Max Verstappen se fue de vacaciones con un dejo de intranquilidad. Es cierto que, al ver la tabla de posiciones, esos 78 puntos de ventaja sobre Lando Norris con los que llegó al parón del verano boreal eran un aliciente importante.
La inquietud del neerlandés, y de todo el equipo Red Bull, pasaba por el rendimiento de los McLaren, aunque el equipo de Woking no terminaba de redondear con resultados concretos la superioridad que mostraba.
El tricampeón se fue a descansar con algunas dudas… La vuelta a la acción, definitivamente mostró que Max está en aprietos serios y que el team de las bebidas energizantes tiene en jaque más que nunca la Copa de Constructores tras la brillante victoria de Norris en el GP de Países Bajos, 15ª fecha del Mundial.
A Norris le faltaba un golpe de hervor para calzarse la chapa de serio aspirante a quitarle la corona a Verstappen.
El mismo inglés lo había reconocido antes de la competencia en Zandvoort. «Después de la primera mitad de la temporada, no he rendido al nivel de un campeón del mundo, así de simple.
En algunos momentos he rendido y lo he hecho en muchas carreras, pero también ha habido pequeñas cosas que me han fallado en el camino, y esas son cosas que no me puedo permitir”, se sinceró. Y tenía razón.
En algunos casos el equipo tampoco tomó las decisiones correctas, pero en todo lo que le corresponde a él, había fallado en España al perder en el pique desde la pole, situación que repitió en Hungría. Y nuevamente falló en ese rubro en Países Bajos.
En la largada, Verstappen le birló la punta desde el segundo cajón de partida con una amplitud casi inusitada para la poca distancia que hay hasta la primera curva. Parecía que Lando otra vez mostraba esa falta de cocción para ser un real contendiente. Sin embargo, el inglés se recuperó, ¡y cómo!
Vi.a: ESPN.com



