Conéctate con nosotros

Beisbol

¿Los “Yankees de Colorado”? Por poco se da

Todo eso deriva en imágenes históricas del evento anual del Día Inaugural, con una de las franquicias de más historia en el deporte.

George Steinbrenner, Ron Guirdy y Don Mattingly. Fuente Externa 

Es el 12 de abril de 1983. Los Yankees reciben a los Tigres ante un repleto estadio que está a la espera del primer pitcheo. El zurdo de Nueva York y exganador del Premio Cy Young, Ron Guirdy, procede a lanzar un strike ante el intermedista de Detroit, Lou Whitaker. Eso resultó en un estruendo de la afición.

El escenario estaba servido. Los Yankees, en su uniforme de rayas, posicionados en el terreno bajo un sol brillante que alumbraba a Guidry en la lomita. Todo eso deriva en imágenes históricas del evento anual del Día Inaugural, con una de las franquicias de más historia en el deporte.

Mientras tanto, el Yankee Stadium vacío.

El único sonido que se escucha en la recordada “Casa Que Construyó Ruth” es el del tren que pasa por el piso de arriba del jardín derecho. Es algo extraño, ver 57,545 asientos azules vacíos del Yankee Stadium en un Día Inaugural.

¿Por qué? Los Yankees no estaban en Nueva York ese día. Tampoco estaban en otra ciudad en donde habitaba otro equipo de Grandes Ligas. Estaban a 1,800 millas de distancia, en Denver, Colorado.

Casi 40 años después, sabemos que esto nunca pasó. Pero por poco una realidad.

Es la historia de cómo George Steinbrenner — el famoso dueño de la franquicia más laureada y uno de los propietarios más polémicos — intentó llevar a los Yankees de “gira”.

“Tenía un gran plan”, dijo el excomisionado de Parques y Recreación de la Ciudad de Nueva York, Gordon Davis. “Quería convertir a los Yankees en el equipo nacional”.

Aunque los Yankees han sido llamados el “Equipo de América” (EE.UU.) en ocasiones, esto era algo completamente distinto. Las circunstancias que llevaron a la creación de dicho plan surgieron cuando la ciudad descubrió grietas en algunas escaleras de cemento y otras fallas estructurales en el jardín izquierdo y el derecho del Yankee Stadium. Según Steinbrenner, para entonces, la ciudad le informó que las reparaciones no podían ser completadas antes de la fecha pautada para el Día Inaugural de la temporada de 1983, el 12 de abril.

Pero ése no era el caso, según el Departamento de Parques, que le informó a Steinbrenner que las reparaciones estarían completas para el 28 de febrero, más de un mes antes del Día Inaugural.

Pero Steinbrenner comenzó a organizar la primera serie en casa en una sede alterna. Mirando el mapa de los Estados Unidos, su mirada se enfocó en la región de las Montañas Rocosas, específicamente en una ciudad que había estado intentando obtener un equipo de Grandes Ligas durante décadas y que tenía un estadio con capacidad de más de 80,000 personas.

Denver y la región de las Montañas Rocosas tienen una rica historia de béisbol. Durante muchos años, los Osos de Denver habían sido un club de liga menor — en 1983, fueron la filial Triple-A de los Medias Blancas, siendo una de varias surcusales de la ciudad, incluyendo con los Yankees en 1947 y entre 1955 y 1958.

Mientras la ciudad de Denver intentaba obtener una franquicia de MLB, unos aficionados de la región, hambrientos por el deporte, empezaron a escuchar los rumores de los Yankees llegando a la ciudad. Después de todo, con la antigua afiliación de liga menor, había muchos seguidores de los Bombarderos en Colorado.

“Los aficionados les tenían mucho cariño a los Yankees, porque seguimos a muchos jugadores que terminaron jugando con ellos luego de su paso por Denver”, mencionó Roger Kinney, exdirector de la Comisión de Béisbol de Colorado, que se formó para traer un equipo de Grandes Ligas a la ciudad.

