Por Héctor García
!Hola Juan!
!Qué tal Héctor, cómo anda!
Así nos saludábamos varias veces a la semana el fraterno periodista venezolano Juan Vené y yo. Vené murió el miércoles de la semana pasada en su residencia de Miami, a los 97 años de edad.
Conocí a Vené a finales de los 70s en el Yankees Stadium, luego que nos presentara el fraterno nativo de Higüey, periodista Tirso Valdez, quien se sentía santiagüero.
Cada vez que visitaba Nueva York, llevaba un presente tanto para Juan, como para Tirso y mi presencia en esa gran urbe aparecía en el diario La Prensa, donde Valdez era editor.
La amistad se profundizó a través de los años y la primera vez que obtuve el cargo de Editor Deportivo, en el periódico El Día, en
Santiago, en los primeros años de los 80s, Juan Vené me visitó.
Lo invité al periódico y recuerdo una foto que publiqué, donde aparecía Vené, con el director del diario, Bolívar Díaz Gómez y yo,
junto a otra persona que ya no recuerdo, pero era de la redacción.
La foto la conservo, quería anexarla a esta historia, pero buscar cosas, después de una traumática mudanza, es una tarea muy difícil.
Estuve en Nueva York un par de años y ejercí para el periódico El Nacional. Ahí compartí fraternalmente con Vené y me daba muchos consejos para ejercer la profesión.
A mi regreso a República Dominicana, 1985, me quedé residiendo en Santo Domingo, hasta hace un año y desde que arrancó el sistema de email mantenía comunicación casi a diario con Juan.
Lo primero que hacía era leer su Portal, Juan Vené en la Pelota y siempre comentaba sus temas, lo que le agradaba.
Juan parece que temía a la muerte, porque escribía mucho del “Más Allá y del Más Acá”. Me decía que cuando se sentaba en el escritorio hogareño y no tenía tema, pues, pensaba en la muerte, por eso siempre tenía su ataúd, en su hogar.
El último día que hablamos, me preguntó por mi salud y con la contesta, casi se muere de la risa. Le dije, “pienso ir al médico un
día de estos, porque a los 79 años no me duele nada” lo que considero riesgoso. Fue lo último que conversamos.
Me uno al dolor de sus deudos, resaltando ese gran profesional la amistad que mantuvimos por muchos años con gran respeto y admiración mutua.
Estoy en el “Más Acá”, pero te prometo Juan que nos vemos en el “Más Allá”.


