Bangkok, 16 mar (EFE).- La selección femenina de fútbol de Irán viajará este lunes por la noche a Omán tras casi una semana en Malasia, según confirmó a EFE la Confederación Asiática de Fútbol, después de la polémica por no cantar el himno nacional durante su participación en la Copa de Asia en Australia.
Una veintena de miembros de la selección llegaron a Kuala Lumpur la noche del pasado martes, y habían permanecido en un hotel de la capital malasia hasta ahora. La Confederación Asiática de Fútbol no aclaró si la selección se desplazará de Omán a Irán, sumido en el conflicto tras la ofensiva de EE. UU. e Israel del 28 de febrero.

La selección llegó a Australia antes de que irrumpiera la guerra en Irán y, durante el partido inaugural frente a Corea del Sur el 2 de marzo, evitaron cantar el himno nacional iraní, lo que suscitó que desde una televisión del país persa se las tildase de «traidoras».
Ante la polémica y los temores de posibles represalias en Irán, siete integrantes de la selección pidieron asilo humanitario en Australia, pero cinco se acabaron retractando con el paso de los días, y solo quedan dos en el país austral.
La selección cuenta con 26 jugadoras en lista, incluidas las dos que se han quedado en Australia. Se desconoce exactamente cuántas personas más, contando personal técnico y demás, habían viajado al país austral para la Copa de Asia.
Las mujeres sí entonaron el himno en el segundo y tercer partidos, antes de ser eliminadas por Filipinas el 8 de marzo. El presidente de EE. UU., Donald Trump, urgió al primer ministro de Australia, Anthony Albanese, a que les concediera asilo, lo que ofrecieron las autoridades australianas a toda la selección.
La clasificación de la selección iraní para la Copa de Asia femenina, la primera desde 2002, fue celebrada por activistas que defienden la igualdad de género, especialmente por la opresión que impone el régimen de Irán a las mujeres, como el uso obligatorio del velo en espacios públicos.
Esta imposición fue uno de los detonantes de las protestas registradas de finales del pasado año y comienzos del actual en Irán, que se saldaron con 3.117 muertes reconocidas por el régimen islámico, aunque organizaciones de derechos humanos triplican ese balance. EFE



