Hace tres años, Carlos Muñoz estaba sentado en un avión a punto de despegar desde Los Ángeles a Tokio, viendo las series de surf de los Juegos Olímpicos de 2020 e intentando no llorar cuando su propio nombre apareció en la pantalla.
El surfista costarricense acababa de salir de una de las tormentas más intensas que habían azotado América Central en aquellos meses, mientras el país se movilizaba para llevarlo a los Juegos Olímpicos a menos de 48 horas para el inicio de su serie.
Al final, la soñada invitación para competir en Tokio 2020 se convirtió en desilusión, ya que el retraso de su vuelo hizo que Muñoz todavía estuviera al otro lado del Pacífico cuando anunciaron su serie.
«Alguien vino, me abrazó y pensé: ‘Oh, quiero llorar. Me siento como un niño pequeño cuando no recibe un juguete'», recuerda Muñoz. «Pero esas cosas te hacen más fuerte, y creo que crecí mucho con esa experiencia».
Olympics.com conversó con Muñoz en los ISA World Surfing Games 2024 en Puerto Rico, donde espera obtener una de las seis cuotas disponibles para hombres para París 2024 y, después de eso, reservar, lo antes posible, un boleto que no le haga perder de nuevo un vuelo a los Juegos Olímpicos.
Los Comités Olímpicos Nacionales (CON) tienen la autoridad exclusiva sobre la representación de sus respectivos países en los Juegos Olímpicos, por lo que la participación de cada atleta en los Juegos de París dependerá de la selección de su CON para representar a su delegación en París 2024.
Invitación sorpresa para Carlos Muñoz: «Despierta, vas a los Juegos Olímpicos»
Las intensas lluvias que azotaron Costa Rica a finales de julio de 2021 provocaron que los ríos se desbordaran y más de 3.000 personas tuvieran que ser evacuadas de sus hogares.
Muñoz y su hermano menor Alberto estaban de viaje para surfear en ese momento y condujeron todo el día hasta que un camino bloqueado los obligó a hacer una parada.
Se refugiaron de la tormenta en un hotel y la conversación de los hermanos derivó hacia los Juegos Olímpicos, sus orígenes y héroes, hasta que Carlos Muñoz se quedó dormido. Una hora después, su hermano lo despertó su hermano con una noticia emocionante.
«Él me decía ‘¡despierta, hombre, despierta, despierta!’, cuenta Muñoz. ‘Te están llamando para ir a los Juegos Olímpicos’. Alguien no se había presentado en el último momento, así que yo era el siguiente en la lista. Y dije ‘ok, aprovecho la oportunidad y estoy en camino'».
Sin embargo, como pronto descubrió Muñoz, era más fácil decirlo que hacerlo.
Si bien se abrió un lugar para Muñoz después de que el portugués Frederico Morais diera positivo por covid-19 y se retirara de la competencia, el surfista aún necesitaba encontrar la manera de llegar desde las zonas rurales de Costa Rica hasta la japonesa playa de Tsurigasaki, con menos de 48 horas para hacerlo.
Volar desde Costa Rica a Japón con tan poca antelación sería un desafío en cualquier día, pero Muñoz enfrentó un obstáculo aún mayor, ya que las carreteras circundantes estaban cerradas debido a la tormenta tropical.
«Todas las carreteras estaban cerradas y luego me llamaron [de la Federación]», relata. «‘OK, Carlos, ¿dónde estás? Oímos que tienes un lugar en los Juegos Olímpicos’. ‘Sí, pero estoy aquí atrapado en este lugar'».
Afortunadamente para Muñoz, tan pronto como sus compatriotas se enteraron de la fabulosa invitación y de su situación, se apresuraron a ayudarlo.
Un amigo le compró boletos de avión, otro le llevó su pasaporte, mientras que los bomberos lo trasladaron rápidamente al hospital para la prueba de covid-19, que era obligatoria para entrar en Japón.
Incluso el entonces presidente del país, Carlos Alvarado Quesada, ayudó ofreciendo su helicóptero.
«Todos trataban de hacerme salir de allí y finalmente, dijeron: ‘Te vamos a enviar un helicóptero, y un coche de bomberos'», recuerda Muñoz.
«Fui a los bomberos y les dije: ‘Por favor, nadie puede pasar por aquí’. Y los bomberos tuvieron una idea: ‘Ok, vamos a ponerte en el equipo y vas a ir directamente al hospital a hacerte la prueba’. Y luego mi tabla; no tenía mis tablas, no tenía mi pasaporte, así que alguien me dio la ropa. Otro me trajo el pasaporte. Y llegué a las 7:30 al aeropuerto».
Carlos Muñoz: olímpico sólo en la pantalla
Si bien la frenética carrera llevó a Muñoz al aeropuerto, luego tuvo que pasar unos angustiosos 40 minutos cuando su vuelo desde San José se retrasó.
