Londres, 16 oct (Prensa Latina) La Federación Internacional de Baloncesto (FIBA) suspendió hoy a la Federación Británica de Baloncesto por «graves deficiencias de gobernanza», dejando al equipo nacional fuera de toda competición y paralizando su estructura doméstica.
FIBA cuestionó la legalidad del acuerdo, impulsado por el empresario estadounidense Marshall Glickman, y determinó que vulneraba sus estándares de transparencia y control institucional.
El golpe alcanza también al plano económico: los 4,75 millones de libras en fondos públicos asignados para los próximos cuatro años quedan ahora bajo revisión, y el futuro del baloncesto británico depende de la capacidad de su dirigencia para reconstruir la credibilidad perdida.
La decisión llega días después de la dimisión del presidente Chris Grant y de severas advertencias del gobierno británico por falta de rendición de cuentas. FIBA ha anunciado la creación de un grupo de trabajo conjunto con las autoridades locales para restaurar la gobernanza y garantizar el cumplimiento de los reglamentos internacionales.
Mientras tanto, la selección masculina ve suspendido su camino hacia los clasificatorios de la Copa del Mundo, y el baloncesto británico entra en un periodo de incertidumbre total, con la urgencia de reinventarse para no desaparecer de la escena internacional.
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