Miami, Fl.-He visto muchas críticas contra Sophie Cunningham por el gesto que hizo durante un partido de la WNBA. Sin embargo, creo que el enfoque está equivocado.
Para mí, la verdadera polémica no es que una jugadora haya expresado su desacuerdo. La verdadera polémica es que el baloncesto femenino siga enfrentando situaciones que muchas de sus propias protagonistas consideran injustas.
Siempre he defendido el deporte femenino y creo que las categorías femeninas fueron creadas para que las mujeres compitan entre sí en igualdad de condiciones. Cuando ese principio se pone en duda, es lógico que surjan reacciones, incluso de las propias atletas.
No todos tendrán la misma opinión, y eso es parte de cualquier sociedad democrática. Pero tampoco se puede pretender que las jugadoras permanezcan en silencio cuando sienten que la esencia de su deporte está cambiando.
A Sophie Cunningham la han convertido en el centro de la discusión. Yo creo que el debate va mucho más allá de un gesto. La pregunta que realmente debe responder el deporte es si se está protegiendo la equidad que dio origen a las competencias femeninas.
Podrán llamarlo polémica. Yo prefiero llamarlo un debate que tarde o temprano todas las organizaciones deportivas tendrán que enfrentar con seriedad, escuchando primero a quienes más directamente viven esa realidad: las propias mujeres que compiten en la cancha.
Espero que algún día los hombres disfrazados de mujeres, ya no compitan más con la féminas.