El mismo escenario se repitió durante su escala en Los Ángeles. Esta vez, sin embargo, un segundo retraso de 40 minutos significó perder el último avión que podría llevarlo a Tokio 2020 a tiempo.
«Mi amigo de Hawái me dio la tarjeta de crédito para comprar el boleto que necesitaba. Incluso pagué 5.000 [dólares] para ir más rápido, pero aún así, 40 minutos primero y, luego, otros 40 minutos en Los Ángeles. La gente de Japan Airlines incluso me esperó una hora y nunca hacen eso», cuenta Muñoz.
«Perdí la conexión entre Los Ángeles y Tokio, así que compré otro boleto para llegar al otro aeropuerto, pero cuando estaba a punto de subir al avión, anunciaron mi serie».
Muñoz estaba en el avión cuando comenzó la serie 5 de la primera ronda. Su nombre apareció en el marcador junto al del brasileño triple campeón mundial Gabriel Medina, el del francés Michel Bourez y el del alemán Leon Glatzer.
En la ronda de eliminación 2, Muñoz se enfrentaba a la misma serie que otra leyenda del surf, el bicampeón mundial, John John Florence.
En ambos casos, junto al nombre de Muñoz había un DNS (no presentado, por sus siglas en inglés).
«Veía mi nombre allí. La gente que estaba a mi lado me preguntaba ‘¿Quieres llorar?’ Y yo decía ‘Más o menos'» – Carlos Muñoz, a Olympics.com
«Hicieron las rondas de eliminación al final del primer día y, si las hubieran pospuesto a la siguiente mañana, habría llegado a tiempo», asegura Muñoz. «Pero al menos mi nombre apareció en la pantalla y todo, así que no pude estar allí, pero estuve allí».
Hombros dislocados y otras lesiones: la accidentada búsqueda de la grandeza de Muñoz
El casi competir en Tokio 2020 es solo uno de los contratiempos que Muñoz ha tenido que superar en su camino como surfista.
El mismo año en el que se retrasó su vuelo a Tokio, se clasificó para el Championship Tour de la World Surf League (WSL) pero se lesionó el hombro en el primer evento en Pipeline.
«Me preparé para eso, llevaba unos 12 años intentándolo, y, finalmente, me clasifiqué y me lastimé», lamenta Muñoz, de 31 años. «Ha sido una montaña rusa».
En los ISA World Surfing Games 2023 se dislocó el hombro al hacer un enorme air en la ronda de repechaje. Con su supervivencia en la competencia en juego, Muñoz recolocó el hombro mientras montaba su tabla y luego remó de regreso a la salida.
El océano premió su heroicidad con una ola sólida, que Muñoz atrapó segundos antes de la bocina final para terminar con un total ganador.
La próxima oportunidad olímpica para Carlos Muñoz
Competir en el evento de surf más grande del mundo es más que una ambición personal para Muñoz.
Él es el primer surfista de su familia, que emigró de Nicaraguacuando Muñoz tenía dos meses.
«Allí la gente sólo juega béisbol», cuenta Muñoz. «Mi hermano y yo somos la primera generación de surferos. Vivíamos en la ciudad y mi mamá se mudó buscando una vida mejor en la costa. Nos mudamos a la playa y nos enamoramos del océano».
Muñoz es el primer surfista de la familia, pero no el último.
«Todos surfean», señala en alusión a su familia.
Eso incluye a sus tres hijos, que tienen seis, tres y casi un año.
«Estaba tan metido en el surf que, cuando mi bebé tenía dos meses, y aún no podía mover la cabeza ni nada, tomó una ola conmigo», revela Muñoz. «Espero que mis hijos sean buenos surfistas».
Una mirada retrospectiva hacia lo que siempre significó el surf para Muñoz da una clara idea de lo que fueron sus frenéticas 48 horas tratando de llegar a Tokio 2020. Por eso, de cara a su próximo intento de estar en unos Juegos Olímpicos, Muñoz está decidido a evitar sorpresas de última hora.
Ha seguido un agotador régimen de entrenamiento durante tres meses para estar en su mejor forma para los ISA World Surfing Games 2024, que ponen en juego seis cuotas olímpicas individuales en la competencia masculina.
«Me clasifiqué para el WCT. Era mi sueño a largo plazo cuando era niño y lo logré, pero ahora quiero estar en los Juegos Olímpicos», afirma Muñoz.
«Tuvimos una deportista olímpica que ganó una medalla de oro, Claudia Poll Ahrens, en natación, hace mucho tiempo. Ella es una heroína para nosotros. Y para mí, sería increíble el simple hecho de poder abrir la puerta para muchos niños costarricenses, que los sueños pueden hacerse realidad».
Sigue a Muñoz y a otros aspirantes a estar en París 2024 en el último clasificatorio de surf olímpico, del 23 de febrero al 3 de marzo, en Olympic Channel, vía Olympics.com, y la aplicación oficial de Olympics.
Via: olympics.com



