Una nueva victoria del campeón del mundo concede el título de constructores a la marca del ala dorada
Marc Márquez rueda por delante de Fabio Quartararo en Motegi. TOSHIFUMI KITAMURA AFP
MARC ROVIRA
Marc Márquez sigue alargando su tiranía en el mundial de motociclismo. El piloto de Cervera venció este domingo en Motegi, en casa de Honda, y el triunfo le sirvió a la marca del ala dorada para apuntarse el título de constructores.
Tras haber sentenciado el mundial de pilotos hace un par de semanas en Tailandia, Márquez volvió a ganar en Japón para darle a su marca otro trofeo.
El 93 terminó por delante de Fabio Quartararo y de Andrea Dovizioso. Con el segundo puesto, El Diablo ata el guardón honorífico de rookie del año. Pese a que le desagrada, la etiqueta del anti-Márquez cada vez coge mayor tamaño.
Durante la II Guerra Mundial, una de les armas secretas que trató de desarrollar Japón fueron los submarinos gigantes Sen Toku, los más grandes jamás construidos.
Estaban pensados para ejercer una posición de dominio absoluto sobre el océano Pacífico, incluyendo la costa occidental de los Estados Unidos. Su objetivo incluía un posible ataque sobre el Canal de Panamá.
En Motegi, en el Gran Premio de Japón que se ha disputado este domingo, durante la madrugada española, el arma secreta de los pilotos parecían ser los neumáticos.
Las caprichosas condiciones que presentaba el asfalto dificultaban la tarea de acertar con las gomas y, minutos antes del semáforo verde, en la parrilla los equipos resguardaban su estrategia con absoluto secretismo.
La alta velocidad a la que son capaces de cambiar las ruedas los mecánicos propicia que nadie quiera dar pistas a los rivales hasta que la vuelta de formación ya está lanzada.
Márquez arrancaba desde la pole y calzó neumáticos medios, mientras que las Yamaha Petronas de Morbidelli y Quartararo, segundo y tercer mejor tiempo, optaron por el compuesto más blando para la rueda posterior.
En declaraciones a Dazn, Ramon Forcada, ingeniero del Petronas, manifestaba que tenían claro que «el blando aguanta». No fue el agarre lo que decidió la carrera, porque no había nada que decidir.
Márquez arrancó primero y, pese a un desplante de Quartararo en la primera vuelta, que el campeón del mundo solventó de un plumazo, la Honda 93 lideró la carrera de cabo a rabo.
Antes de la salida Alberto Puig, director deportivo del equipo HRC, había pronosticado que en este circuito veía complicado «poder escaparse», y hablaba del buen paso por curva de las Yamaha.
Márquez le desautorizó en la pista pero luego, a pie de podio, concedía que las apariencias engañan y que no se había dado ningún paseo. «No ha sido fácil, estaba empujando desde el principio, la estrategia era intentar escaparme».
Distanciados los rivales por encima del segundo, su principal quebradero de cabeza fue acertar con los botones que lleva en el manillar para gestionar el mapa de potencia del motor.
En el box le habían avisado de que el combustible iba al límite. Y tan al límite, la Honda se quedó seca poco después de cruzar la meta. Pero para entonces, lo mismo daba. El trabajo estaba hecho.
ALEX MÁRQUEZ PUEDE ATAR EL TÍTULO EN AUSTRALIA
En Moto2, Alex Márquez finalizó sexto y cedió puntos al suizo Thomas Luthi, que entró segundo en carrera tras Luca Marini, hermano de Valentino Rossi, y por delante de Jorge Martín, que logró el primer podio desde que compite en la categoría intermedia.
Pero el pequeño de la saga Márquez sale de Japón aún con un buen colchón de margen al frente de la general y puede atar el título mundial en la próxima carrera, Australia, el fin de semana que viene.
Alex será campeón si gana y Augusto Fernández, Brad Binder y Thomas Luthi quedan fuera del podio.
El menor de los Márquez ya fue campeón del mundo de Moto3 en 2014 y, si ata su segundo mundial en el circuito de Phillip Island, lo hará en el mismo escenario donde su hermano Marc quedó campeón de Moto2 en 2012.
Via: El Pais




