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Opinión

Liga mexicana enfrenta una crisis (23)

Si bien lograron «algunos” de sus propósitos, principalmente el de traer jugadores de calidad ligamayorista (lo cual es sabido por todos) tuvieron que afrontar la amarga realidad de tener pérdidas en una de sus empresas, de la que consideraban – al principio – que podían obtener «pingūes ganancias”.

Branch Rickey/ Fuente Externa

 

Por Cesuar Naranjo

«LA LIGA MEXICANA ENFRENTA UNA CRISIS». Este es, precisamente, el título del Capítulo 26 del libro de John Virtue «SOUTH OF THE COLOR BARRIER», (pag. 183).


Conviene irnos directamente al asunto dado lo que dijimos al final del capítulo pasado. Y es que no todo fue «color de rosa» para los PASQUEL en la temporada de 1946, como ellos esperaban.


Si bien lograron «algunos” de sus propósitos, principalmente el de traer jugadores de calidad ligamayorista (lo cual es sabido por todos) tuvieron que afrontar la amarga realidad de tener pérdidas en una de sus empresas, de la que consideraban – al principio – que podían obtener «pingūes ganancias”.


Pero llama nuestra atención la baladronada que echó JORGE PASQUEL CASANUEVA cuando – ¡seguramente! – quiso dar un mentis a las no pocas críticas que surgieron en algunos medios informativos del vecino país apenas empezó a soltar las enormes cantidades para traer a su liga a los mejores jugadores posibles.


La crítica, obviamente, fue en el sentido de que PASQUEL *no iba a tener lo suficiente para pagar los salarios; y, en una palabra, se iba a arruinar».


Su respuesta no se hizo esperar. Pero veámoslo tal como lo consigna Virtue en el capítulo 20 (pág 146): «PASQUEL se declaró más que listo para apostar dos millones de dólares en la certeza de que la Liga Mexicana no iría a la quiebra por pagarles altos salarios a los jugadores ligamayoristas» tal como se atrevió a pronosticar la prensa norteamericana.

Conrado Marrero/ Fuente Externa


«Si los propietarios de equipos de las Ligas Mayores tienen dudas sobre que no podamos concluir la temporada (1946) estamos dispuestos a depositar dos millones de dólares en el National City Bank de Nueva York…y deseamos que ellos depositen la misma suma. Los cuatro millones les serán dados a los caballeros (gentlemen) que controlan el monopolio en los Estados Unidos si la Liga Mexicana fracasa; o serán para la Liga Mexicana si eso no sucede». Agrega Virtue: «ninguno aceptó el reto».


Dos años después (1948, en circunstancias totalmente diferentes PASQUEL les restregó a quienes habían opinado que la Liga tronaria: «en 1946 dijeron que la Liga no aguantaría ni siquiera dos meses; ¡bueno, pues ahí la tienen! Seguimos caminando y confiamos en que lo seguiremos haciendo…».


Y, cierto, la Liga no tronó (está próxima a inaugurar su temporada número 97). Pero, al final hubo números rojos de una manera notoriamente cuantiosa como lo señalamos en el capítulo anterior (y que JORGE PASQUEL absorbió como una deuda de honor»).


Y aquí es donde me atrevo a ser preguntón una vez más: si eso les ocurrió a los PASQUEL con apenas 22 jugadores ligamayoristas, la mayoría de «medio pelo», ¿qué hubieran hecho si los JOE DIMAGGIO, TED WILLIAMS, STAN MUSIAL BOB FELLER HANK GREENBERG PHIL RIZZUTO, etc., etc., le hubieran tomado la palabra y hubieran venido a jugar en nuestro país? No hace falta imaginarlo.

Sam Breadon/ Fuente Externa
Y ni modos, a apretarse el cinturón. Ante esta situación PASQUEL decretó una reducción de salarios que en algunos casos sería a la mitad.


Como el millonario jarocho se había creado fama de desprendido (aunque ya dijimos no lo era con todos) se vio obligado a salir al paso de todo lo que se estaba diciendo, y a las reacciones que causó su decisión.


Al llegarles la noticia a los jugadores que para esas fechas andaban jugando en el beisbol cubano – 120, es el número que da Virtue – de los que también participaban en la Liga Mexicana, estos formaron frentes comunes (¡hasta BETO ÁVILA andaba en ese argūende!) para hacer un paro).


