Por Alexander Gómez
En una emocionante muestra de resiliencia y poderío ofensivo, José Ramírez lideró el épico regreso de los Guardians, quienes superaron un déficit de 0-2 en la serie para vencer a los White Sox en el decisivo Juego 5 de la Serie Divisional de la Liga Americana.
La figura dominicana, quien había atravesado momentos complicados en los primeros encuentros, volvió a ser el motor del equipo al conectar un cuadrangular clave ante un lanzamiento sumamente bajo que rompió el libreto táctico de los rivales.
Tras el compromiso, Ramírez subrayó la mentalidad del grupo para no darse por vencidos:
«Como grupo, teníamos una mentalidad clara de que sabíamos que podíamos regresar… sabíamos que podíamos regresar y jugar nuestro béisbol, y solo teníamos que entender eso».
El antesalista estrella no solo destacó el impacto de la ofensiva, sino también el sólido desempeño del lanzador abridor Gavin Williams, cuya labor sobre el montículo devolvió la serenidad al banquillo local en el choque definitivo.
Ramírez reconoció que la intensidad de la postemporada transforma el ambiente en el camerino y eleva la exigencia al máximo nivel.
«En estos partidos siempre quieres dar lo mejor porque es a ganar o morir. Si no ganas, te vas a casa, y este equipo realmente quiere hacer las cosas bien», afirmó Ramírez ante la prensa tras ser vitoreado por miles de fanáticos en el Progressive Field.
Para Cleveland, la victoria representa una valiosa revancha histórica respecto a series pasadas en las que habían dejado ir ventajas similares, consolidando ahora un grupo unido que avanza firme en la búsqueda del título divisional.
Afrontar el desgaste de una larga campaña de 162 partidos y coronarlo con celebraciones en octubre es, según el propio Ramírez, la recompensa al trabajo de todo un año.
«La unión del equipo es lo que hace que esto suceda», concluyó el jugador franquicia. «Sabíamos que estábamos contra la pared, pero para eso estábamos aquí».


