Fuente Externa
Por Damián L. Delgado Averhof/ fEscritor ESPN Digital
Probablemente la novedad más visible para la temporada 2022 de Grandes Ligas sea la utilización del bateador designado en la Liga Nacional, de esta manera se equiparará a su hermana menor, la Liga Americana, en el uso de un jugador exclusivamente responsable de batear por el lanzador.
El reclamo no era nuevo, pero las partes en conflicto (MLB y el Sindicato de Jugadores) no se habían puesto de acuerdo por una u otra razón. Algo que entra dentro de lo considerado «normal», en consonancia a la tendencia ortodoxa de los involucrados en el juego de mayor arraigo en la geografía estadounidense.
Para qué cambiar lo que no está roto.
Finalmente, las partes se pusieron de acuerdo en realizar el cambio y ya no veremos más a los lanzadores pararse en la caja de bateo ni tampoco nos agarraremos los pelos o aplaudiremos las estrategias de los mánager de la Liga Nacional para sortear ecuaciones impuestas por la obsoleta regla, que particularizaba al viejo circuito.
Hay que dar por sentado, al menos por el momento, que corresponderá al japonés Shohei Ohtani, quien mantendrá su rol de dos vías con Los Angeles Angels, la histórica tarea de apropiarse de la mayoría de los récords para un jugador de esta clase.
Mirándolo del lado positivo, la implementación del designado universal en apariencia ayudará a no pocos peloteros a extender sus carreras en la Gran Carpa. Aquellos que no son tan diestros defensivamente, o que la edad ha mermado su rango defensivo, tendrán otros 15 puestos de trabajo en el horizonte.
Además, se evitarán lesiones innecesarias en los lanzadores que tenían que exponerse a una función para la cual no estaban totalmente preparados. Muchos menos en años recientes cuando la especialización es casi una obligatoriedad para trascender en una liga tan competitiva y exigente.
Pero desde que el debate sobre el cambio comenzó a tomar forma hasta convertirse en una especie de alud de nieve, casi siempre los argumentos se han enfocado en los pros, y no en los contras. Por eso, reformulemos la pregunta ¿qué ganaremos con la inclusión del bateador designado en la Liga Nacional?; y dejémosla en ¿qué nos perderemos con la inclusión del bateador designado en la Liga Nacional?
Los colegas de ESPN Stats & Info nos ayudaron a responder esta última con datos, aunque antes hicieron algunas aclaraciones.
De acuerdo a su investigación, en la temporada pasada los equipos de la Liga Nacional utilizaron un promedio de 25.9 bateadores (excluyendo a los lanzadores), una cifra superior a los 23.9 de la Liga Americana. También en 2021, las novenas de la Liga Nacional usaron un average de 1.8 bateadores emergentes por juego en comparación con 0.6 de los equipos del Nuevo Circuito. Esa fue la tercera vez desde 2009 que los timoneles de la Nacional han utilizado sustitutos ofensivos al menos tres veces más que sus contrapartes de la Liga Americana.
Esos detalles, en apariencia, dejan parcialmente sin fundamento que la implementación del designado creará más puestos de trabajo.
Además, la diferencia en las últimas cinco temporadas en la cantidad de anotaciones por juego es poca: la Liga Nacional presenta 8.9 carreras por juego, mientras que la Liga Americana registra 9.2 anotadas por partido.
ESPN Stats & Info agregó que durante las últimas 5 campañas (excluyendo la acortada de 2020), los equipos de la Liga Nacional han promediado 0.2 carreras más por juego cuando tienen un bateador designado en comparación a cuando no lo tienen.
Donde sí se observa un marcado cambio es en el factor poder. Los equipos de la Liga Nacional han promediado un jonrón cada 26.5 turnos al bate cuando tienen un BD en comparación con el 28.6 cuando juegan bajo las reglas de la Liga Americana. A simple vista, no es mucho, pero ese margen se traduce en unos 220 jonrones más en la Liga Nacional en una temporada completa.
Tras estas aclaraciones, he aquí algunas razones por la que algunos extrañaremos ver a un pitcher blandiendo el madero.
La estrategia
Un colega estadounidense en una ocasión me comentó que uno de los secretos de la popularidad de los principales deportes profesionales en Estados Unidos es la preferencia de los fanáticos por disciplinas donde la estrategia representa una parte fundamental del juego en sí.
Apegado a esa teoría, no resulta extraño que el béisbol, el fútbol americano, el básquetbol y el hockey sobre hielo sean las opciones principales de los norteamericanos por encima de un deporte tan popular a nivel mundial como el fútbol (soccer).
Sea cierta o no esa hipótesis, queda claro que los mánager de la Liga Nacional la tendrán menos complicado para dirigir un partido de béisbol. Lo mismo sucederá a los equipos de la Liga Americana cuando jueguen en un parque de la Nacional. Ni uno ni otro lidiarán con la preocupación de eliminar un lanzador por un bateador o hacer cambios dobles en un momento puntual del juego. Otras serán sus consideraciones para hacer cambios ofensivos y de pitcheo.
Para que tengas una idea de cuánto se «simplifica» el trabajo de un mánager. Según Elias Sports Bureau, desde 2000, la Liga Americana ha contabilizado 1,437 cambios dobles que involucran a un lanzador. En cambio, en la Liga Nacional se realizaron 1,406 cambios dobles de este tipo solamente en la última temporada. Elias añade que la Liga Nacional ha tenido cambios dobles más de diez veces más que la Liga Americana en todas las temporadas de este milenio.
Las hazañas
Quien no recuerda el único jonrón de Bartolo Colón en su prolongada estancia en las grandes ligas. Probablemente, en el compendio audiovisual de su prolífica carrera, que le permitió convertirse en el pitcher latinoamericano con más victorias (247-188), casi obligatoriamente deba existir un espacio para aquel increíble batazo.
Eso ya no lo veremos, como tampoco presenciaremos a unlanzador tirar un juego completo, ponchar a 10 y pegar un jonrón en una victoria de 1-0, como hizo en 2019, Noah Syndergaard de los New York Mets ante los Cincinnati Reds. Hazaña que solamente ha ocurrido siete veces en los últimos 100 años.
Y, por último, y no menos importante, los lanzadores librarán responsabilidades en caso de pegar pelotazos.
En la Liga Nacional había que ser más cuidadoso con esa estratagema -antideportiva-, por temor a las consecuencias cuando el agresor tomara un turno al bate. En las actuales condiciones los pitchers podrán respirar tranquilos y podrán tomar la venganza en sus manos sin tanto miedo a las represalias.
Queda claro que la entrada del bateador designado en la Liga Nacional marca el comienzo de una nueva era.
Via: mlb.com




Jose Alberto Diaz reyes
marzo 5, 2022 at 4:02 pm
Mi saludo cordial. Con respecto a la polemica sobre «el uso o no del bateador designado o el pitcher como bateador», una solucion sencilla puede ser la siguiente: «que la alineacion de bateo sea de 8 bateadores en lugar de 9 (o sea, eliminar el 9no turno al bate)», de esta manera se logra eliminar el bateador designado y tambien evitar que el pitcher tenga que batear.