“Bobby Richardson, Tony Kubek, Marv Throneberry — que ganaron tres títulos seguidos con los Osos — fueron estrellas antes de su llegada a Nueva York. Hubo equipos muy buenos (en Denver) a finales de la década de 1950”.

La idea tenía sentido para Denver, pero también para los Yankees. Steinbrenner tenía a unos buenos amigos en Colorado que podían ayudarlo a concretar todo, incluyendo a Bob Howsam, oriundo de Denver y uno de los protegidos de Branch Rickey. Howsam también ayudó a construir la “Gran Maquinaria Roja” de los Rojos, que ganaron dos Series Mundiales seguidas en 1975 y 1976 — incluyendo la segunda de ellas en una barrida propinada a los propios Yankees.

Howsam era el presidente y gerente general de los Osos entre 1947 y 1962, cuando ayudó a la construcción de lo que era conocido para ese entonces como el Bears Stadium, antes de que el estadio fuera expandido para acomodar a los Broncos y el fútbol americano como el Mile High Stadium.

Denver's Mile High Stadium could hold more than 80,000 fans and served as the home of the Denver Bears and Colorado Rockies until the Rockies moved to Coors Field in 1995.
Denver’s Mile High Stadium could hold more than 80,000 fans and served as the home of the Denver Bears and Colorado Rockies until the Rockies moved to Coors Field in 1995.

De más está decir que la idea era perfecta para Steinbrenner: Un estadio gigante repleto de aficionados hambrientos de béisbol de Grandes Ligas, con el potencial de revivir los días lejanos de Babe Ruth y Lou Gehrig, que jugaron en Denver en 1927. Pero ése era apenas el comienzo para Steinbrenner, quien también tenía en mente hacer algo similar en Nueva Orleans, según Davis.

Pero la Ciudad de Nueva York no iba a dejar escapar fácilmente a sus queridos Yankees, incluso si era para algunos partidos. Los Bombarderos habían firmado un contrato con la ciudad que incluía una condición que indicaba que el club disputaría cada uno de sus juegos como local en el Yankee Stadium hasta el 2002.

La ciudad también tenía de su lado a alguien que pocos anticipaban, quien facilitó el proceso cuando el tema llegó a un nivel más serio.

“En un impresionante momento de astucia de abogados, la noche antes de que Steinbrenner iba a ejecutar el contrato para jugar encuentros en Denver y Nueva Orleans, su abogado nos llamó”, explicó Davis. “Me dijo que su quería ir a la corte para detenerlos y que debería ser ahora mismo”.

Ese abogado era Bill Shea, quien fue reconocido al nombrar el Shea Stadium.

“Él pensaba que lo que George estaba haciendo era terrible para la ciudad”, declaró Davis. “Entonces, nos avisó para que fuéramos a la corte al día siguiente”.

Steinbrenner contrató a otro reconocido abogado de Nueva York, Roy Cohn. Cohn fue una figura clave para condenar a los presuntos espías soviéticos Julius y Ethel Rosenberg en 1951, y fue el representante del senador Joseph McCarthy durante las famosas audiencias de 1954 con sospechosos de ser comunistas. Después, se convirtió en un mentor del magnate de bienes raíces y futuro presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, y representó a una variedad de figuras de alto perfil en Nueva York.

“Cohn me llamó directamente y le dije: ‘No puedes hablar conmigo directamente — debes llamar a mi abogado”, indicó Davis. “Me dijo que no quería lidiar con ningún mediador; quería que fuera entre los dos”.

No se llegó a ningún acuerdo y el 10 de noviembre de 1982, los Yankees anunciaron que iniciarían el calendario de la campaña de 1983 como “locales” en Denver.

A mural of George Steinbrenner in the new Yankee Stadium, which the Yankees moved into in 2009.
A mural of George Steinbrenner in the new Yankee Stadium, which the Yankees moved into in 2009.

Finalmente, el caso pasó a las manos del juez de la Corte Suprema de Nueva York, Richard S. Lane. El magistrado, armado con una declaración jurada de ingenieros de la ciudad que inspeccionaron los arreglos realizados en el Yankee Stadium, no se mordió la lengua.

