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Fernando Aguerre: ‘Miro el Surfing más allá de El Salvador’

«Creo que se va a mostrar un surf espectacular y que el surf va a producir uno de los ratings más fuertes del movimiento olímpico. Piensen en esto: cuando termine el día en París te van a mostrar lo que está sucediendo en ese mismo momento en Tahití, que está del otro lado del mundo».

Es bien cierto que la tragedia del covid sigue golpeando a buena parte del mundo y abre interrogantes acerca de los Juegos Olímpicos de Tokio 2020, aunque también lo es que no todos salen con balance negativo de la pandemia: el surf, sorprendentemente, tiene razones para sonreír.
 
El presidente de El Salvador, Nayib Bukele (derecha) y el presidente de la ISA, Fernando Aguerre, inauguran oficialmente los ISA World Surfing Games de Surf City El Salvador. (ISA/Ben Reed)
 
«Salimos a remar una ola y nos encontramos con cuatro», dice, feliz, Fernando Aguerre durante una entrevista telefónica con Around the Rings.
 
Aguerre, presidente de la International Surfing Association (ISA), está en estos días en El Salvador, sede de la última clasificación para Tokio, pero mira más allá.
 
El argentino piensa en Tahití como sede de París 2024, en los Juegos de 2028 en la «capital del surf, que es Los Ángeles» y en unos posibles Juegos de 2032 en Brisbane, Australia, otro país que tiene el surf profundamente enraizado en su ser. Y piensa, también, en lo que define como «la explosión mundial del surf».
 
Esa «explosión» incluye también a El Salvador, el país más pequeño de América Central, una nación de historia convulsa y violenta que quiere mostrar otra cara: el surf.
 
«Este torneo de El Salvador es un torneo especial, debió celebrarse un año atrás. Y lo especial es que nunca hubo un torneo así en El Salvador, un país que tiene olas magníficas, olas de agua caliente y aire caliente, un paraíso. El surf es el vehículo elegido por las autoridades de El Salvador para cambiar al país y convertirlo en un atractivo turístico. Ya hicimos un Mundial de stand up en El Salvador, y fue maravilloso».
 
Los Juegos Mundiales de surf de El Salvador se extenderán hasta el 6 de junio, pero ya antes de que termine el certamen, Aguerre se anota una victoria: «Este torneo es muy especial para mí, porque contempla la igualdad de género y que haya tantas mujeres como hombres en el agua».
 
«Cuando comencé a surfear en Mar del Plata había una o dos chicas nada más. Este cupo de 50 y 50 ha producido algo hermoso, en el Mundial de Miyazaki teníamos 42 por ciento, y ahora 48. Ya estamos donde queríamos estar. Me emociona y me hace muy feliz, el surf va por el camino indicado».
 
El certamen en las playas salvadoreñas de La Bocana y El Sunzal es también la oportunidad para que países menos poderosos en el surf clasifiquen a sus representantes para Tokio. «Los equipos más poderosos, Estados Unidos, Australia, Francia, Brasil y Sudáfrica ya tienen sus plazas aseguradas. Este torneo permite que aquellos que terminan undécimos o duodécimos lleguen a los Juegos, porque el cupo de dos deportistas por país ya está agotado para esos países».
 
Aguerre en el lugar de surf para Tokio 2020, Tsurigasaki Beach. (ISA/Sean Evans)
 
Presidente de la ISA desde 1994, Aguerre tuvo durante años entre ceja y ceja convertir en olímpico al surf, proyecto que para el Comité Olímpico Internacional (COI) de los ’90 y primeros años de este siglo era poco menos que un delirio. Hasta que el COI entendió que debía cambiar desde adentro o lo cambiaban desde afuera -o peor, lo convertían en cada vez menos relevante- y abrió las puertas a nuevos deportes, nuevos públicos y generaciones más jóvenes.
 
«El surf representa un gigantesco cambio de dirección en el programa olímpico. Hace muchos años entraron el triatlón o voleibol de playa, que eran deportes ya existentes en el programa, en cierto modo. El surf es totalmente diferente, es como el skate, y esta jugada maestra del presidente Bach representó la entrada de tres deportes de juventud. Uno que es la playa y el mar, otro que es lo urbano, como el skate, y otro que es el aire libre, la escalada deportiva», se entusiasma Aguerre.
 
«La confirmación de que fue una decisión acertada es que para París 2024 el programa vuelve a incluir el surf, la escalada deportiva y el skate, pero además el break dance o free style. Los deportes que habían pedido los japoneses, que son el béisbol, softbol y el karate, ya no están en el programa para París», añade el dirigente argentino, que cuando mira al horizonte ve mucho más allá de la primera ola.
 
