Con un parcial adverso de 3-6, 2-3 y 30-40 a favor de Djokovic, Medvedev reaccionó de manera brillante, especialmente con el segundo saque, que fue el arma que rompió la defensa de Djokovic, quien comenzó a sufrir el esfuerzo realizado y a no tener respuestas para las pelotas que le ponía en todas las partes de la pista su rival. Medvedev encontró los golpes para derrotar a Djokovic al evitar la rotura en el sexto juego del segundo set.
El serbio no había perdido una semifinal de un torneo Masters 1000 tras haber ganado el primer set desde el 2013, cuando cayó derrotado frente al argentino Juan Martín del Potro en Indian Wells.
A partir de ese momento, el partido fue para Medvedev, quien en una hora y 43 minutos logró la victoria tras impedir que Djokovic pudiese establecer el ritmo de juego que le pudiese favorecer sus golpes desde el fondo de la pista.
El serbio, de 32 años, buscaba respuestas de cara a reencontrarse con su mejor tenis, y lo conseguía de forma esporádica con su saque al colocar 16 aces, la mejor marca esta temporada para un partido de tres sets, pero no le salvó de la derrota.
«Para ser honesto, no sé como pude hacerlo», declaró Medvedev al concluir el partido. «Estaba realmente cansado en el primer set y como jugaba Novak pensé que no sería capaz de mantener la misma intensidad que imponía.
Entonces, todo cambió en un momento a mi favor en el segundo set, donde se dio la diferencia. Los aficionados también me dieron mucha energía».
Medvedev, que se convirtió en el primer tenista ruso en conseguir llegar a la final en los 120 años de historia del torneo, admitió que su segundo saque fue la clave que hizo posible el gran triunfo. «En el primer set, Novak me destrozó, entonces en el segundo me dije a mí mismo que tenía que hacer las cosas que hago normalmente y todo cambió», explicó Medvedev.
El tenista ruso tendrá por tercera vez consecutiva la oportunidad de luchar por un título de campeón después que haber disputado las finales del Citi Open en Washington (un ATP 500), que perdió contra el australiano Nick Kyrgios, y la de Montreal ante Nadal.
El duelo contra Goffin, este domingo, será el tercero entre, todos esta misma temporada, con una victoria para cada uno. Medvedev ganó el primero, en el Abierto de Australia, y Goffin se vengó en el Wimbledon con un gran partido que se tuvo que decidir en cinco sets.
El tenista ruso también se coloca en una buena posición para conseguir el boleto de la Nitto ATP Finals, que se juegue en Londres al final del año después de tener ya en su haber 43 victorias, líder en el circuito.
Además, ha logrado 30 victorias en pistas duras, 10 más que los segundos clasificados, el español Roberto Bautista y el griego Stefanos Tsitsipas. Por su parte, Djokovic, que jugó un gran tenis en el primer set, con solo tres errores no forzados, y ganando ocho de las nueves subidas que tuvo a la red, perdió el momento con el resurgir de Medvedev, quien ha jugado 17 partidos en 19 días, y ahí se acabaron sus posibilidades de triunfo.
La derrota dejó a Djokovic sin alcanzar la final número 50 de un Masters 1000, y sin poder unirse al suizo Roger Federer, que si las tiene, ni acercarse a Nadal, que es el líder con 51. Hace un año, en Cincinnati, Djokovic completó el ciclo de todos los títulos de Masters con la victoria en este torneo. «Sabía que el partido iba a ser muy duro, que era un rival que lucha todas las pelotas y así ha sido», declaró Djokovic. «Nunca se dio por vencido y cuando pudo meterse de nuevo en el juego lo hizo y además con un gran tenis por lo que su triunfo fue merecido».
vía: El País