Cantar el himno nacional antes de que suene la voz de “play ball” es una tradición que trasciende el deporte. Su origen se remonta a Estados Unidos, cuando durante la Primera Guerra Mundial se interpretó el “Star-Spangled Banner” en un juego de Grandes Ligas. La práctica se popularizó en la Serie Mundial de 1918, en medio de un ambiente cargado de patriotismo. Desde entonces, se convirtió en parte del protocolo beisbolero.
Al expandirse el béisbol por el Caribe y América Latina, la costumbre viajó con él. Hoy en la República Dominicana, como en otras naciones, entonar el himno antes de un partido no solo marca el inicio solemne de la competencia, sino que también reafirma la identidad nacional y el orgullo de representar la bandera en el terreno de juego.
Así, lo que comenzó como un gesto de unidad en tiempos de guerra, terminó transformándose en un símbolo universal que recuerda que el béisbol es más que un deporte: es cultura y nación.