Veamos esto, con mayor detenimiento. Y que ya comenté en mi artículo número 20, en el sentido de que el beisbol organizado «había celebrado un convenio con la Liga Invernal Cubana – casi tan pronto como PASQUEL empezó a llevarse a los jugadores blancos» – para que esta liga, de ninguna manera, los aceptara para jugar en el torneo de esa isla. Lo mismo aplicaba para otros países caribeños en sus respectivos torneos Invernales. Se «supone» que esa disposición empezaría a aplicar a partir de la siguiente temporada; esto es, la de 1946/47.


Se dio el caso, «bastante casual», de que en el beisbol cubano surgió una escisión por conflicto de intereses. Y es que el fuerte empresario JULIO BLANCO HERRERA, dueño (según encontré en una página de Internet) de una cervecería así como del estadio Tropical de la Habana (¿qué tendría que ver con la «frondosa» ROSITA FORNĖS?), quien no estaba de acuerdo con lo que planteaban BOBBY MADURO y otros personajes involucrados en el beisbol cubano.


Por lo cual, aparte de la Liga Invernal Cubana «tradicional» (con antigüedad de casi 68 años) que seguiría con sus cuatro equipos, LEONES de la HABANA, ALACRANES de ALMENDARES, MONJES o TIGRES de MARIANAO y ELEFANTES de CIENFUEGOS, BLANCO fundaba otra liga, la que llevó el nombre de «FEDERACIÓN», también con cuatro equipos.


Un tanto impreciso en los datos, (no siempre las páginas de Internet tienen la información requerida), parece que los nombres de algunos de esos equipos eran «ORIENTE» y «SANTIAGO»; al menos, con “ORIENTE”, se menciona que estuvo el pitcher CONRADO MARRERO quien, recordarán, mencionamos que estuvo en la Liga Nacional Mexicana.


Por cierto, que PASQUEL lo quiso contratar por “600 pesos, más los gastos”. ¿sería después de que “tronó” la Liga Nacional? Haya sido “una cosa, u la otra”, el caso es que (transcribo de la página de Internet) “después que MARRERO le pidió una garantía (no habría por qué criticarlo) “uno de los PASQUEL le dijo con arrogancia: ¡estás hablando con un hombre de 50’000,000 de pesos! MARRERO lo mandó por “una pipe line”….”.


(Pero debemos hacer notar que «cincuenta millones de pesos» nos parecen pocos para que ese haya sido el capital de «los PASQUEL» pues ROBERT WEINTRAUB, en su libro «La temporada de la Victoria; el fin de la Segunda Guerra mundial; y el nacimiento de la época de oro del beisbol» pone en su boca estas palabras: «What is money?…I have forty, fifty, sixty millions…», que consignamos en nuestro tercer capítulo, con la aclaración de que tal o cual cantidad sería en dólares»).


El caso es que, para no hacer demasiado largo el asunto, la liga «oficial» cubana NO aceptaría a «esos jugadores».
Pero, ya viendo parte de la historia de la liga, por esa temporada, encontramos que «las cosas no parecían haber cambiado», pues de lo que dijo VIRTUE (página 144) de que «TOMÁS de la CRUZ, SANTOS AMARO, AGAPITO MAYOR, y managers como ADOLFO LUQUE (por mencionar a unos cuantos) habían fundado otra liga»; y es el caso de que vemos que MAX LANIER, FRED MARTÍN, GEORGE HAUSSMAN, los mismos SANTOS AMARO, ADOLFO LUQUE, MARTÍN DIHIGO, etc., siguieron participando en la Liga Oficial.


LUQUE, por cierto, fue el manager campeón, con los Alacranes (hubo duelos, al estar por concluir la temporada, que enfrentaron a LANIER contra su paisano Martin; y LOU KLEIN se llevó el título de bateo).


¡En fin! Que si incluimos estos comentarios, es para no vernos cortos en nuestras apreciaciones al respecto. Y para encontrar que, finalmente, el arreglo “surtió sus efectos”. Veamos otra página de Internet: “Este pacto resultó un golpe casi mortal a PASQUEL. Para rematar, en 1947 JACKIE ROBINSON firmó con los Brooklyn Dodgers…Poco a poco, los jugadores negros se fueron insertando en las selecciones (sic) de las Mayores y la Liga Mexicana perdió uno de sus principales incentivos”.


