonrón recibía como premio un año de cerveza gratis y varios jugadores latinos lograron hacerlo, incluyendo el dominicano Tony Blanco, quien también falleció este año, y el venezolano José Celestino López. Adicionalmente, en los pasillos interiores del estadio había una serie de placas conmemorativas de los conciertos más importantes que se han realizado en ese escenario, incluyendo los ofrecidos por artistas de fama mundial como Michael Jackson y Madonna, que lamentablemente han desaparecido. Algo similar ocurre con el Salón de la Fama del béisbol japonés, que está ubicado en el mismo edificio del Tokyo Dome. No sólo es muy pequeño, sino que varias de las exhibiciones que tenían en el pasado han sido cambiadas por otras que no son tan interesantes o atractivas. No obstante, lo que sí cambió para bien es que ahora se puede ver la placa del venezolano Alex Ramírez, quien en 2023 se convirtió en el primer jugador latino en ser exaltado al panteón de los inmortales nipón.


Encuentros con Jim Allen y Robert Whiting

   En la visita a Tokio de este fin de semana, también tuvimos la oportunidad de encontrarnos con un par de viejos amigos, Jim Allen, quien solía trabajar para la agencia de noticias Kyodo cubriendo la acción de la NPB, y Robert Whiting, autor de los libros más importantes de la historia del béisbol japonés escritos en un idioma extranjero. Allen ya dejó de trabajar con Kyodo y está pasando el mismo trabajo que la mayoría de los japoneses que ya han superado los 60 años de edad. La situación para los retirados en Japón es tan complicada en este momento que una vez que un empleado cumple 60 años se le empieza a pagar menos, a pesar de que se espera que siga trabajando el mismo número de horas de siempre. Como el número de habitantes mayores de 60 años es tan grande y no hay suficientes jóvenes para trabajar y pagar impuestos, la situación de los retirados es muy precaria. Nuestro amigo John Gibson, que solía grabar el podcast Japan Baseball Weekly con Jim Allen cada semana, ya tuvo que abandonar Japón el año pasado y mudarse de vuelta a los Estados Unidos para poder realizar un trabajo que le pagase un salario decente debido a que en Japón, después de cumplir los 60 años, su salario iba a ser reducido. Afortunadamente, Allen se encuentra en buena salud y ha podido realizar trabajos ocasionales para mejorar su ingreso, pero sin duda se trata de una situación lamentable. Whiting, por su parte, ya ha superado los 80 años y se encuentra en buena salud, a pesar de haber sufrido un infarto hace un par de años atrás. Tuvimos la oportunidad de hablar de sus libros y de los cuentos y las experiencias que lo llevaron a escribirlos entre finales de los años 70 y el presente. Si obra más reciente, Gamblers, Fraudsters, Dreamers and Spies, es altamente recomendable, si bien habla más de los extranjeros más notorios de Japón en los últimos 80 años que de béisbol. Sin embargo, el libro sí incluye un par de capítulos dedicados a figuras muy importantes de la pelota nipona, como Sadaharu Oh y Bobby Valentine.

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