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Opinión

Historia del Periodismo

Y es que ya después de las hojas volantes y las publicaciones por entregas, en 1666 se publicó en la capital de la Nueva España el primer papel noticioso con el nombre de Gaceta (1). 

La Gazeta de México. Fuente Externa

(IV)

Por Jesús Alberto Rubio

A Juan Ignacio de Castorena Ursúa y Goyeneche se le considera el primer periodista mexicano al publicar la Gaceta de México el 1 de enero de 1722. 

Pero su aparición no fue espontánea. 

Y es que ya después de las hojas volantes y las publicaciones por entregas, en 1666 se publicó en la capital de la Nueva España el primer papel noticioso con el nombre de Gaceta (1). 

Luego, en 1679 aparecieron tres más tituladas Primera Gaceta, Segunda Gaceta y Tercera Gaceta (2). 

En 1696 surgió en la Nueva España el “Mercurio Volante”, catalogado como el primer periódico de América. 

Finalmente, en 1722 apareció nuestro primer periódico: La Gaceta de México, de Juan Ignacio de Castorena Ursúa y Goyeneche. 

Y no obstante la rígida censura que imperaba en la Nueva España, impidiéndose la libre manifestación de las ideas, Castorena contribuyó con su indudable genio con la publicación de un periódico muy completo. 

Aunque sólo tuvo de vida seis meses, de enero a junio, la Gaceta de Castorena sentó las bases del actual periodismo mexicano. 

Se editó mensualmente en ocho páginas y su colección consta de 48 páginas. Fue el primero en estructura secciones, presentando primer noticias oficiales, religiosas, comerciales, sociales y marítimas. 

En el No. 2 de febrero abrió una sección llamada “Nuevos Libros”. 

Las noticias oficiales estaban divididas en zonas, o sea, por ciudades tales como Guadalajara, Veracruz, Puebla, Valladolid (hoy Morelia) e incluso trajo informaciones provenientes de La Habana, Guatemala, Madrid, Paris y Roma. 

Desaparición de la Primera Gaceta 

La desaparición de la primera Gaceta de México, que cambió su nombre a “Mercurio de México” que existió hasta 1742, quizá se deba a que Castorena perdió una pequeña fortuna económica como editor y ello, no obstante pertenecer a un sector del clero más o menos pudiente. 

Se debe entender que en pleno siglo XVII, entre otras cosas, debido a la escasez de casas impresoras, de papel especial para imprimir, tintas, etc., la aventura de publicar un periódico resultaba demasiado caro por un lado…  y problemático por otro. 

Algunos historiadores insisten en decir que la muerte de la Gaceta de México se debió a que Castorena fue promovido por la Diócesis de Yucatán, pero esta versión no es muy fidedigna ya que desde la aparición del periódico hasta el cambio eclesiástico medían seis años. 

Más bien, existe unanimidad en afirmarse que el principal motivo que obligó a Castorena en dejar de publicar el periódico fueron, además de los económicos, la serie de rumores, murmuraciones y calumnias que en círculos clericales y monárquicos se empezaron a tejer contra él, lo que indudablemente le afectaba en su vida religiosa. 

Sin embargo, la semilla ya estaba sembrada. 

Años más tarde, otro sacerdote jesuita, Juan Francisco Sahagún de Arévalo y Ladrón de Guevara, se convirtió en el segundo editor de la Gaceta de México. 

Esta segunda Gaceta logró ser publicada durante once años (1728-1739) y su colección consta de 145 números. 

Fue, además, la primera en emplear lo que hoy se conoce como logotipo:  el águila y una serpiente. 

Jorge Calvimontes en su libro El Periódico, establece que en una gaceta de la época colonial (1760) era posible encontrar una columna de acontecimientos o la historia de la época, un ensayo de origen local o importado sobre cualquier tema, desde astronomía hasta el cultivo de las zanahorias […] 

En las colonias el periódico se popularizó porque se adaptaba perfectamente a los requerimientos de hombres ocupados que tenían gran necesidad de información práctica sobre todos los temas en palabras sencillas.

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