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Fugas desangran deporte cubano y amenazan su linaje olímpico

La cadena de fugas se produce cuando Cuba enfrenta una oleada migratoria, en medio de su peor crisis económica en tres décadas, por los efectos de la pandemia y el recrudecido embargo estadounidense.

La lanzadora de disco cubana Yaimé Pérez compite en el Mundial de Atletismo en Eugene, Estados Unidos, el 20 de julio de 2022. Fuente Externa

La Habana (AFP).- El creciente éxodo de deportistas cubanos, impulsado por la difícil situación económica que vive la isla, parece no tener fin y ha encendido las alarmas de cara a los Juegos Olímpicos de París-2024, con la pérdida de campeones, mundialistas y grandes prospectos.

La cadena de fugas se produce cuando Cuba enfrenta una oleada migratoria, en medio de su peor crisis económica en tres décadas, por los efectos de la pandemia y el recrudecido embargo estadounidense.

En julio, el Instituto Cubano de Deportes (Inder) confirmó que la atleta Yaimé Pérez, lanzadora de disco, abandonó su delegación en Estados Unidos, cuando participaba en el mundial de atletismo de Eugene-2022, donde Cuba obtuvo su peor actuación en esos eventos.

Como suele hacerlo en estos casos, el instituto calificó la fuga de «grave indisciplina».

Pérez, de 31 años y campeona en Doha-2019, se quedó en una escala en el aeropuerto de Miami cuando regresaba a la isla. Antes también se había quedado ahí la jabalinista Yiselena Ballar, de 19 años.

En marzo el piragüista Fernando Dayán Jorge, campeón olímpico en Tokio-2020, abandonó a su grupo en una base de entrenamiento en México.

Según el periodista Francys Romero, autor del libro «Historias de la emigración del béisbol cubano (1960-2018)», en los últimos tres años han salido de Cuba o roto con las federaciones de la isla más de un centenar de deportistas, incluidos astros olímpicos de la talla de Juan Miguel Echevarría (salto de longitud), Ismael Borrero (lucha) y Andy Cruz (boxeo).

– «Replantearse esa política» –

«Los cubanos tienen ese potencial, tienen un gran desarrollo deportivo y entonces decidiendo que este potencial lo pueden desarrollar, que les puede ir mejor en otras latitudes, no lo van a dudar», dice a AFP el académico de la Universidad de Costa Rica, Jorge Lobo.

«No hay mucho que darle vuelta al asunto, es la movilidad social, que es esencial en la vida moderna», y «Cuba tiene que replantearse esa política», que no da condiciones materiales a sus deportistas para retenerlos. «Se le van a desertar bastantes».

En un intento por frenar las fugas, las autoridades autorizaron en 2013 a sus deportistas a fichar en clubes extranjeros.

El voleibolista, Robertlandy Simón, que se fue en 2011 y uno de los que ha brillado en el exterior, cree que sus colegas seguirán yéndose por razones económicas.

«No tienen la posibilidad de tener una vida plena en nuestro país y esa posibilidad se la dan otros países», asegura el jugador, readmitido en la selección de su país en 2019, tras casi una década jugando en otras ligas como la italiana y la brasileña.

En Cuba, aún «demostrando mucha calidad, simplemente no consigues lo que quieres, tu familia en general pasa mucho trabajo» y «lo que quieres es ayudar», añade Simón, considerado el mejor central del mundo.

Leonel Suárez, doble medallista olímpico y doble mundial en decatlón – afincando en Estados Unidos -, coincide en que Cuba debe hacer «una buena reforma» y dar mejores condiciones a sus deportistas para «salir del hueco», señala.

La migración en el deporte de Cuba, por décadas una potencia olímpica, no es nueva, comenzó desde el triunfo de la revolución en 1959, cuando se abolió el deporte profesional, pero las salidas aumentaron en la década de 1990.

Más de 800 deportistas se fueron en los últimos diez años, según cifras oficiales.

– «Una merma» en París –

La preocupación es que las fugas se dan a inicios de un ciclo olímpico corto de tres años.

«Veremos una merma en los resultados de Cuba en los Juegos Olímpicos», porque «renovar y reponer las salidas no es fácil», opina un experto cubano, que prefirió no revelar su identidad.

«Un deportista de élite no se forma en cuatro, ocho ni diez años», y «darles titularidad a segundas figuras no es una garantía de éxito inmediato al primer nivel», añade.

En junio pasado, los triplistas Jordán Díaz, Andy Díaz y Pedro Pablo Pichardo, campeón olímpico y actual líder del ranking mundial, coparon el podio en la Liga de Diamante de París, pero ninguno representaba a la isla.

El boxeo, «buque insignia» del deporte cubano fue autorizado en mayo pasado a subirse al ring profesional. No sufría una baja importante desde que el doble campeón olímpico, Robeisy Ramírez, abandonó en 2018 la selección en México.

Sin embargo, el campeón olímpico y triple monarca mundial Andy Cruz fue expulsado en julio pasado del deporte cubano, tras un intento de emigrar de manera ilegal en balsa desde la isla.

«Me quiero iiiiir», se leía entonces en una caricatura suya colgada en su cuenta de Twitter, entre otros mensajes que expresan su desesperación por llegar a las grandes arenas de Estados Unidos, donde se disputan los principales títulos del boxeo.

Via: metrolibre.com

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