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Olímpicos lidian con abusos de los derechos humanos en China

“Un boicot a los Juegos Olímpicos nunca ha conseguido nada”, dijo recientemente Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional.

La mascota olímpica de invierno de Pekín 2022, Bing Dwen Dwen, a la izquierda, y la mascota de los Juegos Paralímpicos de Invierno 2022, Shuey Rong Rong, fueron develados durante una ceremonia celebrada en el estadio de hockey sobre hielo Shougang de Pekín en 2019. (Ng Han Guan / Associated Press )

DAVID WHARTON STAFF WRITER 

Desde hace meses, los dirigentes olímpicos se esfuerzan por ir un paso por delante de los problemas.

A menos de un año de la celebración de los Juegos de Invierno de 2022 en Pekín, han intentado restar importancia a las conversaciones sobre el historial de abusos de los derechos humanos en China. Han descartado cualquier mención a un boicot internacional.

“Un boicot a los Juegos Olímpicos nunca ha conseguido nada”, dijo recientemente Thomas Bach, presidente del Comité Olímpico Internacional.

Nada de eso impidió que el Departamento de Estado sugiriera esta semana que Estados Unidos podría consultar con otros países la posibilidad de formar una coalición para no asistir a los Juegos.

“Es algo que ciertamente deseamos discutir”, dijo el portavoz Ned Price en una sesión informativa con periodistas que preguntaron sobre un boicot olímpico. “Un enfoque coordinado [con otros países] no solo redundaría en nuestro interés, sino también en el de nuestros aliados y socios. Así que este es uno de los temas que está en la agenda tanto ahora como en el futuro”.

Price manifestó más tarde que había sido malinterpretado, tuiteando: “Como dije, no tenemos ningún anuncio sobre los Juegos Olímpicos de Pekín. El año 2022 sigue estando lejos, pero seguiremos consultando estrechamente con aliados y socios para definir nuestras preocupaciones comunes y establecer nuestro enfoque compartido respecto a la [República Popular China]”.

Sea cual sea la intención del gobierno de Biden, no es probable que el tema desaparezca. Mientras el COI se esfuerza por organizar los Juegos de Verano de Tokio en julio, en medio de una pandemia persistente, seguirá enfrentándose a preguntas sobre el próximo invierno.

“Tienes un claro abusador de los derechos humanos como anfitrión olímpico”, manifestó Jules Boykoff, un profesor de ciencias políticas de la Universidad del Pacífico en Oregón que estudia el movimiento olímpico. “China también se ha convertido en un saco de boxeo bipartidista”.

Tanto el gobierno de Biden como el de Trump han calificado de genocidio la represión de China contra la minoría musulmana uigur. En recientes conversaciones bilaterales en Alaska, el secretario de Estado Antony J. Blinken se refirió a los ciberataques chinos a Estados Unidos y a la agresión a Taiwán como acciones que “amenazan el orden basado en reglas que mantiene la estabilidad global”.

También se ha criticado ampliamente la represión de los activistas prodemocráticos en Hong Kong.

Era obvio que los miembros del COI se arriesgaban a un dolor de cabeza internacional ya en 2015, cuando eligieron a Pekín como sede. No es que tuvieran muchas opciones.

Los recién terminados Juegos Olímpicos de Invierno de 2014 costaron a los rusos 51.000 millones de dólares, una cifra que ahuyentó a los postores para los siguientes Juegos. Cuando llegó la votación para 2022, solo quedaban dos candidatos.

Junto a Pekín figuraba Almaty (Kazajstán), una ciudad mucho más pequeña en un país relativamente nuevo en la escena olímpica.

La posición de China en la comunidad internacional no importaba. Al menos, no lo suficiente. Tampoco importaba el hecho de que las montañas del noroeste de Pekín recibieran solo 20 centímetros de nieve al año, lo que significaba que las instalaciones alpinas dependerían de la nieve artificial.

Los miembros del COI, siempre deseosos de comercializar su marca, vieron la oportunidad de impulsar los deportes de invierno en una región donde el esquí y el hockey sobre hielo empezaban a ganar adeptos entre la floreciente clase media.

En una votación marcada por fallos electrónicos, Pekín ganó por cuatro votos.

“Esta es una elección realmente segura”, dijo Bach. “Sabemos que China cumplirá sus promesas”.

La selección provocó una inmediata indignación entre activistas y grupos de derechos humanos que afirmaron que se estaba premiando al Partido Comunista de China en medio de su mayor represión de la disidencia en décadas. El historiador olímpico John J. MacAloon lo calificó como “el mayor error que podría haber cometido el COI”.

Via: latimes.com

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