Los Gigantes del Cibao no sorprendieron a nadie cuando seleccionaron a Paolo Espino, mejor lanzador de la pasada serie regular de la Lidom, como el primer pick en el sorteo de reingreso correspondiente a la campaña 2023-24.
Será la segunda ocasión que el serpentinero itsmeño vestirá la franela de la tropa francomacorisana. Lo hizo en la ronda semifinal del certamen 2020-21 y tuvo buenos resultados, aun cuando no pudo realizar su última apertura en la Serie Final por resultar positivo en la prueba del Covid.
Los Gigantes, líderes en PCL (3.49), fortalecieron todavía más esa parte de su juego con la inclusión de un verdadero número 1 y agregaron con el sexto pick al veterano Fernando Abad, un zurdo que saca out a los derechos, quien tuvo 0.82 PCL y 0.73 WHIP con apenas cuatro hits permitidos , la oposición le bateó .108.
La sorpresa del sorteo llegó cuando los ganadores de la serie regular con el turno 11 sumaron a Jeimer Candelario, el jugador de más jerarquía disponible en el draft. Hay quienes piensan que el ambidextro firmado por los Rojos de Cincinnati (45 millones de dólares) por los próximos tres años no realizará el recorrido completo.
Se daba por seguro que Candelario iría otra vez a las Estrellas como sucediera el año pasado cuando se convirtió en el principal artillero de los verdes con asombroso registro de .424-.478-.576, 3 H2, 2 H4, 7BB en 16 partidos de la semifinal, cifras que contribuyeron a guiar los paquidermos a la final.
Candelario será un bate importante en medio de artilleros como Leury García, José Sirí, Marcell Ozuna, Hanser Alberto y Henry Urrutia.
Justin Martínez fue la selección de Pipe Urueta en el turno 16. Sólo una entrada trabajó con las Águilas, pero una bola rápida que toca las 100 millas y un endemoniado splitter son credenciales para convencer al más duro de los incrédulos. Será de ayuda en el bullpen de Wellington Cepeda.
Los Gigantes tomaron al receptor Francisco Peña con su quinta selección. El hijo de Tony conoce la liga, pero este año tuvo una temporada floja en todos los aspectos del juego, su línea ofensiva de .161-.254-.210 dejó mucho que desear, pero el conjunto lo prefirió por delante de Carlos Paulino, quien en la temporada muerta abandonó el club, vía la agencia libre.
Una selección sorpresiva fue la de Yefry Pérez, una especie de corredor designado, que consumió siete turnos en la campaña completa y se robó seis bases en sus ingresos tardíos a los juegos. Pensamos que otros peloteros disponibles en el sorteo podían aportar más que el veloz jugador que militó con las Águilas.
Los Gigantes lucen fuertes y con material suficiente para regresar a la final luego de conquistar su octava serie regular en este siglo.



