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Opinión

Historia del Periodismo

Asimismo, como se citó en su oportunidad dentro del desarrollo del texto descrito, va también un agradecimiento a la fuente consultada, la obra El Periodismo en México. 500 años de Historia, autoría de Luis Reed Torre y, María del Carmen Castañeda.

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Por Jesús Alberto Rubio

Hasta aquí llegamos con esta gran serie histórica; agradezco los comentarios de lectores, en especial al Ing. Mario Ibarra Mendívil, así como al colega editor del sitio web, Héctor García Sr., por la amabilidad que tuvo de publicar este importante contenido formativo.

Asimismo, como se citó en su oportunidad dentro del desarrollo del texto descrito, va también un agradecimiento a la fuente consultada, la obra El Periodismo en México. 500 años de Historia, autoría de Luis Reed Torre y, María del Carmen Castañeda.

Bien:

La entrevista a Creelman y… 

El 28 de febrero de 1908, The Mexican Herald, periódico subsidiado por la dictadura, reprodujo del Pearson´s Magazine la entrevista concedida por Díaz al reportero estadounidense James Creelman, en la que el viejo caudillo sugirió que podía dejar la presidencia, lo que despertó grandes expectativas entre los políticos mexicanos que se consideraban con los derechos o tamaños para ocupar el poder Ejecutivo.

El domingo 29 de mayo de 1910 se realizó una manifestación antirreeleccionista en la ciudad de México, a la cual, según narra Juan Sánchez Azcona, asistió con estandartes el personal de México Nuevo, Diario del Hogar, Anáhuac, El Paladín, Evolución, Lealtad, El Constitucional, México Obrero, Reconquista, El Precursor, El Grito del Pueblo, Padre Padilla, La Libertad, El Monitor Democrático, Civismo y Democracia, El Crepuscular, El Ciudadano, Labor, La Sombra de Morelos, El Veterano y el Hojo del Fantasma.

En el curso de esta manifestación se distribuyeron los 50 mil ejemplares del número único de La Prensa Independiente. 

La marcha terminó con un mitin celebrado frente a la sede de El Progreso latino, periódico de José Ferrel, desde cuyos balcones se dirigieron a la multitud varios oradores.

Después del cambio que significó el derrocamiento de Porfirio Díaz y ante las promesas de Francisco I. Madero de respetar la libertad de prensa, fue ésta, la que se dedicó a atacar a aquel que les había otorgado su respeto y libertad total después de que sobreviviera a un régimen que sólo toleraba y recompensaba a sus favorecedores, pero reprimía a quien pensara distinto.

No supieron los periodistas qué hacer con su nueva libertad, a un grado tal que el mismo José Vasconcelos lo calificó como “abuso de la libertad de prensa”. 

León de la Barra pidió a los directores de periódicos de la época medir sus críticas para no acrecentar los problemas que vivía México.

Fin del sueño de perpetuidad y la fotografía

En Enlace/Gaceta Interna del Instituto Mora, encontramos que el surgimiento de la violencia revolucionaria en 1910 terminó con el sueño de perpetuidad del gobierno porfiriano.

También los fotógrafos salieron a las calles a registrar los nuevos hechos y acontecimientos, enfrentando retos técnicos y tareas cada vez más complejas. 

El panorama típico del régimen y su retórica tradicional, que abarcaba inauguraciones oficiales, fiestas de caridad, actos cívicos y notas de la “alta sociedad” fueron desplazados en forma vertiginosa por nuevos escenarios caracterizados por combates sangrientos, luchas y escaramuzas, así como largas filas de familias cargando sus pertenencias y huyendo a sitios menos inseguros. 

En su huida a veces se confundían con grupos de soldados que cruzaban las calles. Nuevos actores sociales, procedentes en su mayoría de los grupos populares, que antes habían aparecido bajo el sesgo de la mirada costumbrista, etnográfica o criminológica, ocuparon el centro de atención de las cámaras con un protagonismo y una vitalidad inédita hasta entonces.

Se trataba de un México mayoritariamente campesino, retratado por fotógrafos con una mirada urbana moderna, fogueada en la prensa comercial y mercantil que se desarrolló en México en el último cuarto del siglo XIX.

Muchas de estas fotografías, alejadas de los ideales pictorialistas, con sus encuadres arriesgados o mostrando alguno de sus planos desenfocados, fueron recuperadas años más tarde desde perspectivas más vanguardistas y releídas como parte del proceso fundador de un fotoperiodismo moderno en México. 

Gracias.

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