(XIV)
Por Jesús Alberto Rubio
Veamos-prosigamos:
Papel de la prensa en las invasiones de Francia y EU: como ya se dijo, El Ateneo Mexicano, El Siglo XIX y El Monitor Republicano, fueron un vehículo formidable para difundir las ideas liberales de Francisco Zarco, Guillermo Prieto y Andrés Quintana Roo, entre otros intelectuales de la época.
También la prensa mexicana jugó un papel relevante durante la invasión francesa (1862-1867), con una respuesta drástica y violenta del gobierno imperial a los periodistas opositores.
Republicanos identificados con la causa de Benito Juárez como Francisco Zarco redactaron en La Independencia Mexicana; Guillermo Prieto en Monterrey con El Cura de Tamajón y El Monarca en San Luis Potosí, e Ignacio Ramírez que publicó La Opinión en Sinaloa y La Insurrección en Sonora.
Estos ilustres periodistas liberales tenían que ocultarse y verse obligados a emigrar constantemente al ser perseguidos por el imperio.
Los combatían personajes afines al gobierno monárquico de Maximiliano en las publicaciones El Boletín de Orizaba, El Verdadero Eco de Europa, La Opinión, La Reacción y El Veracruzano, además de La Prensa y El Pájaro Verde.
En esa época el ataque, el insulto, descalificación y la denostación por uno y otro bando, fueron la columna vertebral del contenido periodístico.
Guerra contra EU
El 13 de mayo de 1846 Estados Unidos declaró la guerra a México y sus ejércitos avanzaban por el norte del país.
Los federalistas comenzaban a pedir a gritos la vuelta de Santa Anna. Gómez Farías, Manuel Crescencio Rejón y José María Lafragua, derrocaron al presidente Mariano Paredes Arrillaga.
En su lugar pusieron a Mariano Salas quien convocó a un Congreso Constituyente que restableció la Constitución Federal de 1824.
Ese año aparecieron El Republicano de don Ignacio Cumplido, ex director de El Siglo XIX, así como en Puebla, Republicano, Trinchera Poblana y La Verdad.
Para el 14 de septiembre hicieron su entrada a México el general Santa Anna (¡otra vez!) y Valentín Gómez Farías como presidente y vicepresidente, respectivamente.
En tanto, las tropas de EU avanzaban: llegaban las noticias de la Batalla de La Angostura, la caída de Veracruz y la derrota de Cerro Gordo, cerca de Xalapa.
La prensa acusó a Santa Anna de falta de sentido común y hasta traición, y al mismo tiempo demandaba un levantamiento público contra las fuerzas estadounidenses en aquellos lugares que habían sido ocupados.
Pero en mayo de 1847, cuando se informó la llegada de Nicholas P. Trist como comisionado de paz, el periódico El Razonador comenzó una campaña que favorecía las negociaciones con EU, un punto de vista fuertemente impugnado por otros periódicos.
Algunos escritores estadounidenses también editaban periódicos en lugares que estaban bajo el control de Estados Unidos. Entre ellos estaban The American Eagle, The American Star y The North American.
Vale la pena advertir que The American Star, se convirtió en el primer órgano periodístico de EU publicado en inglés en nuestro país.
El objetivo de esos medios informativos era convencer a los mexicanos de la necesidad de aceptar los términos estadounidenses para la paz. The North American incluso realizó una campaña propagandística en favor de la anexión de todo México por parte de Estados Unidos.
Con el acercamiento del ejército del general Winfield Scott a la Ciudad de México, el ejército mexicano cerró todos los periódicos en julio de 1847 con la única excepción de El Diario del Gobierno (el boletín oficial).
No obstante, después de la caída de la Ciudad de México, la prensa liberal reanudó sus actividades en septiembre de 1847, principalmente a través de El Monitor Republicano y El Eco del Comercio, que se concentraban en refutar la prensa estadounidense en México y hacían campaña a favor de las negociaciones de paz.
Afanes expansionistas
Es importante recordar que la invasión de EU a México tuvo sustento en sus afanes expansionistas/presidente James K. Polo, firmándose con su triunfo el Tratado de Guadalupe Hidalgo con México –2 de febrero de 1848– perdiendo gran parte de su territorio (51%, incluyendo, claro, los paisanos que ahí vivían en ese periodo).
En tan trágica fecha perdimos California, Nuevo México, Arizona, Utah, Nevada, Wyoming, y parte de Colorado. Además, México renuncia a Texas, y la frontera internacional se establece en el Río Grande.
Por su parte, el gobierno norteamericano se comprometió a pagar las reclamaciones de sus ciudadanos contra México, a no exigir compensaciones por los gastos de guerra y a pagar 15 millones de pesos por los territorios cedidos.
Año pródigo en periódicos
Ese año aparecieron El Republicano de don Ignacio Cumplido, ex director de El Siglo XIX, así como en Puebla, Republicano, Trinchera Poblana y La Verdad.
En realidad, 1847 fue pródigo en la creación de periódicos, sobre todo en la provincia mexicana:
Don Bulle Bulle y la Revista Yucateca, El Extraordinario y El Nacional, en Puebla; Los Papachos, en Toluca; El Boletín de Veracruz, El Boletín de la Democracia, El Sol de Anáhuac y Las Bicicletas, del puerto jarocho.
También surgieron La Patria, de filiación católica; El Observador Católico, La Voz de la Religión y El Universal, que se publicó hasta 1855.
La prensa en México tras la Invasión de EU
Luego de la terrible guerra e invasión de EU a México entre 1846-47 y que culminó el 48 con el Tratado de Guadalupe Hidalgo, en la capital del país reaparecieron los periódicos que vieron interrumpidas sus actividades ante la presencia de las tropas estadounidenses.
En “El Periodismo en México: 500 años de Historia”, de María del Carmen Ruiz Castañeda y Luis Reed Torres, encontramos que lo interesante de sus contenidos fue el hecho de que presentaron un programa completo de reformas, incluidas las del ejército, el clero y la burocracia, así como el reajuste del sistema hacendario y la depuración de la administración de la justicia.
Entre ellos, figuró El Eco del Comercio, portavoz de los intereses mercantiles y fundado en enero de 1948 por Manuel Payno y en el interior del país destacó El Comercio de Tampico.
La vieja guardia de liberales diezmada por luchas intestinas y en general los mexicanos esperaban una nueva etapa y de “mejores vientos” para el México dramáticamente afectada por la pérdida del 51% del territorio nacional, la difícil situación hacendaria y el triste papel de sus gobernantes.
Para 1850, propuestos –curiosamente– por periódicos de la Ciudad de México y los estados, de 16 candidatos, ¡imagínese la cifra!, salió electo presidente de México Mariano Arista, miembro del partido moderado.



