
El colega y veterano de la crónica deportiva nacional Santana Martínez, manifestó su descontento en redes sociales con relación al trato hacia la prensa deportiva en las actividades del baloncesto de Santiago, de la cual nos hacemos eco.

El Torneo de Baloncesto Superior de Santiago (Abasaca ) y la Liga Nacional de Baloncesto (LNB) son plataformas de alto nivel, cargadas de pasión e impacto mediático. Precisamente por eso, resulta cada vez más difícil justificar una falla que se repite temporada tras temporada: el trato, la ubicación y la seguridad de la prensa deportiva.
El cronista no llega a estos escenarios a ocupar una silla. Llega a TRABAJAR . A informar, analizar y proyectar un producto que vive, en gran parte, de la cobertura que recibe. Minimizar ese rol o colocarlo en condiciones inadecuadas no es un descuido menor: es una señal preocupante de desorden organizativo.
Ubicar periodistas en zonas inseguras, improvisadas o expuestas no debería ser parte del paisaje normal de un torneo que dice ser profesional. En ambientes donde la emoción se desborda y la tensión es constante, la seguridad no puede depender de la suerte. Eso aplica tanto para ABASACA como para la LNB.
Aquí no se habla de privilegios. Se habla de condiciones mínimas de trabajo y de respeto a la dignidad profesional. Un evento que se respete cuida a todos los actores que lo sostienen, incluyendo a quienes lo cuentan.
Pero hay un punto que no puede seguir esquivándose:
Si esta realidad es conocida por muchos, ¿Por qué el gremio guarda silencio?
La pregunta incomoda, pero es necesaria.
¿A qué se le teme?
¿A perder una acreditación?
¿A quedar fuera de los empleos del circuito?
¿A incomodar a quienes deciden?
Como yo no tengo compromiso con nadie y no temo a nada, alzo la voz por aquellos que no se atreven.
El silencio no protege al periodista ni fortalece a las instituciones. Solo normaliza una práctica incorrecta y debilita al propio gremio. Callar ante condiciones inadecuadas no es prudencia; es resignación.
Defender mejores condiciones no es confrontar, es exigir profesionalismo. Las ligas que aspiran a crecer deben entenderlo. Y los cronistas también deben asumir su cuota de responsabilidad.
El respeto debe ser mutuo y firme. El periodista cumple su rol. Las organizaciones deben cumplir el suyo. Y el gremio (ACDS ), cuando es necesario, debe alzar la voz.
El baloncesto de Santiago merece excelencia dentro y fuera de la cancha. Mientras la prensa siga siendo tratada como relleno y mientras el silencio pese más que la dignidad la deuda seguirá abierta.