Ahora bien; con todo y «el frente común» que hacían esos jugadores, llevaban la de perder y de «doblar las manos» ante la decisión de PASQUEL, pues estando impedidos de jugar en el beisbol organizado, NINGUNO de ellos PODRÍA participar en ligas reconocidas por ese organismo oficial; y lo único que les podía quedar – de no aceptar la rebaja que les haría PASQUEL – era jugar en ligas independientes («outlaw», proscritas» según usa la palabra VIRTUE), las cuales aparte de no poderles pagar buenos sueldos, la mayoría estaba en Canadá.


Y aquí cabe decir que no, «de balde», PASQUEL había leído «las vidas» de Alejandro Magno, Napoleón, Mussolini, el Mein Kampf de Hitler! Él sabía cómo tenía que librar «la batalla». Y la ganó.


Pues, con excepción de muy pocos (GARDELLA, OWEN – ambos «por las razones que ya sabemos» – y ACE ADAMS) casi todos los jugadores ligamayoristas regresaron a la Liga Mexicana a una nueva temporada, la de 1947. Pero, ahora, TODO había cambiado en cuanto a las INTENCIONES de PASQUEL.


Dice VIRTUE lo siguiente (pág. 183): «En lugar de llevarse a cabo una fastuosa ceremonia de inauguración por un nuevo estadio en la ciudad de México, con capacidad para 50,000 personas, PASQUEL canceló el proyecto, lo mismo que los demás”.


(Finalmente) se dio cuenta que la «base» de aficionados para llenar los grandes estadios no existe, en realidad…». Y ASÍ FUE, «UNA TRISTE REALIDAD».


Pero, «a pesar de todo», PASQUEL no cejaba en sus intenciones de seguir contratando jugadores ligamayoristas.
Y se «dio su vuelta» por Cuba, en esos inicios de 1947, cuando – precisamente – BRANCH RICKEY había decidido llevarse al equipo de los DODGERS de BROOKLYN a realizar su «spring training» en la isla; esto con el fin de no enfrentarse a problemas mayores, que podía acarrear el ingreso del primer jugador negro en las Ligas Mayores (Y ¡por cierto!, que fue precisamente cuando BETO ÁVILA se acercó a RICKEY para que éste lo contratara; BETO le mostró sus cualidades en el spring training, pero no se quedó con la organización de los Dodgers pues el MAHATMA no le llegó «al precio»).


El caso es que PASQUEL – dice VIRTUE – se entrevistó con «40 jugadores» de ese equipo («por si me preguntan, casi todo el plantel»). Pero ninguno acepto.


LA TERQUEDAD DE PASQUEL. Ahí en Cuba, dijimos, estaba «el Mahatma», BRANCH RICKEY. Y éste, al saber en qué hotel estaba hospedado el veracruzano, quiso hablar con él, por teléfono. Dijo, el mismo PASQUEL: «tan pronto me di cuenta de que era RICKEY, le colgué. No quería nada, con él».


Tal vez “alguien” pueda querer “corregirme el guión”, y considere que esa posición que adoptó PASQUEL “no haya sido TERQUEDAD” y, sí, “dignidad”. Trataremos de analizar este punto.

Julio Blanco Herrera junto a Rosa Forné/ Fuente Externa


DICEN QUE «HABLANDO SE ENTIENDE LA GENTE…¡PERO! No voy a utilizar palabras «suavizadas» para referirme, en este caso, a JORGE PASQUEL; no hay necesidad. Seré directo: él era demasiado orgulloso. Eso se puede ver, fácilmente, al recorrer – en la lectura – las páginas del libro de John Virtue.


Y ese «orgullo» lo volvía «testarudo». Sin entender razones.


Si bien «parece», por un lado, que los propietarios de los equipos de las Ligas Negras no buscaron tener un encuentro con él, a fin de poner «en claro» las cosas (desecharon la propuesta que en cierto momento les hizo EFFA MANLEY al respecto, según consigna Virtue en la página 95 de su libro), algunos de los dueños de equipos de las Ligas Mayores si lo hicieron, buscando un diálogo amigable. Al menos, BRANCH RICKEY lo intentó.


Otro de ellos lo fue SAM BREADON, el dueño de los Cardenales de San Luis, y uno de los más afectados por la «piratería» de jugadores llevada a cabo por PASQUEL. No olvidemos que se trajo a jugadores importantes de eso equipo, sobre todo a MAX LANIER, quien estaba en el mejor momento de su carrera.


Y BREADON vino a México. Pero eso lo veremos en el próximo capítulo.



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