Por Edilberto Méndez
La búsqueda de talentos se ha convertido en una prioridad para las autoridades y técnicos deportivos dominicanos debido a la necesidad que tiene el país de garantizar el relevo de la actual generación de atletas.
Pero encontrar a los futuros representantes del país en la arena deportiva resulta una tarea compleja, y mucho más, cuando se trata de disciplinas no tradicionales y menos practicadas.
No sucede lo mismo cuando se habla, por ejemplo, de peloteros. En ese caso Dominicana muestra importantes resultados producto al andamiaje que tienen armado con las Grandes Ligas estadounidenses y los criollos dedicados a esos menesteres o de las voleibolistas con Cristóbal Marte al frente y su proyecto de selecciones nacionales.
Sin embargo, este sistema no funciona así en el resto de las disciplinas deportivas y conformarse con brillar en el béisbol, en el voleibol femenino, el boxeo o en algún otro deporte priorizado, considero no debe ser la filosofía de esta nación si desea colocarse en la avanzada deportiva.
Desarrollar el sistema de búsqueda y atención de los talentos es complicado, tiene muchos poquitos imposibles de abordar en un trabajo periodístico, sin embargo, existen tres aspectos muy importantes: el respaldo económico, el trabajo de los entrenadores y la aplicación de la ciencia y técnica.
En lo económico, para un país como la República Dominicana, que marca la punta en esa materia en la región, no sería complicado dedicar una buena partida del Presupuesto para el desarrollo de la actividad de los músculos, eso no sería un acto heroico, solo un esfuerzo adicional.
Y en cuanto a los otros aspectos vale la pena traer a colación lo expuesto al respecto el pasado año a Diario Libre por el expresidente del Comité Olímpico Dominicano doctor José Joaquín Puello.
Al referirse a la ciencia aplicada al deporte Puello expresó: “esa es una tarea pendiente, el deporte es pura ciencia ya”. “Porque todo lo que tiene que ver con la miología (estudio de los músculos), metabolismo, biomecánica es pura ciencia y llegó para quedarse”.
Puso de ejemplo cómo solo en la biomecánica -la ciencia del movimiento-, los países que priorizan el deporte, llevan a cabo sus investigaciones.
No es lo mismo un atleta de San Cristóbal, que se crió cercano al mar a uno de Constanza que estuvo toda su vida en la altura, dijo el doctor. Ahí entonces entra la ciencia a jugar su papel que ayuda a detectar “talentos ocultos”.
Con respecto a los entrenadores precisó que ellos son “parte esencial de un atleta, no es sólo físico, es también en lo moral” y consideró que ellos “son pívot, verdaderos maestros”, y por eso habló de la necesidad de crear una escuela de entrenadores que en su momento algunos ministros deportivos han tocado.
La República Dominicana debe salir de inmediato tras los talentos, identificarlos y trabajar con ellos, estos existen y el amor por el deporte está multiplicado…ir tras ellos, de seguro traerán los resultados.