Olas en Teahupo’o, en Tahití, la sede de París 2024. (WSL/Kirstin)
 
«Esto abre un camino para el surf en el mundo olímpico, porque el surf iba a estar solo en Tokio, y ahora ya está confirmado para París y en un lugar increíble como Teahupo’o, en Tahití, que es parte de Francia. Una de las mejores olas del mundo. Y en 2028 los Juegos son en Los Ángeles, la capital mundial del surf. Todo el mundo sabe que California es símbolo de surf. Y si los Juegos de 2032 van a Brisbane estaremos en otra capital del surf. Salimos a remar una ola y nos encontramos con cuatro».
 
Aguerre es de Mar del Plata, la principal ciudad turística de Argentina y centro del surf local. Cuando en 1978 fundó la Asociación Argentina de Surf, aquello era un exotismo, una diversión de hippies que miraban a California. Hoy el surf un fenómeno que crece en diferentes playas argentinas, aunque muy lejos aún de la masividad de Australia, Sudáfrica o California, también de la presencia que las tablas tienen en Brasil o Perú.
 
El argentino, de 63 años, cree que el surf es uno de los deportes del futuro. Y se apoya en la pandemia del covid para desarrollar su tesis.
 
«Lo difícil que es la vida encerrados en las ciudades y trabajando en casa nos ha demostrado que mucho de lo que veíamos deseable en la vida moderna no lo era. El año pasado en todos los países del mundo ha habido una explosion de deportes al aire libre y de deportes individuales. Los de equipo y en ambientes cerrados son más complicados. En el surf estás en el mar, es como salir a caminar. Hay una explosión de interés por salir a andar en bicicleta, por el surf y el SUP. Las fábricas de trajes de neopreno en el mundo no dan abasto».
 
Aguerre en Lima durante los Juegos Panamericanos 2019. (ATR)
 
Es, da a entender el presidente de la ISA, el lado bueno de un mundo puesto patas arriba. «La pandemia ha sido un disparador para que los seres humanos nos acerquemos a la vida saludable. Nos dimos cuenta de que es bueno trabajar, es bueno hacer dinero y es bueno hacer una carrera, pero también de que la vida necesita otras cosas y muchas de esas cosas que necesitamos no las podemos comprar, solo requieren de tiempo libre. Ha habido una revalorización de la familia, de la amistad, de todo eso que dábamos por asumido. A mí esto me da mucha esperanza, aunque sé que estamos en un momento muy difícil de la historia de la humanidad».
 
Antes de que la pandemia hiciera su entrada en escena, una de las preguntas recurrentes a los organizadores de Tokio 2020 era sobre Fukushima, sobre las consecuencias del accidente en la central nuclear del mismo nombre tras el terremoto y el posterior tsunami que azotaron la región en 2011. La decisión de las autoridades japonesas de verter al mar más de un millón de toneladas de aguas contaminadas en el accidente es resistida por muchos en Japón y en el resto del mundo, aunque el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), dirigido también por un argentino, Rafael Grossi, le dio su visto bueno y consideró «seguro» el procedimiento.
 
«No estoy muy informado de la parte científica de lo que se está haciendo. No me gustaría dar una opinión sin estar bien informado», responde con prudencia Aguerre a la pregunta de Around the Rings. «Aunque es cierto que como surfistas siempre estamos preocupados por la calidad del agua, cualquier cosa que le haga mal al agua nos preocupa. Pero la civilización, o la llamada civilización, hace mucho más daño que Fukushima. Todo lo tiramos al mar, que si bien es enorme, vasto, no es infinito. Nuestro modo de actuar va a terminar destruyendo al mar, y el día que destruyamos al mar nos vamos a terminar destruyendo a nosotros mismos».
 
Sin olvidarse del debut del surf en Tokio, que tendrá su sede en las playas de la prefectura de Chiba, Aguerre se permite soñar con mucho más y ya imagina cómo serán, en tres años, las 16 jornadas olímpicas de París 2024: algo nunca visto, dice.
 
«Francia es un país enorme, tiene partes en el Pacífico, en el Caribe, en el Índico y en el Atlántico. Y Tahití es parte de la Polinesia, que es donde se originó el surf. El COI, París 2024 y la ISA decidimos que Tahití era el lugar indicado, y estoy muy emocionado», asegura.
 
«Creo que se va a mostrar un surf espectacular y que el surf va a producir uno de los ratings más fuertes del movimiento olímpico. Piensen en esto: cuando termine el día en París te van a mostrar lo que está sucediendo en ese mismo momento en Tahití, que está del otro lado del mundo».
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