Tuto Tavarez
SANTIAGO.- La raqueta de tenis de mesa se hereda de generación en generación en la familia Vila, con el consabido refrán de que lo que se hereda no se hurta.
Después de la historia escrita por el “Patriarca” Juan Vila, que lo llevó a la inmortalidad del deporte dominicano, sus hijos y familiares han seguido los pasos.
Para los Vila la mesa de pingpong es tan familiar como la de sentarse a ingerir los alimentados.
Después de Juan y Olga el apellido Vila ha estado en primera fila cuando se trata de la pequeña raqueta y la ágil pelotita blanca.
Basta mencionar nombres como Juancito, Héctor, Isaac y ahora Iván, como herederos que van pisando las huellas dejadas por el padre.
LE TOCA A IVAN
El más reciente título a la colección de los Vila lo aportó Iván Antonio, quien se coronó campeón nacional y se llevó invicto las Eliminatorias Nacional Sub-11.
Ese hecho llevará al prometedor jugador a representar la República Dominicana en Ecuador.
Para ese compromiso internacional, continúa con su preparación en el Complejo Deportivo de La Barranquita, donde su padre conformó una escuela de esta disciplina deportiva.
Iván Antonio es estudiante sobresaliente en el Instituto Evangélico, donde fue recibido con entusiasmo por profesores y alumnos luego de su hazaña.
Los profesores lo califican como un estudiante de excelentes calificaciones escolares, las cuales combina con sus destrezas para jugar al tenis de mesa.



