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Juanchy Sánchez, grato en mi memoria

Juanchy fue para quien esto escribe, más que un hermano.

Juan Sánchez Peralta. Fuente Externa

Héctor García

He leído varias veces una expresión que dice: “Dios nos dio memoria para nunca olvidar a quien
amamos”.

El uso de la introducción es para recordar al gran amigo Juan Bautista Sánchez Peralta, (Juanchy), quien el recién pasado sábado 20 de enero, cumplió tres años de fallecido.

Juanchy fue para quien esto escribe, más que un hermano. Nos hicimos amigos en el béisbol juvenil y compartimos en diversos escenarios, hasta el punto de ser cercanos en lo familiar.

A la hora de su muerte era el principal accionista de la franquicia de béisbol Águilas Cibaeñas, la que comercializó exitosamente durante muchos años, hasta que por envidia “recibió una puñalada trapera” y su empresa, no pudo continuar el negocio.


Sin embargo, se mantuvo siempre al lado de las Águilas, como ejecutivo y fanático apasionado.

Hijo de uno de mis grandes amigos y protector, el ingeniero Juan Bautista Sánchez Correa, quien me enseñó a mediados de la década del 70 a asistir a “reuniones” celebradas pasadas las 12 de la
madrugada.


Nos sentábamos en el Parque los Chachases de Santiago, junto a Panchito, el dueño de una Cafetería y Heladería que había en la avenida Juan Pablo Duarte, esquina Restauración, el doctor Oscar Gobaira y el cronista deportivo Vlen Budagir y yo.

Hablábamos de muchas cosas dos y tres veces por semana.

Con Juanchy desarrollé siempre proyectos profesionales, como hacer  varias ediciones de los libros de las Águilas, así como el primer periódico de circulación gratuita en Series del Caribe de béisbol.

En el terreno de juego, en diversas ligas de softbol, siendo quien esto escribe, su dirigente, siempre discutimos, porque era un jugador malísimo de softbol y quería que lo colocara entre tercer y cuarto
bate, de la alineación. Confieso que quien lo miraba joven, grande, fuerte, uniformado provisto de “guantillas, rodilleras y otras indumentarias”, lo firmaba.


Lo resumo como un muchacho grande, trabajador y honesto, que se marchó a destiempo y en plena producción de su vida, pero logró dejar una familia honorable, la que procreó junto a su esposa Iris
Núñez, Dejó cinco hijos que lo adoraban.

Era hermano de Jochy, Verónica, Luichy, Ana María y Carlos, Sánchez Peralta, con quien mantengo estrechas relaciones de amistad y respeto.


¡Juanchy, no es fácil aceptar tu ausencia, pero tu recuerdo sigue siendo grato para mi memoria!

Allá nos vemos, quizás pronto.

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