“Desde un punto de vista parcial”, escribió Lane, “parece que el Sr. Steinbrenner, ignorando los esfuerzos de buena fe de la ciudad para cumplir sus deseos, buscaba un pretexto para llevar a su equipo a jardines más verdes, o sea, un estadio más grande y un público muy ansioso por tener béisbol de las Grandes Ligas.

“…El uniforme rayado le pertenece a Nueva York como el Parque Central, como la Estatua de la Libertad, como el Museo Metropolitano de Arte, la Opera Metropolitana, la Bolsa de Valores, como los teatros de Broadway, etc. Todo eso es parte de ‘La Gran Manzana’. Si no existe alguno de esos, significa un golpe a la calidad de vida aquí, un golpe a una ciudad en la cima, aunque eso suene algo narcisista”.

Tres meses después de la decisión de la corte, los Yankees iniciaron su campaña en el Yankee Stadium contra los Tigres. En una derrota por 13-2, Guidry fue castigado por la ofensiva de los Felinos con 16 imparables para aguar el Día Inaugural en el Bronx.

¿Cómo hubiera cambiado la historia si los Bombarderos del Bronx se hubieran convertido en los “Yankees de Colorado” por tres días en abril de 1983?

“Si los Yankees hubieran estado aquí, eso probablemente nos hubiera dado otra buena oportunidad de conseguir un equipo antes de lo que fue eventualmente”, declaró Kinney. “Pero las cosas no se dieron”.

Dos décadas después, Colorado consiguió el equipo de las Mayores que tanto esperaban. Los Rockies han jugado 29 temporadas y el festejo de su llegada fue épico, resultando en un récord de asistencia en MLB de 4.4 millones en su campaña inaugural en 1993.

First win in Rockies history

Los Yankees, por supuesto, todavía están en Nueva York. Y también les ha ido bien desde 1983 — cinco títulos de Serie Mundial no están nada mal. Pero Denver, al final, recibió dos aportes importantes por parte de dos miembros de la organización de los Yankees en ese momento.

Un jardinero de 22 años en Clase-A Baja Oneonta decidió dejar a un lado el béisbol, pese a batear .318/.432/.464 en 42 partidos durante la temporada de 1982. Decidió que quería jugar fútbol americano profesional — John Elway llevó a los Broncos de Denver a par de títulos de la NFL en 1997 y 1998 como parte de una carrera de 16 temporadas que lo llevó al Salón de la Fama.

Por su parte, los Yankees firmaron a un toletero veterano y ganador del JMV de la Liga Americana para ser su bateador designado en 1983. Se llamaba Don Baylor y una década después, se convirtió en el primer manager en la historia de los Rockies de Colorado.

John Elway (left) and Don Baylor (right) were both in the Yankees organization in 1983. Elway led the Denver Broncos to two Super Bowl titles, and Baylor was the first manager in Colorado Rockies history.
John Elway (left) and Don Baylor (right) were both in the Yankees organization in 1983. Elway led the Denver Broncos to two Super Bowl titles, and Baylor was the first manager in Colorado Rockies history.

Nunca se llegaron a ver a los “Yankees de Colorado”. De todas maneras, es divertido pensar lo que hubiera pasado si un juez no hubiera sido el obstáculo entre una fuerza irresistible y un objeto inamovible en la Gran Manzana. Posiblemente no haya otra anécdota que resuma la saga mejor que la historia de una mañana al principio de 1983 en el Hotel Carlyle de Manhattan, donde Steinbrenner y Davis curiosamente desayunaban en diferentes mesas.

“Se acercó, hizo un gesto de no con el dedo y me dijo: ‘Tu problema es que no entiendes los negocios’, recordó Davis. “Yo le dije: ‘George, tu problema es que no entiendes los contratos”.

Via: mlb.com

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Recibe nuestro boletín en tu bandeja de entrada.

¡No enviamos spam! Lee nuestra política de privacidad para más información.

More in Beisbol