No cabe duda de que la rivalidad más encarnizada de todo MLB es la que existe entre los Yankees de Nueva York y los Medias Rojas de Boston, con casi 100 años de intensos enfrentamientos que nos han dado momentos memorables.
Obviamente, el odio deportivo que se tienen no sólamente va dirigido hacia lo que la organización representa, sino también a los jugadores que les han hecho pasar un mal rato a los rivales con sus presentaciones, y del lado de la fanaticada de los Yankees, hay muchos casos particulares donde sin duda, el repudio hacia éstas figuras está más que justificado cómo los casos que te presentamos a continuación:
Dave Roberts
Es fácil saber porqué el actual manager de los Dodgers de Los Angeles es una de las figuras más odiadas por la fanaticada Yankee, ya que su mítico robo de base en el Juego 4 de la Serie de Campeonato de la Americana en 2004 fue el catalizador con el cuál los Red Sox no sólo ganaron el partido para evitar la barrida, sino que hicieron lo imposible y se ganaron los siguientes tres partidos al hilo a los Yankees.
Es complicado pensar que sin aquella base robada de Roberts hubieran podido romper la Maldición del Bambino aquel año, ganando su primera Serie Mundial en 86 años, sino que lo hicieron a costa de sus máximos rivales, los Yankees de Nueva York, quiénes ya saboreaban otra aparición en el Clásico de Otoño.
Dustin Pedroia
Peddey se ha convertido en uno de los grandes íconos de los Red Sox en la última década, al ser parte de los equipos campeones de Boston de 2007, 2013 y 2018, marcando una era de dominio por parte de los Patirrojos sobre sus rivales Yankees, quiénes en ese lapso de tiempo sólamente han ganado la Serie Mundial de 2009.
Al ser la obvia cara de los Red Sox durante ese periodo de tiempo, los fans de Yankees han encontrado en Pedroia una figura a la cuál despreciar, ya que representa todo lo que los Medias Rojas son y es la antitésis de lo que se espera de un jugador de los Bonmbarderos del Bronx.
David Ortíz
¿Que podemos decir del Big Papi que no se haya dicho ya? La indiscutible figura número uno de los Red Sox durante el siglo XXI ha sido un auténtico verdugo para los Yankees durante todo lo que duró su carrera: En 243 encuentros tuvo 894 turnos donde bateó para .303 con 53 cuadrangulares y 171 carreras impulsadas y un OPS de .961. Sin duda los trajo de hijos.
Y no sólo fue en la temporada regular, ya que es bien recorada su actuación en aquella mítica Serie de Campeonato de 2004 ante los Bombarderos, donde impulsó 11 carreras y dio dos imparables del gane en dos partidos importantísimos de aquella Serie. A pesar de que los Yankees lo despidieron de gran manera en su partido final en el Yankee Stadium en 2016, el desprecio de alguna manera, sigue ahí.
Manny Ramírez
La personalidad de Manny Ramírez lo hizo ser amado con devoción en Boston, pero ser odiado con profundidad en Nueva York, por lo que la frase de «Manny being Manny» no le cae muy bien a los fans de los Bombarderos del Bronx, y con justa razón, porque Manny siempre tuvo buenos momentos contra los Yankees.
En 203 encuentros ante los Yankees, Manny les pegó 55 cuadrangulares, les impulsó 165 carreras y terminó con promedio de por vida de .322 y un OPS de 1.030. Prácticamente cada que Manny veía un uniforme a rayas, se encendía, y para la mala fortuna de los fans de Yankees, la iban a pasar mal cada que se paraba en el plato.
Pedro Martínez
Si hay alguién a quién la fanaticada de los Yankees odia es a Pedro Martínez, quién no sólo fue su coco durante su estancia en los Red Sox, sino que también aumentó un poco más su enemistad con los del Bronx al ser firmado por sus rivales de la ciudad pero del barrio de Queens, los Mets.
Quizá su éxito ante los Yankees fue limitado (11-11, 3.20 de ERA), a tal punto de que el mismo Pedro en algún momento los Mulos eran «su padre», hacia el final de su carrea tuvo un repunte que terminó con la consecución de la Serie Mundial de 2004 a costa de los Yankees.
Pero tal vez el momento en el que Pedro «el Grande» se convirtió en el enemigo público no.1 de Nueva York fue en la SCLA de 2003, cuándo en una pelea provocada por el mismo lanzador tras tirar a la cabeza de Karim García, Roger Clemens respondió al bolear a Manny Ramírez, lo cuál desencadenó que se vaciaran las bancas.
Dentro de la trifulca, la gota que derramó el vaso que el encontronazo que tuvo Pedro con el coach de banca de 72 años, quién se volcó hacia el dominicano, provocando que éste lo tirara al suelo, ante la mirada de los demás Yankees. A partir de ese momento, se ganó el odio eterno de la fanaticada de Yankees.
vía: Albat