«Cariñito», fue alternada con el no menos pegajoso: ‘como no te voy a querer, como no te voy a querer, si eres el Perú bendito que me vio nacer (…)’.

Por Fausto Triana, Enviado especial
Alternada con el no menos pegajoso: ‘como no te voy a querer, como no te voy a querer, si eres el Perú bendito que me vio nacer (…)’.
Puede que los jerarcas de Panam Sports y dirigentes políticos nos repitan que han sido los más grandes. Pero en verdad, la medalla de oro se la ganaron sin necesidad de podios ni fanfarrias: mostraron con orgullo a su tierra, su mística, tradiciones, costumbres e historia.
Antes sabíamos algo de los Incas, de sus descubrimientos, sus construcciones y de sus alimentos. Pero no teníamos idea de las tres mil variedades de papas y de los superalimentos tarwi, quinua y anchovetas. Tampoco de los rítmicos que son los peruanos al bailar.
En paralelo, las emociones del deporte que rescatan casi siempre todo lo bueno del ser humano en función de una actividad esencialmente sana y que se basa de la confraternización y la amistad.
Que Estados Unidos dominara con amplitud el cuadro por países, era previsible. No así que en un hecho sin precedentes, seis países sobrepasaron las 30 medallas de oro y que Brasil, después de 56 años, llegara al segundo escaño.
Los brasileños no ascendían al segundo lugar por países desde lo Juegos Panamericanos de Sao Paulo 1963 y lo interesante es que lo consiguieron ahora sin apelar a todas sus estrellas. No obstante,Les costó caro en deportes emblemáticos como el voleibol y el fútbol.
Hay un nombre que puede darse el lujo de llamarse leyenda a sí mismo, Mijaín López. La mole cubana de 130 kilos en la lucha grecorromana arrasó con sus contendientes, no recibió un punto en contra, y registró su quinto máximo galardón panamericano.
Una princesa hizo el grado de reina en la natación. La sirena de 19 años se llama Delfina Pignatiello, de Argentina, y comenzó a coleccionar preseas áureas en 400, 800 y 1500 metros libres. Nadie le pudo seguir el ritmo, y los Juegos Olímpicos de Tokio 2020 esperan por ella.
Yulimar Rojas (Venezuela) en triple salto, Juan Miguel Echeverría (Cuba) en salto largo, Shelly Ann Fraser Pryce (Jamaica) con su primacía de 22.43 segundos en los 200 metros lisos, dejando atrás una muy antigua, de Evelyn Ashford (EE.UU.) desde 1979.
Ecuador, todas las palmas a sus marchistas. Rosario de oro, tres en las competencias de 50 kilómetros femenino (Lucero Ordoñez) y de varones (Claudio Villanueva), y en los 20 km (Brian Pintado).
El atletismo siguió siendo el rey con 13 plusmarcas para los Juegos y México, que sentó cátedra con un tercer escaño por países que rebasó ampliamente las expectativas y las 23 de oro de Mar del Plata 1995, con 37 del metal áureo.
Chile, otro descollante, con su mejor papel y el único récord mundial del encuentro limeño a cargo del tiro con arco del estadounidense Brady Ellison, quien marcó 702 puntos de 720 posibles en la ronda de clasificación del arco recurso a 70 metros.
Argentina, el coloso de los deportes colectivos. Acumuló oros en hockey con leonas y leones; fútbol de varones; voleibol, softbol, baloncesto y balonmano masculino, en una de sus mejores performances en citas de América.
Más globalización deportiva, algunos chispazos que revelan nombres de Aruba, El Salvador, Honduras, Granada; un paso adelante de República Dominicana, Ecuador y Panamá.
Mención especial para Colombia. Más pronto que tarde, los cafeteros serán potencia continental. Hacia eso marchan y no sólo por las excelencias de Mariana Pajón (BMX) y Anthony Zambrano, doble monarca en 400 y 4×400 lisos.
Nos vamos sin olvidar jamás el Cariñito (…): Lloro por querete, por amarte, por desearte/Ay cariño, ay mi vida/Nunca pero nunca me abandones Cariñito/ Nunca, pero nunca me abandones Cariñito.
yas/ft: Vía: Prensa Latina



