Por Kevin Cabral
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El pasado fin de semana, falleció a los 82 años el antiguo dirigente de Grandes Ligas Davey Johnson, famoso por liderar a los Mets de Nueva York entre 1984 y 1990.
Es cierto que Johnson tuvo una buena carrera como jugador, seleccionado “Todos Estrellas” en cuatro ocasiones y formando parte de dos equipos campeones de los Orioles de Baltimore en 1966 y 1970.
También obtuvo tres Guantes de Oro como intermedista y conectó 43 cuadrangulares con los Bravos de Atlanta en 1973, cuando tuvo su mejor temporada ofensiva.
Pero es más recordado por ser el capataz del icónico equipo de los Mets que consiguió el trofeo de campeón de MLB en 1986. Venía de dirigir en el sistema de ligas menores del equipo de Flushing, por lo que estaba familiarizado con el talento joven de primer nivel que desarrollaba la organización.
Al tomar las riendas del equipo en 1984, Johnson llevó a los Mets a una sorpresiva temporada de 90 victorias y a un segundo lugar en la División Este de la Liga Nacional detrás de los Cachorros de Chicago.
Una de sus decisiones más comentadas fue la de dejar en Grandes Ligas a un jovencito de 19 años llamado Dwight Gooden, quien venía de una temporada histórica en Clase A, ponchando 300 bateadores en 191 entradas. Pese a los deseos del gerente Frank Cashen de enviar al prospecto a ligas menores, Johnson impuso su criterio y Gooden de inmediato se convirtió en el as del conjunto.
Luego de otro segundo lugar en 1985, Johnson concluyó en la primavera siguiente que los Mets estaban “listos para dominar”. Y dominar fue exactamente lo que hicieron. Con una combinación de veteranos como Keith Hernández, Gary Carter y Ray Knight, y jóvenes como Darryl Strawberry, Lenny Dykstra y Kevin Mitchell, entre otros, además de los abridores Gooden, Ron Darling, Bobby Ojeda, Sid Fernández y Rick Aguilera más los relevistas Jesse Orosco y Roger McDowell, entre otros, los Mets ganaron 108 partidos, se llevaron la división con ventaja de 21 ½ juegos y superaron a Houston y Boston en disputadas series post-temporada, obteniendo su primer campeonato desde 1969.
Johnson fue figura central de ese éxito, manteniendo la armonía en un equipo con una mezcla de personalidades disímiles, veteranos establecidos lidiando con jugadores jóvenes de inmenso talento pero de volátil comportamiento y además un clubhouse lleno de “machos alfa”.
A pesar de que no pudo repetir el éxito de esa temporada, Johnson tuvo un porcentaje de ganados y perdidos de .562 en su carrera, llevando cuatro equipos a los playoffs antes de retirarse al concluir la temporada de 2013.



